¿De dónde saco la motivación?

En este blog quiero compartir algunas de mis fuentes favoritas para encontrar motivación, porque como explicaba en el vídeo de “necesito motivarme”, necesito motivación a diario para hacer las cosas lo mejor posible.

Para esos días en los que me cuesta comer sano:

Partiendo de la base de que no siempre como sano, aunque sí la mayor parte de mi tiempo.

Mi pregunta es, ¿comes sano por tu físico o va más allá? En mi caso, empecé a comer sano simplemente para adelgazar, sin embargo, a lo largo del camino me di cuenta de que una buena alimentación es la base de una vida feliz y próspera.

La comida puede ser nuestra mejor medicina o, por el contrario, el peor de los venenos.

Hoy en día mi gran motivación para comer bien es mi salud, mi bienestar general, y conservar mi cuerpo y mi mente lo más saludables posibles, sin dejar de aceptar que el tiempo pasa y eso se refleja tanto por dentro como por fuera, pero eso es algo bueno, es el reflejo de la vida.

Una de mis cuentas de instagram favoritas para motivarme a comer bien es la de @carlosrios, porque nos enseña los motivos por los que comer bien es fundamental para nuestra salud. Nos cuenta cómo las grandes compañías nos engañan para que consumamos sus productos, sin importarles nuestro bienestar, sino las ventas.

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También recomiendo este documental de netflix: “Forks over knives”.

En general me gusta seguir por rrss a gente sana (cuerpo y mente). Me dan ganas de cuidarme.

Para cuando tengo un mal día:

En estos casos lo que más me motiva proviene de mí misma, y consiste en pensar en todo lo bueno que me rodea. En valorar a las personas que me quieren y me demuestran su cariño de una forma u otra, pensar en lo afortunada que he sido por el simple hecho de nacer en un país libre, dar gracias por estar sana (algo que damos por sentado y no valoramos lo suficiente)... Todos tenemos algo por lo que sentirnos agradecidos, y ser conscientes de ello puede convertir un mal día en un día no tan malo.

Otra cosa que realmente me ayuda en días en los que me siento mal, es pensar en lo “insignificantes” que somos, me explico: por un lado somos únicos e inigualables, pero por otro, solo somos una personita de miles de millones que pueblan la tierra. La tierra, que a su vez, es un planeta de un sistema solar perdido en un universo infinito. ¿De verdad mis problemas tienen alguna importancia a fin de cuentas? No sé cómo lo veréis vosotros, pero me ayuda a simplificar mis problemas y ver las cosas desde otra perspectiva.

Always look on the bright side of life.

Para esos días en los que dudo de mí misma:

Me encanta releer uno de mis libros de cabecera: “los cuatro acuerdos” de Don Miguel Ruiz. Un libro que, a pesar de haberlo leído unas cuantas veces, siempre me enseña algo nuevo.

Como su propio nombre indica, se compone de cuatro acuerdos fundamentales en la vida. Si somos capaces de ser conscientes de ello y de aplicarnos en nuestro día a día, nuestra vida cambiará drásticamente para mejor. Pues nos enseña a sentir esa paz interior que tan bien nos sienta, todo gracias a conseguir la confianza necesaria para ser nosotros mismos y dar lo mejor que tenemos.

Igualmente recuerdo partes de “la maestría del amor”, también de Don Miguel Ruiz. Pues me permite reencontrarme con mi verdadero ser, con mi personalidad más pura. Me invita a ganar la confianza en mí misma que a veces olvido que tengo. Me hace sentirme fuerte.

Para esos días en los que no me apetece hacer ejercicio:

Últimamente solo practico yoga, además de moverme mucho porque voy andando prácticamente a todos lados y me encanta.

Pero cuando no me apetece hacer yoga, me motiva mucho ver a otras personas que sigo en rrss practicándolo. Es tan bonito de ver, me crea tanta serenidad escuchar la música zen que suele envolver sus vídeos, las explicaciones tan profundas y valiosas que nos dan, que al final me apetece incluso practicar a mí también.

Por eso considero que es TAN importante seguir en rrss a personas que te motiven cosas positivas. En mi caso sigo a yoguis porque me encanta el yoga, pero si a ti lo que te gusta es bailar, montar en bici, ir al gimnasio, o lo que sea, ocúpate de seguir a gente sana que te inspire a mover el cuerpo.

Unas de mis yoguis favoritas en Instagram son @xuanlanyoga, @arigadoryoga y @luciayogav. Me encanta cómo se expresan, me aporta mucho bueno seguirlas =)

Para esos días en los que no me apetece madrugar:

Tengo mis objetivos escritos en un papel, objetivos de cosas que quiero conseguir en la vida, tanto a nivel personal como profesional. Cuando me despierto a las 6 de la mañana e intento buscar excusas para no madrugar y seguir durmiendo, leo mis objetivos y recuerdo porqué madrugar es lo mejor para mí.

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Para esos días en que creo que no soy lo suficientemente buena:

Piense y hágase rico”, este es el primer libro de crecimiento personal que leí. No te dejes confundir por el título, cuando habla de hacerse rico va mucho más allá de su mero significado literal, habla de enriquecernos como personas, de creer que podemos. Pues es una realidad que somos aquello que creemos que somos.


¿Por qué es tan importante recibir motivación diaria?

Principalmente, para no caer en el error de dejar las cosas a medias. Porque uno empieza con muchas ganas, pero cuando no ve resultados inmediatos se desanima y tendemos a tirar la toalla. Necesitamos motivación para seguir, para recordarnos porqué empezamos.

En este vídeo os cuento mi experiencia sobre este tema, creo que os puede interesar porque yo, que siempre he sido una persona con muy malos hábitos, ahora he mejorado y día tras día me supero para adquirir esos hábitos de vida saludables que tan bien me hacen y que tan lejos me pueden llevar:

Como siempre, espero que este artículo os haya servido de algo.

¡Muchas gracias por leerlo!

Con cariño,

Alziur.

Organiza tu menú semanal

¿Por qué todo el mundo habla de organizar las comidas para la semana?

No se trata de una simple moda, sino de un hábito muy práctico que deberíamos llevar a cabo, especialmente si queremos cuidarnos y tener una buena alimentación, porque cuando quieres comer sano y no tienes tiempo para cocinar, la organización es la clave.

Déjame que te de algunos motivos por los que organizar tu menú semanal es muy beneficioso. Mi intención es convencerte con ellos y animarte a que empieces a organizar tus comidas a lo largo de la semana.
Más abajo te cuento algunos trucos y te explico cómo me organizo yo.

Motivos para organizar tu menú semanal

1. Comer sano

Organizar el menú semanal nos ayuda a comer mejor, más variado y equilibrado, ya que tenemos una perspectiva global de todo lo que comemos a lo largo de la semana.

Además, organizamos las comidas con antelación, en frío, y no en base al hambre que tenemos, las prisas y/o las pocas ganas de cocinar, lo cual suele traducirse en pedir comida a domicilio o comer comida precocinada (por lo general, ultraprocesados).

2. Se acabó el temido “no sé qué comer” o “¿qué hago hoy para cenar?”

Solo es cuestión de mirar tu menú semanal y seguir lo escrito. Incluso mejor aún si dedicamos un par de horas a la semana a cocinar y preparar unos cuantos platos que podamos reservar en tuppers para ir utilizando a lo largo de la semana.

Añadir que organizar nuestro menú semanal no significa obsesionarnos ni sentirnos mal si no lo seguimos a rajatabla, es un método de organización que nos simplifica la vida y nos ayuda a comer mejor y ahorrar (tiempo y dinero), pero hay que adaptarse a la vida y ser flexibles. Si un día no se come lo que habíamos preparado, se guarda el tupper en el congelador y listo.

3. Más tiempo para nosotros

Una buena organización es sinónimo de eficiencia, y esto significa más tiempo libre.

No ir siempre a carreras, comprar a última hora, cocinar sin una idea inicial, llegar a casa y ver que no tienes nada en la nevera... Organízate, simplifica tus quehaceres y te aseguro que tendrás más tiempo libre.

4. Ahorro

Vamos a hacer la compra en función de las comidas escritas en el menú semanal, evitando comprar de más y gastar de más.

Organízate y comprueba por ti mismx como gastas menos en la compra semanal.

5. No al malgasto de alimentos

Porque cuando vamos a comprar sin una idea inicial de qué cocinar compramos a lo loco, compramos sin sentido y, generalmente, compramos en exceso.

Esto dejará de pasar con un buen plan de menú semanal, porque vamos a la compra con una lista de productos definida, alimentos que sabemos que vamos a utilizar porque está todo planificado de antemano.

6. Solo 15 minutos a la semana

Solo tardamos unos 15 minutos a la semana en planificar nuestro menú semanal, y verás que son los 15 minutos mejor invertidos porque cuando organizamos bien las comidas, la semana fluye.

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Algunas comidas que puedes cocinar de antemano y en grandes cantidades.

  • Lentejas (receta) o cualquier otra receta a base de legumbres.

  • Pisto (receta), porque lo conservas en botes de cristal y te puede sacar de cualquier apuro: pisto con patatas cocidas, con huevo, con pasta, sobre unas rebanadas de pan, con arroz, para rellenar unas berenjenas...

  • Verduras asadas: asa muchas verduras de una vez y podrás utilizarlas en ensaladas, con quinoa, con arroz… Porque asar lleva mucho tiempo entre que se calienta el horno y se cocinan las verduras, pero si cocinas una buena cantidad podrás guardarla en tuppers en la nevera y utilizarla a lo largo de la semana.

  • Básicos como el arroz, la quinoa…



¿Cómo organizo mi menú semanal?

Existen mil y un planificadores de menú semanal hoy en día, normalmente son folios que pegas en la nevera con un imán, pero a mí este método no me funciona. Yo elijo escribir mi menú semanal en un cuaderno, guardando cada semana que organizo para poder inspirarme más adelante. Lo que ocurre es que a veces me siento a escribir el menú semanal y me quedo en blanco, ¿nunca te ha pasado? Entonces lo que hago es mirar semanas anteriores y coger ideas, así tardo menos en rellenarlo y en calcular lo que puedo tardar en cocinar y demás, porque ya lo he hecho otras veces.

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Otra ventaja de escribir en un cuaderno es que en las hojas del final escribo recetas que suelo cocinar, así lo tengo todo ordenado en el mismo sitio.

Me gusta tener una referencia de lo que he ido comiendo todas las semana, y eso lo consigo escribiendo en un cuaderno.

Mi cuaderno lo guardo en la cocina, y es cuestión de ir revisando que toca para comer, qué tengo ya preparado, si tengo que descongelar algún tupper de antemano…

Una vez he organizado lo que voy a comer esta semana, lo siguiente que hago es escribir la lista de la compra. En mi caso, que voy a comprar casi a diario porque no tengo coche y no puedo cargar con toda la compra de la semana, antes de salir a comprar reviso lo que toca comer ese día y anoto los ingredientes que me faltan. Si tú haces la compra de una semana de golpe, ahorrarás incluso más tiempo, porque haces una sola lista de la compra en base a la organización de tu menú semanal.

Fácil, rápido y sencillo.

Otra cosa que suelo hacer es cocinar en grandes cantidades siempre que puedo y repetir comidas. Por ejemplo, cuando hago lentejas suelo hacer gran cantidad, entonces si una semana planifico lentejas para comer, las pongo dos días seguidos (martes y miércoles por ejemplo). Cocino una vez pero nos da para comer dos veces.

Al igual que cuando compro lechuga para hacer ensalada, si no la comes en una semana se pone mala, entonces cenamos ensalada (sola o acompañada de algo más) varias veces esa semana.

Aprender a organizarse y a cocinar sin malgastar requiere tiempo y práctica. Al principio quizás te cueste mucho seguir el plan o a lo mejor te haces un lío.

¡No pasa nada! Sigue con ello y verás como tus habilidades mejoran cada semana. Al final se convierte en algo mecánico y la cantidad de tiempo que ahorras no tiene precio. Además, comprobarás cómo cada vez comes mejor, más saludable.


Trucos para organizar tu menú semanal saludable.

En este vídeo os dejo algunos consejos o trucos para organizar nuestras comidas a lo largo de la semana:

Espero que este artículo de menú semanal os haya gustado, pero, sobre todo, espero que os haya aportado algo bueno.

¡Muchas gracias por leer hasta aquí!

Con cariño,

Alziur.

Cómo y porqué empezar a meditar

Antes de nada, me gustaría explicar qué entiendo yo por meditación: una actividad intelectual que nos permite alcanzar un estado de paz mental, liberando a la mente de sus propios pensamientos, situándonos en el momento presente, en el ahora.

Consiste en entrenar la mente mediante la auto-observación, sin juzgarse a uno mismo, simplemente como espectador. Promoviendo con ello un estado mental equilibrado que nos ayuda a afrontar la vida con tranquilidad.

Abajo os cuento mi experiencia con la meditación y cómo podéis empezar a meditar por vuestra cuenta.

 

¿Para qué sirve meditar?

Meditamos para alcanzar un estado mental y físico de serenidad, para aprender a concentrarnos, para estar presentes, ser más creativos y alcanzar paz interior. Cuando meditamos con regularidad, aprendemos a gestionar mejor nuestras emociones, lo cual nos ayuda a controlar el estrés, la ira, la ansiedad....

Además desarrollamos la empatía y la paciencia.

Meditamos para causar un impacto positivo en nosotros mismos y en la sociedad.
 

En busca de beneficios

Es importante, tanto en la meditación, como en el yoga,  no ir en busca de objetivos.

La meditación es una práctica que debemos realizar a diario por el simple placer de estar presentes por un momento, de acallar nuestros pensamientos y conectarnos a través de la respiración con el ahora.

A través de esta práctica, los beneficios llegarán, pero no a todos nos afecta de la misma manera, ni lo sentimos igual, ni nos beneficia del mismo modo… Si cada cuerpo es un mundo, cada mente también, y si solo buscas ciertos objetivos a la hora de meditar, es probable que no los sientas en un mes, ni dos, o en un año y acabes tirando la toalla.

Meditar ya es el objetivo, parar 5 minutos al día. Siempre estamos esperando algo, yendo y viniendo, pensando en lo siguiente que tenemos que hacer… Cuando meditamos paramos, y eso es suficiente.
 

Mi experiencia con la meditación

En este vídeo os cuento mi experiencia personal con la meditación y qué beneficios he notado tras más de un año meditando a diario.

 

¿Cómo empezar a meditar?

Os dejo aquí una meditación guiada que quizás os pueda servir de ayuda, son solo 5 minutos que para empezar está de maravilla. Podéis hacer esta meditación todos los días, y cuando os sintáis cómodos o tengáis más tiempo, podéis aumentar el tiempo a 10 minutos, 15, 20 minutos… Lo que podáis siempre será bienvenido, pero más vale hacer un poquito todos los días que no hacer nada:

Si queréis que suba vídeos con meditaciones más largas no dudéis en decírmelo. De todos modos, yo no soy maestra en meditación, por eso también os recomiendo la app con la que yo empecé a meditar y que aún utilizo, se llama headspace, además os recomiendo las meditaciones guiadas de Tara Brach.

Espero que os haya gustado este post y, sobre todo, espero que os haya servido de algo.

¡Muchas gracias!

Con cariño,

Alziur.

El estrés engorda

Nuestro sistema nervioso responde al estrés mental generando niveles más altos de cortisol. Y lo cierto es que elevar nuestros niveles de cortisol de forma puntual es beneficioso (cuando hacemos ejercicio de alta intensidad por ejemplo) porque promueve la liberación de grasa corporal para ser utilizada como energía, pero mantenerlo elevado de forma crónica es un problema (cuando hacemos dietas muy restrictivas o tenemos estrés mental) porque se debilita la sensibilidad a la adrenalina lo cual se traduce en menos cantidad de grasa liberada para utilizarla como energía. Además, el cortisol elevado de forma crónica aumenta la retención de agua corporal.

El estrés crónico también genera alteraciones en nuestro sistema nervioso porque aumenta nuestro deseo por comer "comida basura" y pegarnos atracones.
 

Consecuencias de estar estresados

El problema entonces es que estamos estresados, y a pesar de estar haciendo una dieta, vemos que no perdemos peso (los altos niveles de cortisol provocados por el propio estrés nos lo están impidiendo). Este hecho nos genera más estrés aún: “estoy haciendo dieta y aún así no pierdo peso, ¡¿qué me pasa?!”, entonces nos volvemos aún más estrictos con la dieta, restringimos aún más nuestra alimentación, sometemos a nuestro cuerpo a más estrés continuo aún, aumentan incluso nuestros niveles de cortisol y lo único que conseguimos es empeorar la situación.

Os cuento aquí mi experiencia con una dieta restrictiva y el estrés que me causó:

Sin embargo, en cuanto conseguimos relajamos, bajan los niveles de cortisol y, entre otros, perdemos ese exceso de agua retenida en nuestro cuerpo.

El estrés continuado es malo para todo en la vida: para nuestra piel, nuestro pelo, para nuestro organismo en general, para nuestro estado de ánimo, nuestro descanso... Y este que os acabo de contar, es un caso más de porqué el estrés es tan negativo.
 

¡Quiérete ya!

Siempre os digo que nos tenemos que querer y respetar desde ya, no vale eso de decir: “cuando pierda esos kilos me gustaré más y todo irá mejor”, ni “cuando me vuelvan a valer estos vaqueros me sentiré mucho mejor conmigo misma”. Eso no vale, te tienes que querer desde ya, por tu salud mental y por tu salud física, porque si realmente necesitas perder peso será mucho más sencillo conseguirlo desde un punto de vista más optimista y queriéndote y respetándote como eres hoy.

No podemos agobiarnos ni obsesionarnos, y menos aún con el tema del peso (siempre que no sea cuestión de salud). El estrés no trae nada bueno de la mano, vamos a tratar de relajarnos más y a aprender a disfrutar de la vida y de nosotros mismos en este mismo momento. Si bien es cierto que no por eso debemos conformarnos con todo tal cual es, es bonito querer mejorar en la vida, pero vamos a procurar alcanzar esas mejoras disfrutando del proceso, no solo porque así nuestra vida sea mucho más agradable, sino porque aprender a disfrutar del proceso significa una gran ventaja y muchas más posibilidades de no tirar la toalla.
 

Cómo combatir el estrés

Os voy a contar cómo podemos reducir el estrés, personalmente encuentro que lo siguiente nos puede ayudar a aprender a controlar las situaciones estresantes y/o evitar sentirnos estresados. Desde luego, esto no va a ocurrir de la noche a la mañana, requiere de constancia y de adquirir algunos de estos hábitos en nuestra rutina diario.

1. MEDITACIÓN: al meditar entrenamos nuestra mente a estar presentes y focalizar toda nuestra atención en el momento actual, en lo que estamos haciendo en cada momento, en el ahora. Además, la meditación ayuda a gestionar mejor nuestras emociones y no dejarse llevar en exceso por impulsos negativos que puedan acarrear un estrés crónico o trastornos como la depresión.

2. YOGA: esta práctica no solo nos ayuda a mantener nuestro cuerpo saludable, fuerte y flexible, sino que aporta grandes beneficios a nivel mental pues “los movimientos de yoga reducen el estrés y corrigen los desequilibrios del sistema nervioso”. Además, practicar yoga de manera regular nos ayuda a dormir mejor y un buen descanso es siempre positivo para cuerpo y mente. Si no sabes por dónde empezar con el yoga, haz click AQUÍ.

3. ENCUENTRA EL LADO BUENO DE LAS COSAS, casi todo lo tiene. Una mentalidad optimista te libra del estrés crónico, nos ayuda a encontrarle sentido a las cosas y solución a nuestros problemas.

4. HAZ LO MÁXIMO QUE PUEDAS, para no juzgarte y maltratarte a ti mismo con reproches. Este es el cuarto acuerdo de un libro que nunca me cansaré de recomendaros “Los cuatro acuerdos”.

5. DUERME BIEN, porque un buen descanso cura nuestro cuerpo y mente. Para obtener un buen descanso comer bien siempre que puedas, haz ejercicio y deja el móvil al menos media hora antes de irte a dormir.

6. ACEPTATE TAL CUAL ERES AHORA, aunque quieras mejorar, aprende a quererte desde ya. Es importante que este concepto quede claro porque no aceptarse puede generar estrés y ansiedad e, incluso, depresión.

 

Nada más chicxs, espero que os haya gustado este post y, sobre todo, espero que os haya aportado algo positivo.

¡Muchísimas gracias!

Con cariño,

Alziur.

No me gustan las verduras, ¿qué hago?

¿Las verduras te parecen sosas y aburridas? ¿Quieres empezar a comer mejor pero no te gustan las verduras y no sabes qué hacer? Entonces tienes que seguir leyendo porque te voy a explicar porqué no te gustan y cómo conseguir que un buen plato de verduras te parezca algo rico.

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1. ¿Por qué no nos gustan las verduras?

(PALADAR ATROFIADO)

Si estás acostumbrado a comer procesados o comidas fritas, cargadas de salsas y demás, es muy normal que no te gusten las verduras. Te pueden saber desagradables, la textura quizás no te guste o, incluso, simplemente no te saben a nada.

Es perfectamente normal, yo que antes era la reina de las salsas industriales y de la fanta zero, no disfrutaba ni lo más mínimo al comer verduras, y mira ahora, ¡me encantan y forman parte de mi día a día!.

Acostumbrar tu paladar a las verduras es un proceso que tiene dos prácticas a seguir: por un lado vamos a reducir poco a poco el consumo de productos ultraprocesados, y por otro vamos a ir aumentando el consumo de verduras progresivamente. Al principio el resultado no va a ser lo más alentador del mundo: "las verduras son sosas y la pizza precocinada está muy rica", pensarás, pero es un proceso en el que conviene tener paciencia. Créeme que a la larga vas a encontrar más de una verdura que sí te guste, vas a aprender a apreciar el sabor dulce del pimiento rojo, la frescura de las espinacas y los pepinos, la delicia que es una berenjena al horno… Te van a encantar y te vas a sentir muy bien al comerlas a diario.

 

2. Cómo las cocinamos es muy importante.

En mi caso, y especialmente para guisar o hacer salteados, me encanta cortar las verduras en trozos muy finitos, por eso suelo cortarlas con una mandolina.

La forma en que tratamos las verduras es muy importante, aunque parezca una tontería, no saben igual de una manera que de otra, encuentra cuál es la que más te gusta, aunque puede depender mucho de la receta.

¿Mis formas favoritas de cocinar algunas verduras?

- La coliflor y berenjenas me encantan al horno.

- El brócoli hervido.

- Las espinacas y el pepino: frescos en una ensalada.

- Los champiñones y setas salteados en la sartén con aceite de oliva virgen extra y acompañados de cebolla.

- La zanahoria rallada queda genial tanto cruda como en salteados o guisos.

 

3. Acompaña tus verduras de grasa buena.

No tengas miedo a acompañar tus verduras de grasas como el aceite de oliva virgen extra, no solo les da un sabor muy rico, sino que es la mejor opción ya que las grasas y los vegetales son la pareja perfecta: algunas vitaminas como la vitamina A, D, E y K son solubles en grasa, lo que quiere decir que nuestro cuerpo solo absorbe sus nutrientes y los utiliza si la grasa (buena) está presente.

 

4. Hábito.

Cuando probaste tu primera cerveza te supo mal, al igual que cuando bebiste café por primera vez… Pero te has acostumbrado al sabor y hoy te gustan (es un ejemplo).

Algunos alimentos que en su día no te gustaban, hoy sí (haz un repaso de cosas que no comías cuando eras pequeño y hoy sí). Pues las verduras igual, al principio no tienen un sabor tan delicioso como pueden tener unas almendras o unas uvas, pero si empiezas a consumirlas de manera regular y aprendes a cocinarlas de un modo que te resulten más agradables, notarás cómo te vas acostumbrando hasta que se conviertan en algo rico para ti.

Evidentemente, no tienen porqué gustarte todas las verduras, unas te gustarán más que otras, procura que el rango de las que te gustan sea lo más amplio y colorido posible (a más color, más vitaminas y minerales) y centrate en consumir esas de forma regular.
 

5. Premios por comer verduras.

No hay mejor premio que saber lo que realmente las verduras hacen por ti, más aún teniendo en cuenta que esa comida ultraprocesada que “tan bien te sabe”, no solo no te aporta ciertos beneficios, sin que incluso resta.

Beneficios de comer verduras a diario:

  • Aportan mucha fibra, vital para nuestro cuerpo ya que mejora la digestión.
  • Son saciantes.
  • Son ricas en vitaminas y minerales, los cuales permiten que nuestro organismo funcione correctamente.
  • Contienen grandes cantidades de agua, por lo que nos ayudan a mantenernos hidratados.
  • Contienen antioxidantes.
  • El consumo frecuente de frutas y verduras se traduce en una piel brillante y más sana, y en un pelo y uñas fuertes.
  • Son muy variadas, si unas verduras no te gustan, otras te gustarán, es cuestión de probar. Aunque cuanta más variedad consumas, mejor para ti.

 

6. Sacian mucho.

¿Nunca te has pregunta por qué puedes comer una bolsa entera de patatas fritas, pero no te acabas el plato de verduras al horno con aceite de oliva virgen? La respuesta es concisa: las verduras sacian, y mucho.

Además las verduras contienen muchos nutrientes y vitaminas en pocas calorías, y aunque no se trata de contar calorías sino de que las calorías cuenten, en el caso de las verduras cuentan.

 

7. ¿Cómo comer las verduras?

Esto es muy subjetivo de cada uno y depende mucho también de en qué estado se encuentre tu paladar. Si eres de los que come productos ultraprocesados a diario, es probable que no te guste el brócoli al vapor, pero como te dije antes, todo es cuestión de entrenar el paladar, poco a poco, no tenemos prisa, queremos adquirir hábitos saludables sostenibles.

Te dejo aquí algunas ideas de cómo comer verduras que a mí me encantan:

  • Verduritas al horno: una de mis formas favoritas de comer verduras. Desde una berenjena, hasta pimientos asados… Las verduras están deliciosas al horno.
  • Hervimos las verduras y añadimos un chorrin de salsa de soja por encima, les da un sabor muy rico.
  • Verduritas con grasa buena: porque como hablábamos antes, las verduras no solo están más ricas con un buen chorro de aceite de oliva virgen, sino que promueben las absorción de ciertas vitaminas esenciales para nosotros.
  • Verduras en tortilla. Añadimos unas láminas de champiñon y unas espinacas a nuestra tortilla. Ya verás como esta opción no se te resiste.
  • Verduras crudas, cortadas muy finas, para mojar en hummus o guacamole. Además esta idea puede ser una merienda perfecta. Y las verduras crudas son de lo más saludable pues no han perdido ninguna de sus propiedades tras el cocinado.
  • Verduras cortadas en cuadraditos con tomate casero, es decir, lo que en España llamamos pisto. Está muy rico y combina a la perfección con huevos a la plancha, arroz, quinoa, pasta integral… También puede ser el relleno de berenjenas al horno o pimientos rellenos.
  • Especias. Cuantas más especias utilices, mejor. No solo porque aportan sabores mágicos a las comidas, si no porque tienen muchas propiedades beneficiosas. Por ejemplo, la pimienta negra ayuda a la absorción de nutrientes, la canela promueve una buena circulación, el comino ayuda al sistema inmune, el orégano contiene antioxidantes… Un buen ejemplo de una receta cargada de verduritas, grasa y especias es el curry.
  • Añade verduras a tus ensaladas: espinacas, zanahoria rallada, judías verdes, cebolla, pimiento rojo… Sazonalo con una buena salsa casera y acompánala de grasa buena: aguacate, frutos secos, semillas...

Eso es todo chicxs, espero que os haya gustado este post y, sobre todo, espero que os haya servido de algo. Os dejo aquí un vídeo donde hablo sobre este tema también, por si os interesa:

¡Muchas gracias por leerlo! No olvides compartirlo con alguien si crees que le puede interesar.

Con cariño,

Alziur.

Cómo tener fuerza de voluntad

¿Por qué a unas personas parece que nos cuesta tanto cambiar o modificar hábitos, mientras que otras personas lo consiguen casi de un día para otro? ¿Es porque somo vagos? ¿Es porque no tenemos fuerza de voluntad?

El problema es, entre otras cosas, que no tenemos la suficiente motivación para continuar y no acabar tirando la toalla.
 

¿Cómo encontrar la motivación suficiente para no rendirnos?

El hecho de motivarse a uno mismo proviene de la satisfacción de estar en control de nuestra vida. Por eso, normalmente, nos cuesta mucho menos sentirnos motivados cuando hacemos algo porque queremos, porque es nuestra decisión propia y no imposición de nadie.

A mí antes me decían que tenía que comer bien y hacer ejercicio para adelgazar, y aunque sabía que era cierto, hacía todo lo posible por adelgazar, menos eso. Yo no era consciente de ello, pero mi subconsciente se veía presionado a hacer algo porque debía de hacerlo, porque me lo estaban imponiendo casi, sin embargo no tenía yo el control, no era decisión propia.

Un día, decidí que estaba harta de tener sobrepeso y que después de haber hecho tantas dietas iba a probar a comer bien, sin prisa, poco a poco. Esta vez dio resultado, me sentía 100% motivada a hacerlo porque era decisión mía, yo estaba al mando, este nuevo hábito quería adquirirlo porque yo lo había decidido sin la presión de nadie. Eso dio resultado, fue una clave para que mi proceso de adelgazar comiendo bien tuviera éxito.
 

¿Por qué dejamos las cosas para mañana?

Todos los hábitos, tanto los buenos como los malos, existen por una buena razón: la recompensa. Por ejemplo, una persona que come bien, saludable, tiene la recompensa de sentirse bien consigo misma cuando ha acabado de comer: ha hecho lo correcto para su cuerpo. Al igual que la persona que come en exceso comida basura, tiene la recompensa momentánea que le produce el azúcar. Ambos comportamientos: uno favorable para nuestra salud y otro no, tienen recompensa instantánea. ¿Quiere decir esto que la persona que come mal es una vaga? No, lo que ocurre es que tiene mal asociada la recompensa, debe sustituir ese mecanismo en su sistema nervioso (abajo os lo explico con más detalle).

Incluso el hábito de dejar las cosas para mañana tiene una recompensa en el momento, os lo cuento en este vídeo:


Cómo adquirir hábitos saludables.

Solo hay una forma de modificar ciertos hábito y es relacionando sentimientos desagradables o de malestar con el hábito que queremos eliminar, por sensaciones inmediatas de placer vinculadas al nuevo hábito saludable que deseamos adquirir.

Esto se explica gracias a la premisa de que hay dos motivos determinantes de la conducta humana:

1. La necesidad de evitar el dolor.

2. El deseo de obtener placer.

Todas las personas hemos experimentado momentos de aburrimiento, frustración, tristeza… Y nuestro cuerpo busca caminos que ya conoce (se los hemos enseñado a lo largo de nuestra vida y nosotros los hemos adquirido al verlo en casa, en amigos...) para liberar esas emociones negativas y transformarlas en placer: comer para matar el aburrimiento, pagar esa frustración con otros, beber alcohol para “olvidar” porqué estamos tristes... Cada persona frena esas emociones con otras emociones que le producen un alivio instantáneo. En ocasiones, como las anteriores, un alivio que aunque instantáneo, a la larga es perjudicial, de ahí que queramos, o incluso DEBAMOS, modificar ciertos hábitos.

La cuestión es encontrar un modo de aliviar esos sentimientos de forma efectiva, de forma que podamos sacarle partido y beneficiarnos de ello. No aliviar el aburrimiento con comida, ni la frustración con gritar a las personas que más apreciamos, ni la tristeza con drogas que nos hagan evadirnos de la realidad por unas horas.

Para conseguirlo, debemos tener en cuenta los 6 pasos a seguir de NAC (Acondicionamiento Neuro-asociativo), una ciencia desarrollada por Tony Robbins a partir de los fundamentos de la Programación Neuro -Lingüística (PNL).

1. Decidir qué es lo que queremos y averigua qué nos está impidiendo conseguirlo.

Por lo general nos centramos en aquello que no queremos en la vida, ¿cuántas veces has dicho o escuchado eso de “no sé qué quiero pero sí sé perfectamente lo que no quiero en mi vida”? Yo no solo lo he escuchado, sino que lo he dicho más de una vez.

¿Pero cómo vamos a conseguir lo que queremos si ni siquiera sabemos qué es? No hay claridad en nuestros objetivos y sin una clara visión de estos no podemos organizarnos y trabajar por conseguirlos. Por eso debemos ser claros y específicos, averiguar qué es lo que queremos, sin rodeos.

Por otro lado, eso que nos impide hacer un cambio es, por lo general, asociar “dolor” o miedo al propio cambio, por el miedo innato que el ser humano siente hacia lo desconocido, hacia el cambio. Muchas veces, el cambio se compone en un 20% de saber cómo llevar a cabo ese cambio, y un 80% de saber por qué debemos/queremos llevar a cabo ese cambio. Analiza tu caso en concreto; ¿por qué quieres cambiar? ¿Por qué necesitas cambiar? ¿Porque lo deseas con toda tu alma, porque te lo exigen tus padres o la sociedad, porque se supone que debes, porque es la vida de tus sueños? 

 

2. Asociar dolor con el hecho de seguir estancado, y una gran sensación de alivio hacia el cambio.

El cambio no depende de ser capaces o no, sino de la motivación que tengamos. Y la única forma de llevar a cabo ese cambio en nuestros hábitos es crear una sensación de urgencia, ¡necesito cambiar YA!

El problema radica en que, por un lado, queremos cambiar: no queremos seguir estando gordos o seguir en esa relación de pareja que no nos hace felices (ejemplos). Sin embargo, el miedo al cambio nos provoca incluso un dolor mayor que el hecho de seguir como estamos, aunque estemos mal: ¿y si empiezo a comer bien y no adelgazo porque solo se adelgaza pasando hambre y al final no sirve de nada y vuelvo a fracasar?, ¿y si acabo con esa relación y no encuentro nunca a otra persona y me quedo solo toda la vida?

Esta mezcla de sensaciones: placer por lo que conseguiremos si realmente cambiamos pero miedo por el cambio en sí, nos provoca una gran confusión y, en consecuencia, nos cambiar.

Entonces, ¿por qué a veces no somos “capaces” de cambiar incluso cuando somos conscientes de que debemos? Porque asociamos mucho más dolor al cambio que a quedarnos como estamos. Por ejemplo, asociamos mucho más dolor al hecho de hacer ejercicio que al hecho de seguir como estamos. Asociamos mucho más dolor a la incertidumbre de estar “solos” que a seguir en una relación que nos es indiferente. Asociamos muchísimo más dolor al miedo por no encontrar otro trabajo, que a seguir en un empleo donde creemos que nos pagan menos de lo que deberían.

La manera de salir de esa espiral de conformismo es llegar al límite. Esa situación en la que uno dice “se acabó. No puedo más con esta situación. No puedo soportarlo ni un segundo más”. A veces, por desgracia, eso ocurre cuando un hábito no saludable nos lleva a una situación de extrema emergencia para nuestra salud o la de las personas que más queremos.

Pero saber que estás fracasando en el hecho de vivir la vida como realmente quisieras vivirla, es suficientemente doloroso como para cambiar de una vez por todas.
 

3. Interrumpir el patrón de comportamiento.

Tú y yo no somos el problema, sino que hemos adquirido una serie de patrones de comportamiento erróneos. Lo que tenemos que conseguir es reorganizar nuestro sistema neuro-asociativo para adquirir nuevos patrones que nos dirijan hacia lo que queremos conseguir (cambio a mejor) en vez de hacia nuestros miedos y frustraciones.

Porque por muy motivados que estemos, si seguimos haciendo las mismas cosas (mismos patrones) que ya en su día no dieron resultados, nada va a cambiar.

Es como un mosca que quiere salir de la habitación y puede estar horas chocandose contra el cristal. Una y otra vez, una y otra vez. Los humanos hacemos lo mismo, sin darnos cuenta de que el primer paso es alejarse de la ventana y buscar otra salida, en vez de hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

Eso tenemos que hacer tú y yo, alejarnos del patrón que no nos da resultado para empezar, eliminarlo de nuestras posibilidades, que nuestro cerebro no lo entienda como la opción correcta a elegir.

 

4. Diseña tus nuevos hábitos.

Mucha gente llega hasta el tercer paso, en el que están tan hartos de ese comportamiento dañino o esos hábitos nocivos que deciden interrumpir el patrón por completo. El problema es que, si no elegimos bien el nuevo hábito que va a sustituir el anterior, podemos recaer en nuestros viejos hábitos.

Por ejemplo, ocurre mucho que cuando la gente deja de fumar, engorda. Esto ocurre porque sustituyen el placer que obtenían al fumar por el placer (efímero) que les produce comer (normalmente alimentos poco saludables y/o en cantidades excesivas).

Esto, en muchos casos, no elimina la ansiedad, simplemente transforma la ansiedad por dejar de fumar en ansiedad por la comida. Por lo tanto esas personas se ven decepcionadas y rescatan el viejo, y dañino, hábito de fumar: así por lo menos no engordan.

Por eso nuestros nuevos hábitos deben ser sostenibles, por eso cuando los expertos hablan de adelgazar aseguran que, en la mayoría de los casos, las dietas milagro esconden un efecto rebote peligroso: porque ese nuevo hábito (dieta restrictiva) no es sostenible a nivel emocional ni físico por mucho tiempo, y en la mayoría de casos se vuelve al viejo hábito: comer mal y en exceso. Se vuelve a engordar, no se ha adquirido ningún hábito nuevo y encima hemos recaído en la situación anterior. Esto nos frustra.

Para elegir qué nuevo hábito es el más adecuado, lo mejor es acudir a un especialista (depende de qué hábitos queremos eliminar) o fijarnos en personas que hayan conseguido cambiar de un modo sostenible. Inspirarnos en sus experiencias y que nos sirvan de guía.

 

5. Consolidar los nuevos hábitos.

La única forma de que el cambio sea duradero, es repitiendo el buen patrón de conducta una y otra vez hasta que se convierta en parte de nuestro día a día, en algo tan normal como comer, ducharnos, dormir, respirar…

Una forma efectiva de conseguir que un hábito saludable nuevo se instale en nuestra vida es mediante el refuerzo positivo, es decir, celebrando cada pequeña victoria de manera instantánea con una recompensa.

¿Sabes cuando educamos a un perro y le damos una chuchería en el instante en que se sienta? Pues con nosotros debemos hacer igual.

Eso sí, esta “recompensa” debe ser instantánea, para que nuestro sistema nervioso lo capte y asocie la buena acción con la recompensa, es decir, con el placer.

Si queremos dejar de fumar, y en un momento de debilidad cogemos un cigarro pero en el instante cambiamos de idea y rompemos el cigarro, debemos premiarnos en ese mismo instante, porque aunque intelectualmente comprendemos que nos estamos premiando por algo bueno incluso un par de días después de haberlo hecho, nuestro sistema nervioso no entiende esa relación, y es él quién debe captar esa información para crear nuevos patrones de comportamiento.

Hemos demostrado fuerza rompiendo ese cigarro en vez de encendiéndolo, esa actitud ha de ser recompensada para que nuestro sistema nervioso entienda el placer que nos ha provocado ser fuertes y hacer lo que debemos en ese momento. Que entienda que existe más placer en el hecho de haber renunciado al cigarro que en el propio hecho de fumar.

Eso sí, el refuerzo positivo ha de ir progresando. Igual que al perro no le damos chuches cada vez que se sienta, solo al principio cuando está aprendiendo. Sin embargo, cuando aprende un truco nuevo, como dar la patita, le volvemos a premiar hasta que se asienta en sus hábitos (en su aprendizaje) y la da aunque no haya chuches de por medio.

Si nos recompensamos siempre por lo mismo, no aumentamos nuestras expectativas y nos estancamos. Se trata de seguir reforzando el nuevo hábito: al principio celebrabamos salir a caminar 3 veces por semana, que teniendo en cuenta que antes no nos movíamos en absoluto, salir a caminar 3 veces a la semana está muy bien. Luego, comenzaremos a celebrar salir a caminar 5 veces por semana… Se trata de ir subiendo peldaños hasta adquirir el hábito que perseguimos (la meta), hasta, en este último caso, conseguir ser alguien que hace ejercicio porque forma parte de su vida y lo considera algo fundamental para su salud y su bienestar.
 

6. Comprobar que el plan funciona.

Nos levantamos por la mañana el sábado y hacer ejercicio no es una opción, es algo que nuestro cuerpo nos pide, nos apetece. Entonces lo hemos logrado, el hábito que queríamos adquirir se ha instalado en nuestras vidas de manera automática, es parte de nuestro día a día.

Nos ofrecen un cigarrillo y lo rechazamos pero sabemos que fumar nos provocaría placer en ese momento. En este caso, no hemos asentado el nuevo hábito de manera sostenible, pues nuestro sistema nervioso sigue relacionado el acto de fumar con algo placentero.

Si ese fuera el caso, deberíamos replantearnos toda la actividad y comenzar de cero porque algo ha fallado. Quizás no hemos elegido bien los motivos que nos llevan a querer cambiar, quizás no nos hemos premiado al instante y nuestro sistema nervioso no ha sido capaz de relacionar el placer con el hábito que queremos adquirir, quizás hemos tomado las prácticas de siempre, como por ejemplo hacer una dieta, y al acabarla hemos vuelto a engordar otra vez…

Algo ha fallado, y debemos empezar de cero porque el problema NO ESTÁ EN NOSOTROS, simplemente no hemos educado correctamente nuestro sistema nervioso. Es cuestión de volver a empezar de manera diferente, de manera honesta. Esta vez con mucha más experiencia a nuestras espaldas y muchas más posibilidades de tener éxito.

Si por el contrario lo hemos conseguido, hemos adquirido un nuevo hábito saludable (a su vez hemos eliminado uno perjudicial), nos hemos demostrado lo fuerte que realmente somos. Esto solo nos estimulará a ir a por más, a seguir mejorando otros aspectos de nuestra vida que creamos aún debemos mejorar o, simplemente, seguir avanzando, aprendiendo y creciendo.

Toda esta información está recopilada del libro de Tony Robbins "Awaken the giant within",  del libro del premio Pulitzer Charles Duhigg "the power of habit", y de mis experiencias personales.

Espero que os haya gustado pero, sobre todo, espero que os haya aportado algo bueno.

Con cariño,

Alziur.

 

¿Comer 5 veces al día acelera tu metabolismo?

Hubo una etapa de mi vida en que comía 5, 6 e incluso 7 veces al día. Y quiero que sepáis que no hay NINGÚN problema en comer muchas veces al día, siempre y cuando no te pegues un festín en cada comida. El problema es que yo comía 5 veces al día porque pensaba que era lo mejor para mi cuerpo y para mantener mi metabolismo activo. Pero me he dado cuenta de que lo de que comer 5 veces al día es, una vez más, un mito.

Abajo os explico detalladamente porqué.

La cuestión es que, en cierto modo, sí me ha ayudado a controlar mi “ansiedad” por la comida, por llamarlo de alguna manera. Esas ganas de comer cada dos por tres que a mí, personalmente, me entraban incluso sin tener hambre. El hecho de saber que podía comer cada poco, me ha liberado de esa presión. Y una vez más, dejar de limitarme y restringirme cosas relacionadas con la comida, me ha servido de manera positiva para relajarme y elegir no hacerlas por voluntad propia.  

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Hoy en día tengo todo este tema mucho más controlado: gracias a que mi relación con la comida ha mejorado muchísimo. Por eso ya no cuento las veces que como al día: a veces son 5, otras son 4, otras 3… Normalmente no son menos de 3, simplemente porque mi cuerpo me lo pide así, pero no hay una regla perfecta que se adecue para todo el mundo, ni en esto ni en casi nada en la vida, por eso, una vez más, debes escuchar a tu cuerpo y actuar en consecuencia. O, incluso mejor aún, acudir a un nutricionista con el que juntos diseñar el mejor plan alimenticio para tu caso particular.


Comer 5 veces al día acelera el metabolismo = Mito

No porque lo diga yo, que ni soy nutricionista, ni médico, ni nada relacionado con ello. Si no  porque lo dice gente especializada en la materia. Y estos, a su vez, se respaldan en estudios científicos que han demostrado que eso no es verdad.

Primero de todo, se dice lo de comer 5 veces al día porque es prácticamente lo mismo que comer cada 3 horas, ya que esta idea se basa en que así conseguimos mantener el metabolismo activo.

“Es decir, hace quemar más calorías y reduce el apetito en las comidas principales. Bien, esto no es así, de hecho, no hay evidencia de que un mayor número de comidas implique más pérdida de grasa, incluso en muchos casos es al contrario, hacer 5 o 6 comidas al día puede favorecer que se consuman más kcal totales y aumentar la sensación de hambre.

Es cierto que al comer se queman calorías con la digestión, y esto lleva a pensar que a más digestiones, más calorías quemadas, ¿verdad? Pero resulta que las calorías utilizadas en la digestión son más o menos proporcionales al volumen de comida ingerida y al tipo de macronutrientes. Es decir, si de 2.000kcal ingeridas quemamos (por decir algo), unas 200kcal en su digestión, da lo mismo que sea en 6 comidas que en 3, ya que cuanto más voluminosa sea la comida, más calorías invertiremos en su digestión.

La explicación es que cuando hacemos, por ejemplo, 3 grandes comidas al día, el efecto saciante de estas es muy alto (especialmente si son menús ricos en proteínas, grasa y/o fibra), y no es necesario comer más, mientras que para dividir las kcal en 5 o 6 comidas, hay que reducir la densidad calórica de cada plato y por tanto se vuelven menos saciantes, lo que a su vez produce que tengamos más hambre o terminemos con menos sensación de saciedad después de comer.”

Estos párrafos entrecomillados los he cogido prestados de este artículo. Por favor, id a leerlo al completo en la página web de “tu entrenador vegano”, ya que el texto es original de esa plataforma y lo explica con más detalle.

¿Cenar pronto para adelgazar?

Yo, por ejemplo, ceno muy pronto. Lo normal es que cene en torno a las 7 de la tarde, pero ¿esto me ayuda a adelgazar?

Os lo cuento en este vídeo:

Es cierto que si cenas pronto te limitas, por así decirlo, a comer a lo largo de menos horas al día, pues por lo general no comes nada más después de cenar, aunque yo alguna vez como unos frutos secos o una fruta (sí, fruta por la noche) antes de ir a la cama. Pero lo normal es que después de cenar no tome nada más porque estoy saciada, es decir, cierro la ingesta de calorías por ese día antes que personas que cenan a las 10.

La cuestión es que da lo mismo cuándo cenes o cuándo desayunes (si eres de los que desayuna), lo importante es la calidad de lo que estás comiendo en cada una de tus comidas y no las horas.

Si he comido una hamburguesa con patatas fritas y cocacola, y para cenar me tomo un bocata de chorizo a las 6 de la tarde, va a ser infinitamente peor que si como unas lentejas con arroz para comer y ceno una tortilla de patata saludable (receta aquí) a las 10 de la noche.

Conclusión

Come cuando tengas hambre, no importa la hora en la mayoría de los casos, no importa si comes menos veces o más veces (este es un consejo muy generalizado, evidentemente cada persona es diferente y habrá casos en los que este consejo no sea el adecuado).

Para la mayoría de personas, para mi caso también, que ya sabéis cómo ha sido siempre mi relación con la comida, lo mejor es comer cuando tienes hambre y saciarse con comida real.

Vivir relajados, sentirnos bien cuando comemos, comer de todo sin demonizar frutas o una porción de queso… Todo eso nos libera de muchísimo estrés. Eso que es tan simple, y a veces nos empeñamos en complicar, es lo que nos acerca pasito a pasito a tener una buena relación con la comida.

Por último, quiero recalcar que si necesitas adelgazar, debes saber que es un proceso lento, aunque será seguro si lo haces de la mano de un nutricionista actualizado. Hay días que verás mejoras y días que no, pero es parte del proceso de perder peso de un modo saludable y aprendiendo a comer. Tienes que relajarte, disfrutar de esta fase de tu vida, y tener paciencia, porque se puede adelgazar fácil, sin sufrir y comiendo, pero conlleva su tiempo.

No hay más secretos.

¡Muchas gracias por tu tiempo!

Con cariño,

Alziur.

 

¿Qué es el cheat meal?

Seguro que hoy en día la mayoría ya sabéis en qué consiste el cheat meal, pero por si acaso, voy a explicarlo brevemente.

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¿Qué es el cheat meal?

Cheat meal es una comida “trampa” traducido (“cheat” significa engañar, hacer trampas y “meal” significa comida, menú),  digamos que es un engaño a tu dieta por decirlo de alguna manera.

¿Cuántas veces puedo hacer “cheat meal”?

Por lo general se dice que de una a tres veces por semanas, lo que significa que puedes hacer, como mucho, tres comidas “malas” a lo largo de toda la semana, no que puedes comer “mal” tres días enteros.

¿Hago cheat meal?

Hoy en día yo ya no hago cheat meal, pero sí que lo he hecho durante mucho mucho tiempo, en este vídeo os cuento porqué ya no hago cheat meal.
 

Si has visto el vídeo, ya sabes el motivo: no lo considero una práctica “mentalmente” saludable, ni tampoco para nuestro organismo, simplemente porque solemos mal entender lo que el cheat meal significa y porque, por lo general, abusamos de ella y nos pegamos atracones. En mi caso concreto, me impedía avanzar en mis objetivos (perder un poco de exceso de grasa que aún tengo). Si ves el vídeo entenderás porqué.

¿Es el cheat meal apto para todos?

No soy nutricionista ni especialista en alimentación, pero si os interesa mi opinión, debo decir que no creo que el cheat meal sea adecuado para todos los públicos.

Creo que puede estar bien en gente dedicada al fitness que tenga unos objetivos muy claros y un estilo de vida muy específico. Pero para gente que solo quiere estar saludable y tonificados, como es mi caso, no creo que sea necesario. Es más, para gente que siempre haya tenido subidones y bajones de peso importantes, como también es mi caso, creo que esta es una práctica incluso perjudicial, porque estresa y crea mucha ansiedad a lo largo de la semana, ansiedad que se ve volcada desmesuradamente en el dichoso cheat meal y que se traduce en atracones. 

¿Qué opináis vosotros del cheat meal? ¿Lo habéis probado alguna vez? Ya me contaréis vuestra opinión acerca del tema chicos.

Sin más, espero que este pequeño artículo y vídeo os hayan resultado interesantes, pero, sobre todo, espero que os haya aportado algo bueno.

¡Muchas gracias por todo!

Con cariño,

Alziur.

 

Comida real

Comer comida real es el mejor de los regalos que una persona se puede dedicar, no solo es cuestión de estar saludables y/o de adelgazar, es que comer comida real nos ayuda a tener mucho mejor humor, nos libera de mucho estrés, nos permite dormir mejor y todo esto provoca que estemos más sanos y felices.

He de reconocer que yo he tardado mucho en llegar al punto donde el 90% de mi alimentación consta única y exclusivamente de comida real. También debo reconocer que cuando empecé a informarme sobre los alimentos y lo que estos podían hacer por nosotros, mi único objetivo era adelgazar: me daban igual las vitaminas y minerales, sus efectos positivos a largo plazo… Yo quería verme bien, en “mi peso” y fue así como comenzó todo esto.

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Hoy en día, me da igual cuánto peso, la báscula no me define en absoluto,

me siento bien y la comida me hace feliz, especialmente la comida real. Por fin puedo comer una manzana y disfrutar de su sabor dulce, antes tenía el paladar tan atrofiado que me sabía excesivamente ácida, eran “incómodas” de comer por decirlo de alguna manera, hoy son un manjar.

Me alegro mucho de haber empezado a informarme sobre los alimentos, porque aunque aún no lo creas, la comida es nuestra mejor medicina, es nuestro aliado, por eso debemos conocerla bien, por eso debemos ser conscientes de los impactos tanto positivos como negativos, en el caso de los ultraprocesados, que la comida tiene en nuestro organismo, lo cual se ve reflejado en nuestra piel, nuestro pelo, nuestro humor, nuestro cuerpo, nuestro descanso, nuestra salud…

Como te contaba antes, llevo años aprendiendo a comer, ha sido un proceso largo porque mis conocimientos nutricionales no solo eran escasos, sino que los pocos que tenía eran completamente erróneos, eran del tipo de: los plátanos engordan, lo importante son las calorías, los productos light “adelgazan”... No sigo la lista porque estaríamos aquí hasta mañana.

La cuestión es que con paciencia y constancia he conseguido aprender muchas cosas (aún queda mucho por aprender), y he eliminado de mi "saber" muchos conceptos erróneos y dañinos para la salud mental y física.

Pero no sé qué conocimientos tienes tú sobre lo que es la comida real y sobre lo que son los ultraprocesados, por eso te recomiendo que veas este vídeo donde muestro mi participación al reto de un mes comiendo comida real, en el vídeo verás muchas ideas de comida real y también te contaré la diferencia entre comida real y ultraprocesados.

Dale al play para ver el vídeo:

Este reto (#Reto1MesConComidaReal)

fue creado por el dietista-nutricionista Carlos Ríos. Os invito a que le sigáis en sus redes sociales porque no solo es un gran profesional, sino que está haciendo una labor maravillosa en contra de los productos ultraprocesados engañosos, está abriendo los ojos de muchas personas y promoviendo la comida real, “relfooding”, a lo largo de las redes sociales.

Os animo a que le sigáis, os animo a que empecéis a ocuparos de este tema y, sobre todo, os animo a que lo hagáis con alegría, porque comer comida real es saludable y muy enriquecedor en muchos aspectos.

Importante tener en cuenta que no es cuestión de dejar todo lo “malo” de golpe, ni de no volver a comer un ultraprocesado en tu vida. Es cuestión de aprender, de ser conscientes de cuál es la realidad de lo que comemos, y de ir adquiriendo buenos hábitos poco a poco, sin estrés, disfrutando del proceso de un modo natural.

Es cuestión de cuidarte como te mereces. Hazte ese favor =)

¡Muchas gracias!

Con cariño,

Alziur.

 

¿Qué hacer cuando estás triste?

Estar triste de vez en cuando es perfectamente normal, es sano darnos una tregua de vez en cuando y saber respetar que no siempre podemos estar bien.

Sin embargo, a (casi) nadie le gusta estar triste porque se pasa mal, y ¿a quién le gusta pasarlo mal? Supongo que a la mayoría no.

Por eso me gustaría contaros algunas cosas que podemos hacer cuando estamos tristes, o, mejor dicho, algunas cosas que NO debemos hacer cuando estamos tristes. Pues cuando hacemos esa serie de cosas lo único que conseguimos es empeorar la situación, verlo todo aún más negro de lo que realmente es y alargar este “estado” de tristeza.

Como decía antes, hay que aprender a aceptar que a veces estamos mal, pero eso no quiere decir que haya que regodearse en nuestro malestar y agravar la situación.

Sí, aceptamos estar tristes, nos respetamos, pero queremos volver a estar bien lo antes posible, eso sí, de un modo natural, que fluyan las buenas sensaciones poco a poco.

4 cosas que no debemos hacer cuando estamos tristes:

1. No te compadezcas de ti mismo.

Cuando estamos mal tendemos a verlo todo aún peor de lo que realmente es. Nos hundimos en un pozo de miseria nosotros mismos y eso es lo peor que podemos hacer. Estamos mal, sí, pero eso no es excusa para dramatizar la situación.

Por eso, no te compadezcas de ti mismo:

 

2. Ocupa tu mente.

Solemos entender por estar tristes el tirarnos en la cama llorando, sin comer (o comiendo en exceso, según el caso), sin querer arreglarnos, ni salir de casa. Digamos que es la primera imagen que se nos viene a la cabeza de cómo quisiéramos pasar nuestros días tristes, porque cuando estás mal no quieres hacer nada.

Pero, evidentemente no siempre pueden ser así, pues tenemos responsabilidades que atender, y estar tristes no nos exime de ellas: ir al trabajo, ir a clase, cuidar de alguien... Yo, personalmente, doy gracias de que así sea, pues para superar esos malos días es fundamental tener nuestra mente ocupada en vez de darle vueltas a aquello que nos pone tristes una y otra vez.

3. No finjas estar bien.

No vamos a regodearnos en nuestra tristeza una y otra vez, pero lo que tampoco debemos hacer es fingir estar perfectamente y llevar la procesión por dentro. Supongo que, una vez más, se trata de aprender a equilibrar la balanza: estás mal, lo aceptas, no quieres dramatizar la situación y verlo todo peor de lo que realmente es, pero tampoco vas a fingir que estás de maravilla cuando realmente no lo estás.

Se trata de no crear más tensión: pues si intentas evitar por todos los medios esos pensamientos que te hacen estar mal, lo único que consigues es estresarte y crear una tensión que acabará estallando por un lado un otro. Procura observar tus sentimientos y dejarles el hueco que "se merecen". Acéptalos, y así se irán incluso antes de lo que imaginas.

4. No pienses que solo te pasa a ti.

Para acabar, no caigas en el error de creer que esto que te está pasando solo te pasa a ti. Ese pensamiento nos aísla y nos provoca sentirnos avergonzados de nuestra tristeza. Eso no debería ser así pues estar mal, o tristes, es perfectamente natural. 

Además, déjame decirte que eso por lo que estás triste, incluso si no sabes porqué te sientes así, ya le ha pasado a mucha gente antes y le pasará a mucha gente después.

No eres raro, y no solo te pasa a ti, créeme. 

Espero que este artículo os haya gustado chicos. Pero, como siempre os digo, espero que os haya aportado algo bueno, por poquitin que sea.

No olvides compartir con aquellos a quienes pueda interesar, porque cuanto mejor nos sintamos con nosotros mismos mejor haremos sentir al reto.

¡Muchas gracias!

Con cariño,

Alziur.

Adelgazar para siempre

¿Has hecho mil dietas pero siempre engordas todo el peso que habías perdido? ¿Estás desesperada/o porque ya no sabes qué hacer para adelgazar?

Te entiendo perfectamente porque yo me he encontrado en tu situación muchísimas veces: llegaba el verano y no estaba para nada en mi peso, me daba vergüenza ponerme el bikini, entonces me entraban las prisas y buscaba cualquier dieta “milagro” para perder esos kilos de más. Me tiraba un mes o dos pasando hambre, privándome de todo lo que me gustaba y de mal humor. Eso sí, en cuanto “acababa” la dieta (lo pongo entre comillas porque siempre las dejaba a medias) me liberaba de todas las restricciones, y los fritos, las salsas y la bollería industrial volvían a estar presentas en mi rutina.

Esa ha sido la historia de mi vida desde que tengo unos 14 años, hasta que un día comprendí que no podía seguir así, las dietas ya no me hacían efecto y algo tenía que cambiar… Así descubrí cómo se puede adelgazar para siempre, siendo fácil y sin dejar de comer. De eso hace ya 3 años, así que me he demostrado a mí misma que funciona.

En este vídeo te cuento con detalles cómo he logrado adelgazar para siempre:

Como habrás visto en el vídeo, es muy sencillo adelgazar para siempre, eso sí, no es rápido. Adelgazar de un modo saludable y sostenible no requiere de una dieta específica en la mayoría de los casos, sino de resetear nuestros hábitos y conocimientos sobre todo lo que la nutrición significa.

Como os he contado en el vídeo, no soy nutricionista ni médico, lo único que soy es una chica que se ha pasado toda su vida adelgazando y engordando a base de dietas “milagro”, las cuales, a pesar de ser “efectivas” a corto plazo (no saludables), no son sostenibles.

Por eso, adelgazar para siempre requiere de mentalizarse, de estar dispuestos a aprender de nuevo, de mucha paciencia y de constancia. Los resultados llegarán poco a poco, pero vendrán para quedarse. Además de que nos mejorará el humor, la energía, la calidad de nuestra piel, pelo y uñas…

Los beneficios de tener un estilo de vida saludable son infinitos y se mantendrán a lo largo del tiempo.

Para acabar, me gustaría comentaros que si no tenéis ni idea por dónde empezar u os apetece información de mejor calidad que la que yo puedo proporcionar (no soy especialista, solo hablo bajo mi experiencia) os recomiendo que acudáis a un profesional dietista-nutricionista que os asesore. Solo os pido que por favor elijáis a un profesional actualizado que demuestre pasión por lo que hace y que se moleste en haceros preguntas para conocer bien vuestra situación, analizarla y ofreceros las pautas correctas a seguir en vuestro caso específico. Podéis encontrar grandes profesionales en instagram por ejemplo, os doy algunos ejemplos: Carlos Ríos, Victoria Lozada o Dra. Mari Gomez.

También quiero recordaros que, a pesar de que cada persona es distinta, un estilo de vida saludable es beneficioso para todos. Eso sí, como cada cuerpo y mente son diferentes, no todos podemos implementar hábitos saludables del mismo modo, ni a la misma velocidad, ni con los mismos métodos. Pues aunque el brócoli, por ejemplo, es maravilloso, no a todos nos sienta bien.

Debes aprender a escuchar a tu cuerpo y descubrir qué necesita (desde luego no necesita bollería industrial, ni chorizo, ni patatas fritas... Aunque la vida es equilibrio, y de vez en cuando está bien darse el “gusto”).

Nada más chicos, espero que os haya gustado este blog y, sobre todo, espero que os haya aportado algo positivo.

¡Muchas gracias por todo!

Con cariño,

Alziur.

 

Organiza tu menú semanal saludable

Siempre os digo que sin una buena organización previa, alcanzar vuestros objetivos es muchísimo más complicado. Bien, pues a la hora de cuidarnos y comer bien ocurre lo mismo: todo empieza por una buena organización semanal de nuestras comidas.

En mi caso he de decir que no tengo un tupper específico para cada comida de la semana, sin embargo sí hago una serie de cosas que me ayudan a organizar mejor mi menú semanal con la intención de siempre tener a mano algo rico y saludable que llevarme a la boca.

En este vídeo os cuento 10 trucos que a mí me sirven de mucha ayuda a la hora de organizar mi menú semanal saludable:

Pero no solo quiero compartir mis trucos contigo, también quiero darte 4 motivos que te ayudarán a concienciarte de que la organización de tu menú semanal saludable es fundamental:

1.Ahorras tiempo.

Si es tan fácil como abrir la nevera y sacar un tupper, bienvenido sea, ¿verdad? Hoy en día todos vamos con prisas, pero si dedicamos un par de horas una vez a la semana a organizarnos, la falta de tiempo dejará de ser un problema.

2. No hay excusas.

Cuando ya hay algo rico y saludable esperándote en la nevera, las excusas desaparecen. Esa pizza a domicilio deja de ser una opción a tener en cuenta, al igual que comprar algo precocinado, y poco saludable, en el supermercado de al lado de casa.

3. Más económico.

Tener tu menú semanal saludable preparado te evitará malgastar dinero en pedir comida a domicilio por pereza de cocinar, pues todos llegamos a casa cansados, y ¿a quién le apetece ponerse a cocinar? Pero si ya tienes la mitad del trabajo hecho, no solo inviertes en salud sino que ahorras dinero, porque no nos engañemos, pedir comida a domicilio o salir a cenar normalmente sale menos rentable que comer tu propia comida.

4. Compra rápida.

Cuando ya tienes una idea hecha en tu cabeza de lo que vas a cocinar a lo largo de la semana, hacer la compra es mucho más sencillo. Aún así te recomiendo que lleves la lista hecha de casa y que procures no salirte de lo que ahí está escrito.

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Espero que este blog os haya servido de inspiración para organizar vuestro menú semanal saludable y, como siempre os digo, aprendo mucho de vosotros, así que si tenéis algún truco que queráis compartir, sentiros más que bienvenidos para hacerlo en los comentarios de abajo.

Muchas gracias una vez más chicos, os deseo lo mejor en la vida.

Con cariño,

Alziur.

 

¿Eres inteligente?

Solemos entender por inteligentes a aquellos que sacan muy buenas notas en clase, a aquellos que tienen una amplia cultura general, a las personas que saben resolver problemas matemáticos como churros… Pero hay mucho más: los seres humanos no expresamos a través de otras disciplinas y, por tanto, nuestra inteligencia va más allá de resolver un problema matemático o de ser capaz de exponer ciertas ideas de forma oral con gran eficacia.

La inteligencia matemática siempre se ha considerado la inteligencia por excelencia, de hecho, los test de inteligencia (IQ) se miden en base a nuestras capacidades matemáticas o lingüístico verbales. ¿Quieres decir esto que si no somos cualificados en uno de estos dos ámbitos, somos tontos?

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Howard Gardner opinaba que no, de ahí la teoría de las inteligencias múltiples. Gardner estaba convencido de que el concepto convencional de inteligencia era demasiado restrictivo y que la medición del coeficiente intelectual no tenía en cuenta otras “inteligencias” que los seres humanos podemos poseer.

En 1983 escribió el libro Frames of Mind donde explica los ocho tipos de inteligencia que él considera debemos tener en cuenta.

Yo, personalmente, estoy completamente de acuerdo con esta teoría y pienso que cada uno debe conocerse bien a si mismo y potenciar aquella, o aquellas, habilidades que posea de forma innata, para sacarse así el mayor partido posible, pues aunque cualquier tipo de inteligencia puede entrenarse y perfeccionarse, siempre será más productivo concentrar nuestros esfuerzos en desarrollar aquella inteligencia que mostramos con naturalidad desde pequeños.

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Os voy a resumir los 8 tipos de inteligencia a los que Gardner hacía referencia:

Inteligencia espacial

Propia de personas que tienen facilidad para orientarse, para reconocer caras o para apreciar pequeños detalles. Tienen la capacidad de recordar fotos y objetos en vez de palabras.

Inteligencia lingüística-verbal

Hace referencia a la capacidad de comprender el orden y significado de las palabras, tanto en la lectura y la escritura, como a la hora de hablar y escuchar. Supone la sensibilidad al lenguaje y la habilidad a la hora de usarlo.

Inteligencia matemática

La característica principal que tienen estas personas es que poseen una especial facilidad para la resolución de problemas lógicos y comprenden conceptos numéricos en general. En concreto, implica la capacidad de usar los números eficazmente, analizar e investigar problemas utilizando razonamientos deductivos e inductivos.

Inteligencia cinestésica-corporal

Significa la capacidad de controlar el movimiento de nuestro cuerpo y procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. Estas personas tienen una especial habilidad para realizar actividades que requieren rapidez, flexibilidad, fuerza y equilibrio. Personas a las que les encanta moverse y hacer deporte pues piensan cuando se mueven y pueden incluso aprender mejor cuando están en movimiento.

Inteligencia musical

Son propias de personas que manifiestan capacidad para percibir las formas musicales.  Tienen una gran facilidad para la composición de obras musicales, además de la interpretación y valoración de todo tipo de melodías y sonidos. Les caracteriza una marcada sensibilidad al ritmo, tono y timbre.

Inteligencia naturalista

Facilidad de aprendizaje y entusiasmo por conocer todo aquello que observan del entorno y la naturaleza. Se considera esta inteligencia como esencial para las supervivencia y evolución del ser humano.

Inteligencia interpersonal

Es propia de personas que se comunican bien y tienden a ser los líderes en sus grupos. Comprenden los sentimientos de los demás y tienen facilidad para las relaciones interpersonales. Su principal característica es la de empatizar con los demás y la de comprender sus necesidades, perspectivas y motivaciones. No les cuesta nada ponerse en el lugar del otro, de ahí que se les de bien tratar con otras personas.

Inteligencia intrapersonal

Se relaciona con la capacidad de un individuo de conocerse a sí mismo, cómo reacciona, comprender sus emociones y pensamientos.

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Estoy segura de que te has sentido identificado con alguno de estos 8 tipos de inteligencia. Aunque si no es así no tienes que preocuparte, pues supongo que se debe a que no te conoces lo suficiente, a que aún no has indagado en profundidad en quién eres, por eso te recomiendo que veas este vídeo:

Espero que os haya gustado este artículo chicos, pero, sobre todo, espero que os haya servido de algo. Si es ese el caso, no dudes en compartirlo con alguien a quien le pueda servir igual que a ti, al final la buena gente siempre quiere compartir cosas útiles y positivas.

Con cariño,

Alziur.

Adelgazar después de Navidad

Las navidades han estado de maravilla, y aunque cada vez controlamos mejor lo que comemos, es inevitable pasarse un poco en estas fechas. Por eso hemos cogido algún kilito de más, notamos que esos vaqueros que el 20 de diciembre nos entraban de maravilla ahora nos quedan un poquitin apretados, ¿verdad?

¡No pasa nada chicos! Hemos disfrutado y ahora vamos a seguir disfrutando mientras perdemos peso, se puede, créeme =)

En este vídeo os voy a mostrar lo que como en un día (cinco recetas) para bajar de peso. Porque aunque cada vez como mejor y tomo mejores decisiones respecto a la comida, es verdad que en Navidad uno se excede un poco:
 

Sí, hemos engordado. Unos más y otros menos. Pero la solución no es pasar hambre con dietas mega restrictivas, ni matarse en el gimnasio de golpe y porrazo.

Una vez más, vamos a atajar este asunto de un modo inteligente, porque no buscamos resultados efímeros, sino perder peso a largo plazo, retomar esos hábitos saludables que hemos abandonado durante estas fiestas:

 

1. La comida basura, ¡a la basura!

Ya han pasado las fiestas, no hay excusas: elimina de tu cocina todos los turrones, dulces, grasas y fritos que hayan sobrado de la Navidad. Si los guardas, los vas a comer, tú y yo lo sabemos, así que hazte un favor y deshazte de todo.

Evita la tentación

 

2. Sano y rico.

La comida saludable puede ser deliciosa, si veis los ejemplos que os muestro en este vídeo de “lo que como en un día” comprobareis que lo que os digo es cierto. Se trata de sacarle partido a los alimentos naturales, los que más propiedades tienen y más beneficiosos son para nuestro organismo. No asocies la comida saludable con un aburrido filete de pollo a la plancha y lechuga, hay un sin fin de posibilidades y opciones que no solo están riquísimas, sino que son fáciles de hacer y económicas.

 

3. Sustitutos saludables.

Vamos a estar unos cuantos días seguidos comiendo platos saludables exclusivamente, queremos perder peso, y tenemos que hacer este pequeño sacrificio durante unos 10 o 15 días, luego podremos introducir el famoso “cheatmeal” una o dos veces a la semana.

La cuestión es que nos puede apetecer pecar, sobre todo porque venimos de excedernos con el azúcar, los fritos y las grasas saturadas. Pero ¡hay solución chicos! podemos encontrar sustitutos ricos y saludables a esa “comida basura”: patatas fritas, azúcar, mantequilla… En este vídeo os doy algunos ejemplos.

 

4. Bebe agua.

¿Por qué siempre que hablamos de adelgazar aparece el agua?

Pues porque estar hidratados es fundamental para un correcto funcionamiento de nuestro organismo, pero, además, muchas veces confundimos el hambre con la sed, lo que provoca comer entre horas o sentir deseo por bebidas gaseosas y azucaradas, cuando lo que realmente tenemos es sed.

Evidentemente, si llevas 3 horas sin comer y sientes hambre, es probable que sea porque realmente tienes hambre, pero si notas esa sensación entre horas lo más probable es que necesites beber agua.

¡Haz la prueba!

 

5. Nunca pases hambre.

Es fundamental que estés bien alimentado, para no caer en la trampa y acabar pecando.

Cuando tu cuerpo está correctamente nutrido no te pide nada más, no tienes antojos (por lo general). Por eso es fundamental que consumas los tres macronutrientes esenciales: carbohidratos, grasas y proteínas.

Aliméntate en condiciones con productos naturales y de calidad: legumbres, frutas, verduras, pescados y carnes de calidad, huevos, frutos secos al natural…

 

6. ¿Metabolismo lento?

Por lo general, aquellos que tenemos un metabolismo lento (mi caso), tendemos a engordar con más facilidad. Por eso, a la hora de bajar de peso debemos evitar los carbohidratos almidonados (patata, arroz…) en las cenas, ¡pero no eliminarlos de nuestra dieta! La mejor opción para la cena son los vegetales, la proteína y la grasa buena, una combinación de los tres es ideal.

Esto es solo para periodos en los que estamos buscando perder esos kilitos de más, si lo que queremos es mantenernos, no pasa nada porque de vez en cuando tomemos hidratos para cenar.

Por supuesto, esta recomendación la hago bajo mi propia experiencia, tras ser consciente de que tengo un metabolismo lento y que no asimilo tan bien los hidratos en la noche. Cada cuerpo es diferente y tenéis que descubrir cómo es el vuestro, quizás este vídeo de la maravillosa Sascha Fitness os ayude.

 

7. Muévete.

La alimentación es fundamental para mantenernos y estar sanos, y más aún para perder peso. Pero eso no quiere decir que nos olvidemos del ejercicio.

Debemos tener un estilo de vida activo: sube las escaleras en vez de coger el ascensor, ve caminando a comprar, haz ejercicio… Muévete, y no hay excusas si no puedes ir al gimnasio, hay mil maneras de estar en forma, solo hay que tener las suficientes ganas. Aquí os dejo un ejemplo de rutina de ejercicios para hacer desde casa:

Para acabar, deciros que NO SOY NUTRICIONISTA, ni médico, ni me dedico al mundo del fitness. Simplemente soy una chica con facilidad para engordar que ha estado por encima de su peso ideal en muchas ocasiones, que ha hecho dietas y ha sufrido el efecto rebote y que, por fin, ha aprendido a comer bien para no volver a sobrepasar ese peso en exceso y estar saludable.

A pesar de mis avances, tengo que seguir mejorando y afianzando los nuevos, y mejores, hábitos adquiridos. Y aunque ya no he vuelto a engordar como en el pasado, he perdido más de 10 kilos, es verdad que en vacaciones y Navidad me dejo llevar y gano uno o dos kilitos, pero no pasa nada, porque por fin sé cómo atajarlo de un modo saludable y natural, y me encanta poder compartirlo con vosotros.

Si te ha gustado, sientete LIBRE para compartir este blog tú también =)

¡Muchísimas gracias solete!

Con cariño,

Alziur.

 

 

 

 

 

Beneficios de comer sano

Parece que antes los que estaban más gordos eran los únicos que debían preocuparse de comer sano mientras la gente delgada, o que estaba en “su peso”, podía seguir comiendo de todo sin preocuparse de su alimentación. Por suerte eso está cambiando y todo nos vamos concienciando de que comer bien no es algo meramente estético, aunque también es importante, sino que hay muchos más motivos por los que comer sano es fundamental para estar saludables y poder llevar una vida activa y feliz.

Además en este vídeo os explico porqué solo como bien en torno a un 80% del tiempo, en vez de alimentarme única y exclusivamente de comida saludable.

Aquí abajo voy a contaros 5 razones por las que debemos alimentarnos bien.

 

1. Estar en forma y vernos.

Este, como hablábamos antes, siempre ha sido el motivo principal por el que la gente empieza dietas o transforma su dieta buscando comer mejor. De hecho, yo empecé a comer sano porque tenía que perder unos kilos. Por suerte eso ha cambiado en los últimos años, y verme bien ha pasado a un segundo plano en mi nuevo estilo de vida más saludable, donde la salud, entre otras cosas, han tomado protagonismo.

Aún así, es verdad que estar en forma y vernos bien estéticamente es importante también, pues cuando uno se siente bien por dentro se nota por fuera, y viceversa.

Por eso debemos aceptarnos tal y como somos físicamente, pero procurar a la vez ofrecer la mejor versión dentro de nuestras posibilidades: nuestro mejor cuerpo, que no es más que aquel que está saludable y en su peso ideal.

 

2. Tener más energía.

Para conseguir cosas en la vida uno necesita estar activo, tener energía. Los logros no llegan desde el sofá. Hay tiempo para todo, pero para alcanzar objetivos del tipo de sean uno ha de esforzarse y trabajar por ello, y para eso necesitamos tener energía, alimentarnos bien para dar a nuestro cuerpo y cerebro la gasolina que necesita.

La comida de mala calidad no aporta nada, no solo es dañina, sino que encima no nos alimenta. Tu cuerpo necesita nutrientes y vitaminas para estar activo.

Es verdad que esto no es algo que se note de la noche a la mañana, es decir, no estás dos semanas comiendo bien y ya tienes más energía, pero créeme que a la larga los cambios son excepcionales.

Os cuento mi experiencia más detallada en este vídeo:

3. Prevenir enfermedades.

No quiere decir que por comer saludable jamás vayas a estar enfermo, pero si es cierto que una dieta equilibrada evita muchas enfermedades pues alimentarnos bien ayuda a que nuestra máquina (cuerpo y mente) funcionen mucho mejor y se averíen lo menos posible.

También recuerdo que, por lo general, siempre ha sido la gente con enfermedades la que tenía que corregir su dieta tras llevarse un buen susto y comenzar a comer bien: ataque al corazón, colesterol... pero, ¿no sera más sensato comer bien desde ya y evitar, en la medida de lo posible, esas enfermedades?

4. Buen humor.

Comer limpio nos hace sentirnos bien: sabemos que estamos haciendo lo correcto y eso moralmente nos ayuda a tener buen humor. Además, no se trata de hacer dietas estrictas que nos pongas de mal humor, al igual que tampoco nos ayuda la comida basura, porque aunque parece “aliviarnos” en un primer momento luego nos sentimos culpables y excesivamente llenos, pues normalmente nos pasamos comiendo…

Es una dieta equilibrada la que nos hace sentirnos bien, comer de todo pero de calidad, alimentos que alimenten, valga la redundancia.
También uno, por lo general, duerme mejor cuando se alimenta bien, y es un círculo vicioso (positivo) porque cuanto mejor duermes mejor te alimentas, esto lo explico con más detalle en este vídeo. Sin dejar de señalar que el cuerpo se cura mientras duerme, por eso es vital tener un buen descanso: lo cual no quiere decir dormir más horas o menos, sino que las que durmamos sean de calidad, un descanso profundo.

5. Tu piel, pelo y uñas lo agradecerán.

Es un hecho que cuanto más limpio comes, más brillas. Y sin duda se ve reflejado en la calidad de nuestro cabello, de nuestras uñas y en la piel.

Yo he notado grandes cambios, especialmente en mi piel, desde que como mejor. En este vídeo te cuento porqué he notado esa mejora, qué alimento creo que me ha ayudado a sentirme que mi piel ha evolucionado tan positivamente.

 

Entonces dime, ¿te parecen suficientes razones para empezar a comer sano? Comenta abajo qué opinas, o si encuentras alguna otra razón de peso para comer bien. Ya sabes que me encanta leeros y que entre todos, cada uno contando sus experiencias y su opinión, podemos ayudarnos a mejorar =)

¡Muchas gracias por todo soletes!

Con cariño,

Alziur.

 

Gente tóxica

Las personas tóxicas se hacen daño a sí mismas con una actitud extremadamente pesimista, pero, al fin y al cabo, solo cambiaran en caso de que ellos lo consideran, uno no puede hacer cambiar a nadie que no quiere hacerlo, además es respetable que cada uno sea como “quiera” ser.

El problema es que la gente tóxica contagia esa negatividad y amargura por allí por donde pasan, por eso hay que saber identificar a aquellas personas que tienen este comportamiento, ya que nos perjudica y las queremos lo más lejos posible.

Hoy os voy a contar cómo identificar a estas personas, qué tipos de personas tóxicas hay y qué hacer para que no nos afecte su actitud en caso de que tengamos que enfrentarnos a ellas a diario.
 

1. Características de la gente tóxica.

Considero que hay una serie de características generales que definen a la gente tóxica: son negativos, no paran de quejarse, viven acomplejados... Voy a recopilar las principales características que considero que estas personas tienen, aunque lo explicaré con más detalle en este vídeo.

Evidentemente, que tú y yo tengamos complejos no nos convierte automáticamente personas tóxicas, pero una cosa es tener nuestros complejos y otra es ser un “acomplejado de la vida”, es decir, esas personas que siempre se sienten pequeñas ante los logros de otros y para las que toda persona con virtudes es una amenaza.

- Son muy pesimistas, no creen que pueden, se ponen límites para absolutamente todo y ya se han rendido incluso antes de empezar. 

- Se pasan todo el día quejándose. Estamos de acuerdo en que ese es su problema, pero escuchar a alguien que se pasa la vida quejándose te chupa la energía, es totalmente contraproducente porque además acabarás cayendo en su juego y, sin darte ni cuenta, acabarás quejándote tú también, incluso cuando en un principio estabas contento y sin preocupaciones.

- Viven acomplejados y se sienten amenazados por los logros de los demás. La gente crece cuando se inspira en aquellas personas que han conseguido lo que ellos también quieren, sin embargo, los acomplejados se comparan con otros todo el tiempo y, en muchas ocasiones, sienten un gran rechazo por aquello que, en el fondo, les gustaría tener o ser.

Los logros o virtudes de otros, en vez de sevirles de motivación, lo sienten como una amenaza y no dudarán en cuestionarlo y criticarlo, todo con tal de hacerse creer que es imposible alcanzarlo de una manera honesta y digna.

- Son una víctima del mundo, todo está en su contra: su pareja, su familia, sus amigos, compañeros de trabajo/clase… Y ellos son “tan buenos” que tienen que cargar con todo ese peso y poner la otra mejilla.

Este concepto no es fácil de captar, a mí personalmente me ha costado MUCHO reconocer a este tipo de personas “victimillas” (os lo cuento con más detalle en este vídeo), pues parecen tan sumamente buenas que son son tontas, ¿verdad? Pero ¡cuidado!, cuando uno dice de sí mismo: “soy tan bueno que por eso me pasan estas cosas”, empieza a dudar y observa con atención.

- Muchas veces son soberbios, no les gusta nada que des una opinión desde un punto de vista más optimista, que veas las cosas de un modo más esperanzador. Ya sabéis que “misery loves company”, les encanta que les sigas el rollo para poder recrearse una y otra vez en ese pozo de miseria, cuando dejas de hacerlo y buscas algo diferente, empiezan a dudar de ti, no les gusta nada. Es en ese momento cuando frases del estilo de “has cambiado” saldrán a relucir.
 

 

2. Clases de gente tóxica.

EL PESIMISTA:

Te contagia esa negatividad y aunque tú seas alguien alegre y optimista, si no te das cuenta acabarás hablando igual que ellos… La teoría de que somos la media de las 5 personas con las que pasamos más tiempo es perfecta para definir este comportamiento, por eso no nos conviene relacionarnos con este tipo de personas, pues un caracter sumamente pesimista nos limita a la hora de pelear por todo aquello que queremos conseguir en la vida.

No quiere decir que sean malas personas ni mucho menos, pero la negatividad es extremadamente contagiosa y si no te das cuenta acabarás formando parte de su “grupo” y hablando y pensando igual que ellos. 

EL ENVIDIOSO:

No se alegra por tus logros, a él siempre le va mal (o eso cree) y quiere que a la gente de su círculo le vaya igual de mal, para así poder hablar de lo mal que les va, de lo injusta que es la vida... Quejarse y lamentarse es más divertido si se hace en grupo, así no parece que sean los únicos, por eso prefieren que a ti tampoco te vaya bien.

Sí, te dirán "qué bien", "me alegro por ti", pero uno sabe cuando alguien se alegra de corazón y cuando no. 

Además, como son unos acomplejados y creen que conseguir ciertas cosas no está al alcance de ellos, siempre criticarán a las personas que destacan por algo bueno o que les va bien en la vida.

EL GRACIOSO:

Se burla de tus sueños, cuando tus objetivos se salen de lo común, de lo que hace todo el mundo, él no dudará en burlarse de ti y hacer ver que "estás chalado" y tienes pájaros en la cabeza.

Ellos se hacen llamar "sensatos", "realistas", por eso no dudan en humillar a cualquiera que tenga una visión abierta y que piense out of the box.

En realidad son cobardes, gente que tiene tanto miedo a soñar o lo ve todo tan imposible que no permite que otras personas no se pongan límites al igual que hacen ellos. Reflejan sus miedos para con los demás, burlándose de sus sueños.

EL TRISTE:

Este es el más dañino de todos: es alguien con verdadera mala idea y con ganas de hacer daño. Son trepas y actúan con malas artes. Todo viene a raíz de estar amargados y completamente decepcionados con la vida, son tan sumamente tristes que no soportan ver a otras personas que traigan alegría, motivación, ganas o felicidad. 

En este vídeo os explico casos que he vivido con estas personas. Son historias reales muy lamentables pues "los tristes" hacen mucho daño a otras personas y no paran hasta verte hundido en la miseria.

 

3. Cómo hacer frente a la gente tóxica.

Esto os lo voy a contar en el vídeo que veréis aquí abajo. Dale a PLAY y descubre cómo podemos librarnos de estas personas:

¡Y esto es todo chicos! Tened en cuenta que todo lo que os he contado acerca de la gente tóxica es mi opinión, la cual he formado a través de mi experiencia y de lo que he leído. Espero que os sirva de algo bueno, porque identificar a alguien con estas características es positivo para que no nos afecten y nos "contagien".

La vida ya es difícil como para que encima nosotros mismo (u otros) nos pongamos límites y barreras, por eso, cuando más lejos estemos de este tipo de personas: MEJOR.

Por supuesto la gente tóxica puede cambiar, pero eso es algo que deben decidir ellos mismos, uno no puede hacer cambiar a otras personas si esas otras eprsonas no quieren o no son conscientes del "mal" que hacen a otros y a ellos mismos.

¡Muchas gracias por leerme monines!

Con cariño,

Alziur.

Algo que solo tú tienes.

Lo único que tú tienes y los demás no pueden tener eres tú.

Nadie más tiene tu corazón, tu voz, tus recuerdos, tu risa, tu piel...

Por eso, debes mimarte y cuidarte, porque solo hay un TÚ. Por eso también debes sentirte uno más entre millones de personas y, a la vez, alguien muy especial, porque eres ambas cosas a la vez.

Porque eres una persona única e inigualable.

Porque como TÚ no hay nadie más.

Por más lunes con alegría:

Los lunes con buenas vibraciones se llevan mejor, ¿verdad? Con más alegría y optimismo. Por eso te invito a que metas tus datos aquí abajo, para que recibas un mail de mi parte cada lunes que te ayude a afrontar este día con mucho mejor humor =)

Cómo conocerse a uno mismo

“Cuando uno consigue conocerse a sí mismo, es capaz de comprender a los demás y la realidad que lo rodea”. - Alejandro Magno.

Conocerse a uno mismo es esencial para visualizar nuestras metas, para averiguar quién soy, qué quiero ser, a dónde quiero llegar… No hay formas de alcanzar objetivos que realmente nos satisfagan sin antes saber quienes somos.

Conocernos bien nos permite desenvolvernos mejor en la vida y tener más seguridad en nosotros mismos.

Para sentirnos realizados debemos aprender a conocernos y así dirigir nuestros esfuerzos hacia aquello que verdaderamente nos satisface, nos hace sentir bien, lo que normalmente suele ser: aquello que sabemos hacer mejor.

Sin embargo, es vital autoconocerse de un modo objetivo: afrontar nuestros defectos y reconocer nuestras virtudes. Al igual de importante que es saber cómo actuamos y por qué nos comportamos como lo hacemos.

En este vídeo os cuento mi experiencia con este tema, cómo he ido redescubriendo quién soy y qué me ha aportado el autoconocimiento:

Conocerse a uno mismo.

Sentimos que nos conocemos a la perfección, sin embargo no solemos parar a pensar si lo que hacemos a diario (trabajo, estudios…) nos gusta realmente o no. A veces incluso, no tenemos objetivos en la vida, más que aquellos que se nos han impuesto como metas a alcanzar por la mayoría: tener un trabajo fijo, formar una familia, firmar una hipoteca…

Por eso me gustaría que pudieras parar un momento y pensar quién eres de verdad, qué te gusta. A mí personalmente me ayudó mucho recordar qué hacía cuando era una niña, qué me gustaba hacer, cómo me comportaba… Así es como descubrí que siempre había sido una niña creativa, con mucha imaginación. ¡Me encanta crear! Ya sea escribiendo, editando mis vídeos de YouTube, fotografías… Si a eso le añades el hecho de que siempre se me ha dado bien escuchar a otros y transmitir cierta serenidad, podría decir que lo que hago hoy en día a través de mis redes sociales es ideal para mí: porque lo disfruto a la vez que se me da medianamente bien.

 

Se objetivo.

Conocerse a uno mismo no es solo descubrir qué se te da bien hacer, para qué vales o qué quieres en la vida. También incluye el hecho de aceptar todo aquello que no se te da bien, asumir tus defectos y admitir tus errores.

¿Es eso algo malo?

No, nada más lejos, es aceptar quién eres, es conocerte sin tapujos ni miedos.

Porque aceptar que no se te da bien algo que siempre has querido que formara parte de tus virtudes sienta como un jarro de agua fría en un primer momento. Sin embargo, después se convierte en una auténtica liberación.

El día que empecé a aceptar quién era, significó para mí una inyección de seguridad en mí misma: poder asumir sin miedo mis defectos sin dejar de ser consciente de mis virtudes. Eso es un regalo chicos, es algo que todos deberíamos experimentar en esta vida.

Saber quién eres, en lo bueno y en lo malo, es una liberación.

Pero para ello hay que ser honesto y no tener miedo a afrontar todos esos complejos que hemos cargado durante años. Hay que desnudarse para con uno mismo, con total sinceridad, y aceptarse: para mejorar, para quererse y para tener confianza plena en ti.

En conclusión, cuando nos conocemos en profundidad aprendemos a identificar nuestras habilidades, a la vez que somos conscientes de nuestras limitaciones. Esto es vital para  planificar nuestras metas de un modo “realista”. Este hecho te llevará muy lejos, sobre todo en el ámbito personal, en la relación que tienes contigo, lo cual se verá reflejado también en la relación que tienes con los demás.

 

Conocer a los demás.

Conocernos bien significa entender quiénes somos, ser capaces de identificar nuestras emociones y actuar en consecuencia. Lo cual nos permite controlar nuestro comportamiento y no hacer cosas “en caliente” de modo que más tarde nos acabemos arrepintiendo. Nos ayuda también a resolver los problemas del día a día.

Personalmente he aprendido a conocer mejor cómo actúo y cómo se comportan los demás, a través de “los cuatro acuerdos” de Don Miguel Ruiz, un libro que no me canso de recomendaros y que una vez más viene como anillo al dedo.

En él, el autor nos explica cuatro conceptos (entre otras cosas) a tener SIEMPRE en cuenta para ahorrarnos dramas, malentendidos y, en conclusión,  para llevar una vida tranquila y feliz.

Esos cuatro acuerdos son los siguientes:

  1. Sé impecable con tus palabras: di solamente lo que quieras decir para no tener que arrepentirte más tarde.

  2. No te tomes nada personalmente: cuando seas inmune a las opiniones de los demás, dejarás de ser una víctima de un sufrimiento innecesario.

  3. No hagas suposiciones: comunícate con los demás de una forma clara, con el fin de evitar posibles malentendidos y dramas.

  4. Haz siempre lo máximo que puedas: para así evitar juzgarte, maltratarte y lamentarte.

“Los cuatro acuerdos” es un libro que recomiendo leer una y otra vez, porque con cada lectura asimilamos algún nuevo concepto. Así hasta conseguir que estos “acuerdos” formen parte de quienes somos y nos ayuden no solo a conocernos mejor, sino a comprender a otros también, para así mejorar la relación con uno mismo y, en consecuencia, con los demás. Lo cual nos ayudará enormemente a tener relaciones sanas y a vivir una vida tranquila y en paz.

Chicos, espero que este pequeño blog os ayude a conoceros mejor, porque el autoconocimiento nos dirige a una vida más plena. 

¡Muchas gracias por todo!

Con cariño,

Alziur.

¿Estás lleno o estás saciado?

Y es que no es lo mismo.

Estar saciado significa que estás satisfecho, que has comido lo justo y necesario.

Sin embargo, estar lleno quiere decir que has comido mucho, que te has pasado y has comido demasiado, más de lo necesario. Muchas veces incluso te duele la tripa por haber comido tanto y te arrepientes porque sabes que no era necesario excederse así.

Nos pasamos, lo sabemos y aún así nos volvemos a pasar.

¿No aprendemos la lección?

¿Por qué comer lo justo para saciarnos no parece ser suficiente? Especialmente cuando eso que vamos a comer nos gusta mucho, lo que normalmente suele ser algo poco saludable...

Quizás sigamos cometiendo los mismo errores una y otra vez, pero ser consciente de que estar lleno no es lo mismo que estar saciado ya es un paso hacia adelante =)

¡Que aproveche guapetones!

Con cariño,

Alziur.

Cómo controlar la ansiedad por la comida

Muchas veces me habéis preguntado que cómo hago para controlar la ansiedad por la comida. Y cuando lo hacéis, sospecho que os referís a esas ganas incontrolables de picar comida entre horas, de coger un trocito de chocolate de la nevera o de saltarse el brócoli a cambio de pedir una pizza. 

Y de eso voy a hablaros,  porque también he sentido esa necesidad de picar ansiosa, pero hoy en día sé controlarme mucho mejor y tengo un truco para que así sea.

Te lo cuento en este vídeo:

Aunque te lo cuento también por aquí:

Mi secreto para controlar la ansiedad por la comida consiste en NUNCA PASAR HAMBRE. No, no soy Escarlata O'Hara, lo que ocurre es que sí estás perfectamente nutrido e hidratado, las posibilidades de que te entren esos "ataques" de ansiedad se reducen con creces. Y por bien nutrido me refiero a que debes comer SIEMPRE que tengas hambre pero alimentos de calidad, que nos aportan vitaminas y minerales, que nos sacian por completo, como son frutas, verduras, legumbres...

Aunque no voy a negarlo, es cierto que a pesar de que casi nunca paso hambre, de vez en cuando no me puedo resistir y siento esa pequeña ansiedad/necesidad/ganas de comer chocolate o alguna comida completamente insana.

¿Qué hago cuando eso me pasa?

1. Si me pasa un día después de haber estado comiendo bien durante días, me doy el capricho sin pensarlo. Yo no pretendo comer sano el resto de los días de mi vida (lo cual sería perfecto pero no es mi caso). Por lo tanto, si llevo días comiendo bien y de repente me apetece una chocolatina un día, me la como y me doy el capricho. Eso sí, me la como con gusto, disfrutando cada mordisco y sin la sensación de haber pecado con el consiguiente arrepentimiento.

2. Si por el contrario, se da el caso en que tengo muchas ganas de comer algo poco saludable y ayer salí a cenar fuera y me lo comí TODO, en este caso me controlo. Lo que hago a cambio es comer algo que sé que está muy rico pero que sí es saludable. Como lo que yo llamo sustitutos saludables. Y no solo lo disfruto, sino que me siento de maravilla por comer algo rico y saludable. 

Esto es lo que hago yo para controlar la ansiedad por la comida, entendiendo por ansiedad las ganas de comer algo poco saludable y no ansiedad como un problema grave, eso debe ser tratado por un psicólogo y/o nutricionista, no por mí. 

Espero que os haya gustado este pequeño artículo chicos. Y, sobre todo, espero que os sirva de algo bueno.

No dudéis en compartirlo si os ha parecido interesante, quizás podamos ayudar a alguien más.

¡Muchas gracias por todo!

Con cariño,

Alsira.