La dieta definitiva

  • La MEJOR forma de adelgazar, y, sobre todo, la más sostenible, no requiere llevar a cabo una dieta estricta o horas interminables de gimnasio. El secreto es mucho más sencillo, pero conlleva ser constante y tener paciencia.

En este vídeo explico con más detalle cómo perdí 10 kilos sin pasar hambre ni llevar una dieta restrictiva:

Porque estar en forma no es solo cuestión de querer vernos bien físicamente, es cuestión de salud. Por ejemplo, hay gente delgada que no goza de buena salud. Por eso insisto, se trata de llevar un estilo de vida saludable en vez de obsesionarse con los kilos, de evitar hoy las enfermedades del mañana. Y la mejor medicina es la comida: somos lo que comemos.

Seguro que más de una vez has visto a una persona delgada comer sin privarse de nada y has pensado:

  • “¡Qué envidia!”
  • “Yo que me privo de un montón de cosas y mira como estoy…”

La cuestión es que las personas delgadas, las cuales no suelen hacer dieta, siguen una serie de hábitos saludables, así lo explica la revista playground, asegurando que el 50% se pesa semanalmente, el 96% desayuna y el 90% practica ejercicio asiduamente (un 42% cuatro o más veces por semana). 

Estar en forma es muchísimo más sencillo de lo que parece, sin embargo nos empeñamos en hacer dietas milagrosas con las que perdemos peso rápido, y lo recuperamos más rápido aún.


El problema, una vez más, es que lo queremos todo y lo queremos ya, somos capaces de pasar unos meses privándonos de un montón de cosas para perder unos kilitos, pero todo ese deseo que hemos controlado acaba estallando cuando nos vemos bien ante el espejo, y por eso ganamos el peso perdido sin apenas percatarnos.

Antes de explicarte en qué consiste LA DIETA DEFINITIVA, déjame que te cuente mi caso, solo si te interesa, si no siéntete libre para bajar hasta donde empiezo a explicar la dieta. 

 

MI EXPERIENCIA

Soy la primera que he ido saltando de una dieta a otra, hasta que di con la dieta Dukan, con la que adelgacé mucho, y gracias a la que engordé incluso más de lo que pesaba cuando la empecé. Mi problema, y seguro que el de muchos, era que me contenía tanto con las dietas, que en cuanto acababa o me encontraba bien con mi peso, me pagaba en comida todo el hambre que a lo largo de la dieta había pasado.

Siempre he sido un yo-yo, unas veces estaba más delgada y otras menos, y siempre he creído que mi problema es que me gustaba mucho comer, pero comer no está reñido con estar sano y en forma.

Hoy en día puedo decir que jamás paso hambre porque como 5 o 6 veces al día (depende del hambre que tenga). Tampoco me paso horas en el gimnasio (no estoy apuntada a ninguno), y sin embargo estoy perdiendo peso. Aún no estoy en mi peso ideal, pero por fin sé que estoy en el camino correcto porque esta vez no he cogido el atajo, sino el camino seguro y largo que me llevará a la meta definitiva.

 

Al final del blog os cuento cómo he aplicado yo esta dieta definitiva, y los resultados obtenidos.

¿Te apetece verte mejor?

¿Te vienes conmigo hacia una vida saludable?

Déjame entonces que te cuente los pasos a seguir para mostrar tu mejor versión.

 

La dieta definitiva

 

1. Se acabaron las dietas.

Las dietas tienden a privarte de muchos alimentos, creándote con ello ansiedad.

Además son algo temporal, y ¿qué pasa cuando acabas? ¿Quién te va a decir entonces qué comer y cuándo? Si a eso le añadimos el deseo de comer todo aquello de lo que te has privado mientras hacías la dieta, el resultado suele ser catastrófico.

Por eso olvídate de dietas milagrosas, porque sus resultados tienen fecha de caducidad.

 

2. Equilibrio.

Cuando te digo que comas de todo me refiero a: pasta integral, frutas, verduras, legumbres, pescados, pan integral, carnes… De todo y de calidad.

Para tener una nevera repleta de comida de calidad no hay que dejarse un dineral comprando productos dietéticos o biológicos, nada más lejos. Hay que comprar como lo haría tu abuela la del pueblo. Nada de bollería industrial, ni de productos mega procesados, olvídate de los mebutidos y de los productos light.

Qué mal suena todo eso, ¿verdad?

No tenemos que volvernos locos, comerás croquetas, chorizo, pizza y tarta de chocolate cuando salgas por ahí de tapas, o una o dos veces por semana. No se trata de que extermines por completo las comidas menos saludables, sino de que las controles.

Lo que no se puede es cenar un día hamburguesa, otro filetes de pollo empanados fritos, otro ensaladilla rusa, otro carne con patatas fritas… Da igual si estás gordo o no, es cuestión de salud.

Isasaweis lo explica perfectamente en su libro "Cocina sana para disfrutar" cuando dice “se acabó esa horrible sensación de: me he saltado la dieta y ahora vuelta a empezar, porque de vez en cuando vamos a darnos nuestros caprichos en forma de cena especial en pareja el viernes, o de fiesta con amigos el sábado o de comida familiar el domingo.. Disfrutad de esos momentos, porque son necesarios.”<

Pero claro, si ayer te diste un homenaje, hoy contrólate, y come más verduras. Se trata de equilibrar la balanza, llegará un momento en que el cuerpo te lo pida, a mí ya me pasa.

 

3. Eejercicio,  consigue más en menos tiempo.

Hay veces que nos empeñamos en andar una hora, o correr todo lo que podamos… Parece que cuanto más sufrimos más vamos a conseguir.

Déjame decirte que no es así, y vuelvo a la ley de pareto del 80/20, es decir conseguir un 80% de los resultados con un 20% de esfuerzo, y para eso tenemos un maravilloso entrenamiento llamado HIIT (High Intensity Training Interval).

“Puedes quemar más calorías en solo cuatro minutos que en un entrenamiento convencional de una hora. Sí, aunque pueda parecer imposible”, nos cuentan desde la revista Vogue.

Un estudio de la Universidad de Laval en Quebec (Canadá) reveló que "el Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad induce a un reducción más pronunciada de la grasa adiposa comparado con un entrenamiento de intensidad moderada". ¡Atención! Hasta 9 veces más en 15 semanas de entrenamiento HIIT que en 20 de entrenamiento de resistencia.

Te aviso de que al principio sientes que se te va a salir el corazón por la boca, al menos así me pasaba a mí… Pero hoy en día lo hago, y aunque acabo roja como un tomate, no me cuesta tanto y siempre lo termino.

Te muestro algunos de los ejercicios que suelo hacer yo, está en inglés pero si no lo hablas no tienes excusa porque les ves hacerlo, y si estás aprendiendo ¡qué mejor! Te pones en forma y aprendes, si te lo propones, la vida puede ser maravillosa…

  • Ejemplo #1 - 17 minutos de vídeo, y los primeros 5 son el calentamiento:
  • Ejemplo #2 - 17 minutos de vídeo, también incluye un calentamiento previo:
  • Ejemplo #3 - 23 minutos, incluye calentamiento al principio y unos estiramientos al final

Hazlo una vez por semana o cinco veces, pero que no pase ni una semana sin que lo hagas por lo menos una vez. Evidentemente, cuantas más sesiones realizas, mejores resultados.

 

4. Cena 2 horas antes de ir a dormir.

“Lo ideal es cenar 2 o 3 horas antes de irse a la cama, y si es posible, alimentos no muy pesados o calóricos y de fácil digestión. Esto nos hará conciliar mejor el sueño y evitar que el cuerpo guarde por la noche aquello que sobra de la cena y no necesita”, así nos lo explican en Vitónica (blog sobre fitness y nutrición).

Te levantarás sintiéndote mucho más ligero y con ganas de comer un buen desayuno. Aunque nada de cenar dos trozos de lechuga o una sopa, hay que cenar en condiciones.

 

5. No abuses de la carne.

Pienso que abusamos demasiado de este alimento y sin apenas darnos cuenta, y es que te saca de un apuro porque con un par de filetes y poco más tienes un plato hecho.

A partir de ahora, pon más atención en cuántas porciones de carne consumes a la semana, seguro que te llevas una sorpresa: carne picada con pasta, filetes de pollo con ensalada, carne guisada, filete con patatas, arroz con pollo…

En mi caso consumo de 2 a 4 porciones a la semana, y he notado el cambio una barbaridad.

 

6. Más comida vegana.

El objetivo es que comas más verduras y legumbres, que aprendas a hacer deliciosas recetas sin incluir proteína animal.

Al principio puede parecer difícil pero no lo es:

  • garbanzos con tomate, cebolla y huevo cocido
  • Ensalada con aguacate
  • Pasta con verduras
  • Ensalada de patata
  • Arroz con brócoli
  • Quinoa con aguacate

Y así podría seguir un buen rato, pero te lo pongo más fácil aún: en el libro de Isasaweis “comida sana para disfrutar” encontrareis un montón de ejemplos de comidas que no incluyen proteína animal. También podéis encontrar deliciosas recetas veganas aquí.

Si no estás acostumbrado te resultará un poco costoso al principio, pero en un par de meses las verduras serán un indispensable en tu lista de la compra, y sabrás cómo cocinarlas.

 

7. Nada de productos light.

Muchas personas basan gran parte de su dieta solamente en productos light o bajos en calorías. ¡Gran error! Además de gran aburrimiento…

El término light se refiere a una reducción calórica respecto al producto original, pero eso no significa que estemos ante un producto que no engorde, eso no existe, pero mucho menos en alimentos mega procesados como suelen ser los productos light. Si en vez de comer una patatas fritas, comes una patatas fritas light, es verdad que las últimas tendrán menos calorías, pero siguen siendo igual de dañinas y de artificiales, calorías vacías. 

Evita los productos light , están cargados de azúcares y aditivos, químicos que no deberían formar parte de nuestro cuerpo. ¿A que jamás le echarías gasolina a tu coche diesel?  Sin embargo no tienes problema en endulzar tu café con sacarina, la cual se elabora a partir del alquitrán de hulla y se crea utilizando amoniaco, cloro, ácido antranílico, dióxido de azufre y ácido nitroso. ¡Qué rico todo!

 

Deja de contar calorías y empieza a preocuparte de qué estás comiendo. 

Yo personalmente, si en la etiqueta de un producto veo muchos ingredientes que no entiendo, lo deshecho de mi carrito de la compra.

 

8. Cuenta 22 días.

Acabas de recibir mucha información, no cometas el error de querer llevar a cabo todos esos cambios de golpe, porque lo único que vas a conseguir es saturarte y tirarlo todo por la borda, así que ve paso a paso.

Emplea unos 21 días en cada cambio que quieras adaptar, después dale un día más a tu  cuerpo para que asimile ese nuevo hábito y lo incluya a su día a día.

 

Ahora te cuento cómo me adapté a este nuevo plan de vida:

Comencé mentalizándome de que las dietas se tenían que acabar, porque solo obtenía resultados a corto plazo. Me conciencé de que iba a ser un proceso largo, pero eficaz.

Más tarde decidí comer menos carne: sustituirla por pescado en muchos casos (apenas comía antes), o por verduras, el libro de Isasaweis me facilitó esta tarea, pues no tenía que inventar recetas. Al tiempo elegí hacer comidas veganas, concretamente una al día, pero comprendí que a veces me resultaba difícil eliminar toda proteína animal una vez al día, así que ahora lo hago de 2 a 5 veces por semana, sin agobios.

En cuanto al ejercicio llevo un par de meses haciendo HIIT en casa, y aunque al principio no acababa los ejercicios, no me rendí, y hoy en día puedo terminarlos sin problemas.

Todavía voy camino a mi peso ideal, sin embargo me siento más enérgica y ligera que nunca. He perdido 5 kilos en 6 meses, pero sé que jamás los recuperaré, porque no estoy haciendo una dieta, simplemente he cambiado mi estilo de vida.

Nunca paso hambre, porque si tengo hambre, como. Y no me vuelvo loca pensando en chocolate, pizza, cerveza o croquetas, porque todas las semanas me doy mis caprichos, ¡y sin sentirme culpable!

Estoy llena de energía, no necesito echarme la siesta (aunque de vez en cuando lo hago, simplemente por gusto), y cada día puedo llevar a cabo todo lo que me propongo, porque tengo vitalidad. Además mi piel está mejor que nunca.


Invierte en salud, en ti mismo, lo agradecerás hoy pero, sobre todo, lo agradecerás dentro de unos años.

Si conoces a alguien a quien le pueda servir de ayuda, no dudes en compartir. 

¿Te ha servido de ayuda este blog? Comenta abajo, me encantará conocer tu opinión.

 

¡Muchas gracias!

 

Feliz día,

Alziur.

Como aprender un idioma en 3 meses

  • ¿Te da vergüenza hablar en inglés?
  • ¿Harto/a de ir a clases y no aprender?
  • ¿Sientes que siempre te enseñan lo mismo?

Deja de compadecerte porque no tuviste buenos profesores de inglés en el colegio, o porque cuando tú estudiabas se impartía francés en vez de inglés… Vamos a olvidar todo eso, y a aprender ese idioma de una vez por todas, sin importar la edad que tengas, si solo hablas tu lengua materna, y demás excusas que solo sirven para rendirte antes de tiempo.

 

En este blog te voy a enseñar un método para que estés hablando inglés, o cualquier otro idioma, en 3 meses.

Pero antes te voy a contar una cosilla.

¿Por qué nos cuesta tanto aprender inglés a los españoles?

Sobre todo porque “en España hay actitudes y estructuras que impiden que lleguemos a creer en nuestra capacidad para aprender inglés», asegura Claudia Carter propietaria de Cincodeditos, una empresa dedicada a enseñar a los padres la mejor manera de enseñar a los niños. “Tenéis un sentido del ridículo que juega un factor importante», señala. “Además tendéis a burlaros de vuestros compañeros cuando hablan inglés. Como muestra un botón; el famoso discurso en inglés de Aznar, o de Botín, que han sido objeto de burlas constantes”, agrega Claudia Carter.

Y seguro que muchos de esos que se han reído, no habrían sido capaces de hacerlo mejor…

Pero no solo nos reímos cuando alguien lo hace mal, cuando lo hacen bien también. ¿Recuerdas haberte burlado de alguien por pronunciar bien una palabra en inglés? ¿O quizás has pensado que era un estirado por pronunciar ketchup como Dios manda?  Qué de prejuicios que solo sirven para retrasar nuestro desarrollo.

Si te preguntan cuánto es 2 + 2, ¿vas a decir 5 por no parecer presuntuoso? Pues con el inglés igual, si sabes pronunciar bien una palabra, pronúnciala bien hombre. No te hace ser menos llano.

Hoy te voy a explicar cómo aprender inglés (o cualquier otro idioma), sin tener que ir las mismas aburridas clases de siempre, y sin tener que gastarte ni un euro, pero para que esto funciona debes tirar la vergüenza a la basura y olvidarte de prejuicios tontos.

Este método empieza con una idea muy sencilla: consiste en obtener un 80% de los resultados con un 20% de esfuerzo, y no al revés, como suele pasar con las academias. Es la llamada Ley de pareto, pero no te voy a aburrir con tecnicismos ni fórmulas.

“Pero, ¿cómo voy a aprender más haciendo menos?”

Te preguntarás. Lo entiendo porque suena un poco a magia y a difícil de creer, pero es bien fácil, y todo gracias a Tim Ferriss, un emprendedor americano que habla alemán, español, chino mandarín y japonés, además de inglés, su lengua materna.

  • ¿Es Tim más listo que tú?

  • ¿Soy yo, Alziur, más lista que tú?

No y no. Así que ni se te ocurra pensar una excusa más o justificar porqué nosotros estamos aprendiendo y tú no.

Te estoy dando la solución, aprovéchala.

8 pasos para aprender un idioma en 3 meses

 

#1  Mira y escucha. 

Lo primero que debes hacer para familiarizarte con un idioma es ver vídeos en YouTube.

“¡Pero si no voy a entender nada!”

No te preocupes, es normal que no entiendas nada al principio.

Hoy en día casi todos tenemos un móvil o un ordenador donde poder ver YouTube, si estás leyendo esto, es que puedes hacerlo. Es un modo entretenido de familiarizarte con el idioma.

Elige ver aquello que te gusta, te resultará más fácil entenderlo así porque estás familiarizado con esas palabras en tu idioma:

Son solo unos ejemplos, puedes buscar tú, hay miles de canales en YouTube, encontrarás varios que te gusten en ese idioma que quieres aprender.

También pueden escuchar podcasts, que es tan fácil como descargar los programas cuando tengas wifi, y escucharlos tranquilamente mientras paseas, haces la compra, vas al trabajo…

¿Quién no tiene un ratito al día para ver un vídeo de YouTube? Tumbado en la cama antes de dormir, al despertarte, en los anuncios de tu serie favorita, después de comer, mientras calientas agua para cocer pasta, esperando al autobús, en la sala de espera del dentista...

Hazlo a diario, de 5 a 20 minutos, lo que te puedas permitir, pero que no pase ni un solo día sin que escuches algo en inglés.

 

#2  Aprende las palabras que necesitas saber.

No necesitas saber todas las palabras de un idioma para hablarlo, ni siquiera conoces todas las palabras de tu propio idioma.

¿Qué te parece si estudiamos las 100 palabras que más se utilizan en ese idioma?

Por lo general, solo  300 palabras componen el 65% del material escrito en un idioma.

Por ejemplo: yo, que estoy aprendiendo alemán con este método, me estoy haciendo mi propia lista  de las 100 palabras que más se utilizan en alemán. La elaboro gracias a los vídeos que veo a diario en YouTube (si os interesa no dudéis en pedírmela, aún no está terminada).

Pero si quieres aprender inglés, te lo pongo aún más fácil: aquí tienes las 100 palabras más usadas en inglés que nos proporciona Tim Ferriss.

Aún así, puedes hacerte una lista tú mismo.

"¿Cómo?"

Anotando las palabras que más se repiten en esos vídeos de que hoy mismo vas a empezar a ver.

No te pongas la meta de añadir 10 palabras a la semana. Apunta según vayas reconociendo las palabras que se repiten, igual un día anotas 8 y otro ninguna.

 

#3  No es tarde para aprender.

“Soy demasiado mayor para aprender un idioma.”

¿Cuántas veces has escuchado o dicho algo así?

Un concepto (equivocado) que nos sirve de excusa para rendirnos o ni siquiera intentarlo.

Es hora de que te mentalices de que eso es una farsa, y de que dejes de poner límites a tus capacidades.

Un estudio de la Universidad de Haifa (Israel) confirma que, bajo las circunstancias adecuadas, los adultos muestran intuición en los casos de reglas gramaticales difíciles de explicar, más que los niños.

“Son formas de actuar, más que diferencias en el cerebro, lo que hace que tu hijo aprenda idiomas con más facilidad, por ejemplo: hay casos en los que a un adulto cuesta más corregirlo, por miedo a ofenderle”, comenta Sara Ferman de la Haifa University, Tel Aviv.

El problema de los adultos es que no tenemos tiempo, o eso decimos… Hay que ver con el tiempo, la de excusas que nos inventamos a su costa.

 

“Los adultos obtenían mejores resultados que los niños en todas las pruebas que hicimos”, dice Ferman, al presentar los resultados en un Congreso Internacional en Montreal, Canada

Pero no hace falta irse tan lejos, tenemos ejemplos aquí en casa: "sin inglés en el extranjero eres un analfabeto total", confiesa Alejandro Porras al periódico El Mundo, un jubilado de 69 años que está aprendiendo inglés ahora.

¿Es suficiente para que dejes de ponerte barreras o vas a seguir buscando excusas sobre tu edad en vez de empezar a ver vídeos en YouTube?

 

#4  Mnemotecnia

Es frustrante cuando no recuerdas el significado de una palabra que has tratado de memorizar mil veces antes. Lo mismo ocurre cuando confundes dos palabras una y otra vez.

Para minimizar ese problema, trata de buscar un significado en tu cabeza que te ayude a recordar ciertas palabras. Y en eso consiste la mnemotécnica, en asociar mentalmente la información a memorizar con datos que ya sean parte de nuestra memoria.

Por ejemplo: en mi caso, que estoy aprendiendo alemán. Teuer (caro), y billig (barato). Normalmente esas dos palabras las aprendes a la vez, pasa así con los antónimos. Pues nunca volveré a confundirlas, porque relaciono billig con barato, ambas empiezan por B.

“Qué tontería.”

Ya… Pero es tan tonto como efectivo, prueba a hacer tus pequeños trucos como este, verás la diferencia con tus propios ojos.

 

#5  Sé un sinvergüenza.

No tengas miedo a pronunciar mal o conjugar mal un verbo. Es evidente que a todos nos gustaría poder decir:

“Excuse me kind sir, could you direct me to the nearest bathroom?” pero con decir “please bathroom where?”, te entenderán perfectamente.

Que no te impida expresarte el hecho de no conocer una lengua a la perfección, pues la única manera de mejorar es soltandote.

Piensa que fueras tú el que atiende a un inglés diciendo “¿por favor dónde baño?”, ¿te reirías de él? Para nada, y si lo hicieras sería con cariño, nunca burlandote de él. Le indicarías donde está el baño, y el inglés caminaría satisfecho de sus habilidades, queriendo mejorar. Ya sabes que una victoria, por mínima que sea, siempre te motiva a seguir, así lo explico en mi blogsoy un fracaso.

Así que no temas intentarlo, siempre que tengas la oportunidad de practicar ese idioma, ¡hazlo!

 

#6  Ponte metas a corto plazo.

Nada de “en un año ya tengo que estar hablando inglés”.

Cuanto más amplio es el período de tiempo que te das para aprender un idioma, más retrasas su aprendizaje, más excusas te pones para empezar, y antes acabas por rendirte.

Por ejemplo: Yo empecé hace un par de semanas, digamos que era 15 de junio. Y mi fecha límite para ser capaz de hablar alemán es 7 de septiembre, justo cuando mi pareja y yo nos vamos a Berlín de viaje.

Una vez allí, podré demostrarme si realmente he aprendido o no, y lo cierto es que no me apetece decepcionarme a mí misma, ya lo he hecho muchas veces antes.

Por lo tanto, tengo unos 3 meses para aprender.

META: en septiembre debo ser capaz de defenderme en alemán.

Ahora diseña tus propias metas: un viaje que vayas a hacer, un evento al que vayas a acudir, una entrevista de trabajo… O, simplemente, acordar ver una película en inglés dentro de tres meses, y poder entenderla, sin subtítulos.

 

#7  Concentra tus esfuerzos.

Lo indispensable para defenderte en una lengua es poder hablar y entender cuando te hablan, el speaking y el listening de toda la vida.

No te centres en la ortografía, tienes google translate a mano que se encargará de decirte exactamente cómo se escribe cada palabra.

Deja de malgastar tus fuerzas y comienza a emplear la técnica de pareto: 80% de resultados con el 20% de esfuerzo.

Que sepas perfectamente como se escribe AWESOME, no sirve de nada si no sabes qué te están diciendo cuando nativo la pronuncia correctamente, algo así como osom.

Hay que ser prácticos.

Lo importante es poder hablar, hacerte entender aunque sea en modo Tarzan, y sobre todo entender lo que te dicen. Por eso te he dicho que hoy mismo empieces a ver vídeos en YouTube o a escuchar podcasts, ¡hoy! No quiero excusas.

 

Por favor, no te agobies porque no entiendes nada, es perfectamente normal. No te rindas por eso, aunque pase un mes y sigas sin entender nada… Acabarás entendiendo. 

 

#8  Habla solo.

No todos tienen la suerte de tener a un nativo (o bilingüe) de esa lengua cerca. Si lo tienes, ¡exprímelo! Luego le invitas a unas cañas y listo.

Pero si no es tu caso, como es normal, habla solo.

Estás sentado en el metro de camino a casa, pensando en tus cosas. Cuando te acuerdes, intenta traducir esos pensamientos en inglés (o el idioma que desees aprender). Sí, sí, es complicado, sobre todo al principio, pero trata de buscar una solución fácil a todo eso que piensas.

Por ejemplo: cuando llegue a casa tengo que hacer la compra… ¿Qué podría cenar? Miraré a ver si tengo pescado en el congelador, aunque igual no da tiempo a que descongele para esta noche…

“Uff… ¿cómo traduzco yo eso?”

Pues así de simple: when I go home, shopping… ¿Dinner? Maybe fish.

Evidentemente, no vas a traducir tus pensamientos al dedillo, pero seguro que consigues decir más de dos palabras seguidas. Además, te incitará a pensar, “¿cómo se dice tal palabra?”, y correrás a buscarlo en google translate (descárgate la aplicación, ¡es gratis!).

Tu speaking mejorará a diario.

Para acabar, quiero que veas este vídeo, donde te explico dos métodos que a mi me han servido para aprender inglés, y que ahora me están ayudando a aprender alemán.

Además, al final del vídeo os explico el método de Tim Ferriss para no tener que conjugar los verbos, y por tanto, que no tengas que aprenderte de memoria todas las conjugaciones de cada verbo.

 

Espero que este método te sirva de ayuda.

Y ahora cuéntame, ¿estás aprendiendo algún idioma? ¿Cuál? ¿Le has cogido manía al inglés? Comenta abajo. 

No olvides que como tú, hay muchos más, si te parece útil esta información, no dudes en compartirla. 

¡Muchas gracias!

Feliz día,

Alziur.

Soy un fracaso

  • “¿Por qué hay gente que consigue todo aquello que se propone y yo no?”
  • “Soy un fracaso… Un vago.”
  • “Esta vez sí”, pero pasaron las semanas y te rendiste.

Te suena, ¿verdad? Como a la gran mayoría de personas, a mí también me pasaba.

Yo era una persona que siempre se proponía nuevos retos para mejorar: adelgazar, aprender alemán, leer a diario noticias sobre Economía (pues soy licenciada en Economía), salir a correr…

Y, ¿cuál era el resultado de todo aquello?

Odiosas dietas a medias con las que acababa ganando todo el peso perdido, desistir con el alemán y sentirme frustrada por ello, creer que soy una vaga por no leer ni una sola noticia económica, dejar lo de salir a correr para el lunes que viene…

Un desastre.

Esos han sido algunos de mis buenos propósitos durante años, todos frustrados… Seguro que tú tienes los tuyos también, pero ¿los has cumplido o vas camino de hacerlo?

No hace falta ni que respondas…

Pero estás harto de ser un fracaso, lo sé, porque piensas que si otra gente consigue lo que se propone, ¿por qué tú no? Y piensas "¿es que soy peor que ellos? ¿Tan vago soy?”

Déjame decirte que eres igual que ellos, que tú y yo somos iguales que ellos. El problema es que no estamos haciendo las cosas bien, pero eso va a cambiar porque he descubierto como conseguir todo lo que me propongo, y mi vida ha cambiado desde entonces. 

¿Quieres saber cómo?

Los pasos a seguir son fáciles, pero antes de nada, vamos a ser sinceros con nosotros mismos:

 

#1 | TODOS TENEMOS LAS MISMAS 24H AL DÍA, la diferencia es que la gente productiva sabe utilizarlas bien.

#2 | Conseguir lo que te propones es sencillo, pero antes necesitas un cambio de mentalidad.

 

Esas dos cosas deben de entrarte bien en la cabeza, si no ni siquiera te molestes en seguir leyendo.

 

3 sencillos pasos para ser más eficiente y dejar de sentirme como un vago.

 

UNO - ¡Cuidado con lo que dices!

Todo lo que decimos nos afecta, no tenemos ni idea de hasta qué punto.

¿Te suena haber dicho algo así?

  • “Qué vago soy…”
  • “Sé que podría, pero no me esfuerzo lo suficiente.”
  • “Es que no tengo tiempo.”

 

Repites tantas veces frases como esa, que acabas creyendo que realmente eres un vago o que no tienes tiempo.

Pero no es así, porque eres capaz de hacer otras cosas sin que te de pereza. ¿Cuál es la diferencia? Que esas cosas sí te gusta hacerlas, disfrutas el proceso. 

Es ahora cuando debes plantearte:  “eso que me propongo, ¿de verdad lo hago porque quiero o porque, supuestamente, debo?”

En el siguiente vídeo te muestro un caso real que te ayudará a reflexionar sobre si tus propósitos son adecuados o no. Haz click para verlo, luego sigue leyendo el resto del blog.

 

 

No te pongas metas que no quieres cumplir, aunque creas que debes, es un error garrafal que hace que te sientas como un vago. Ya eres mayorcito para elegir qué quieres hacer con tu vida.

Y, sobre todo, no te tortures con malas palabras hacia ti mismo.

Transforma el “qué vago soy…”  por  “si realmente quiero, lo puedo conseguir”.

También el “sé que podría, pero no me esfuerzo lo suficiente” por “sé que puedo, así que no voy a desperdiciar mi vida y voy a hacerlo”.

 

 

DOS - Deja de culpar al tiempo

Lo fácil es culpar al tiempo, utilizarlo como una excusa, pero dime:

  • ¿Cuánto tiempo pasas a la semana viendo Juego de Tronos?
  • ¿Cuánto tiempo empleas tumbado en el sofá con tu móvil?
  • ¿Cuánto rato estas en una terracita de cañas?

No quiero decir que dejes de hacer todo eso, la vida es para disfrutar. Pero si prefieres emplear tu tiempo en ver series como si no hubiera un mañana o en cotillear a tus conocidos por facebook, entonces no tengas el morro de quejarte de que no tienes tiempo.

Si a otros les da tiempo, a ti también.

TODOS TENEMOS LAS MISMAS 24H AL DÍA.

Si a mi me da tiempo a leer, escribir, hacer ejercicio, cocinar comida y cena, sacar al perro, aprender alemán, hacer la compra, grabar vídeos, trabajar en nuevos proyectos, salir de cañas, viajar, dormir 8 horas, limpiar, poner lavadoras, ver cuarto milenio y juego de tronos… A ti, amigo mío, también te da.

 

Aprende a aprovechar tu tiempo.

  • Deja de culpar al tiempo de ese algo que no quieres hacer y jamás harás, asúmelo y no te sigas auto-engañando. No te apetece esforzarte en hacer ese “algo” y no lo vas a hacer jamás. Borralo de tu lista de “cosas por hacer”, ¡para siempre!

  • Deja de esperar el momento perfecto, porque nunca jamás va a llegar. El momento perfecto es ¡YA!. Si realmente quieres conseguir algo, por ti mismo, porque sería una verdadera satisfacción y te haría sentir increíblemente bien, empieza ahora, en cuanto acabes de leer este blog. Sin pensarlo.

 

 

TRES - Paso a paso.

A veces retrasamos nuestros propósitos porque nos abruma ver todo lo que tenemos que hacer para llegar a hasta allí.

Por ejemplo: quiero aprender inglés, pero hay tantísimos verbos que estudiar, y cada uno de ellos con sus distintas conjugaciones. Además esa pronunciación tan diferente a la nuestra, todas esas reglas gramaticales, tanto vocabulario, los phrasal verbs de las narices…

Agobia con solo leerlo, ¿verdad?

Por eso debemos plantearnoslo de otra manera.

Por ejemplo: esta semana voy a aprender diez palabras nuevas, ni más ni menos. Diez palabras que me apetezca saber como se dicen en inglés, las traduzco con el traductor de google, me las apunto en un papel y a correr.

Qué vale más, ¿aprender 10 palabras nuevas a la semana o rendirte antes de tiempo por querer hacerlo todo de golpe y no aprender ninguna?

 

 

Más vale que vayas poco a poco y consigas pequeñas victorias como esa.  

El ser humano se ve motivado por pequeños logros, mientras que se desilusiona con las derrotas y acaba por abandonar. Así que no muerdas más de lo que puedes tragar, ve dando pequeños pasos hacia adelante, y cuando menos te lo esperes estarás más cerca de lo que podrías imaginar, ¿sabes por qué? Porque no te habrás rendido.

 

 

Para acabar déjame que te proponga un pequeño reto, coge papel y boli por favor.

      1. Escribe una cosa que te hubiera gustado conseguir este año pero que no has logrado hacer realidad.

Por ejemplo: dejar de fumar, aprender un idioma, adelgazar, cambiar de trabajo, ponerte en forma, leer más…

       2. Piensa un forma, solo una, de empezar a trabajar en ello. No escribas grandes hazañas que no puedas cumplir a largo plazo. No te preocupes en pensar que te estás quedando corto, como hemos dicho antes, más vale pasitos pequeños hacia adelante que ningún pasito.

Por ejemplo: fumar un cigarro menos al día, ver una película a la semana en ese idioma, comer lo mismo de siempre pero en porciones un poco más pequeñas, emplear veinte minutos a la semana en analizar ofertas de trabajo, hacer cinco sentadillas al día, leer dos páginas al día…

       3. Pon ese papel donde siempre puedas verlo, y cumple religiosamente con ello. Si así lo haces, cuando te quieras dar cuenta estarás a medio camino de conseguir tu objetivo.

 

 

Espero que de aquí a unos meses podáis decir en alto que habéis conseguido aquello que un día os propusisteis.  

¿Cuál es ese propósito que nunca has conseguido hacer realidad? Comenta abajo.

Feliz día,

Alziur.

“Uff... Mañana es lunes.”

¿Te angustias el domingo por la tarde? ¿Te agobia pensar que te quedan pocas horas de fin de semana?

Si la respuesta es sí, es que sufres la clásica depresión del domingo, algo muy común entre la mayoría de personas, ¿a que lo has hablado con alguien más de una vez?

La cosa funciona así: te despiertas el domingo por la mañana con alegría porque has dormido todo lo que has querido, luego tienes algún plan especial o, simplemente,pasas la mañana en casa sin nada que hacer, relajado. Pero después de comer, o tras la siesta, empiezas a acordarte de aquello que se avecina: el madrugón del lunes, todo lo que dejaste pendiente en la oficina, volver a ver a ver a ese antipático compañero de trabajo… “¡Qué depresión!”

“¿Por qué los findes son  tan cortos?”

Entonces, además de la larga y aburrida semana que te espera, recuerdas que el fin de semana no ha sido tan productivo como esperabas, ¿verdad?

Piensas que el próximo no beberás tanto, y así aprovecharás ese tiempo que perdiste en la resaca del día siguiente, ni perderás tanto tiempo durmiendo o viendo la televisión, que serás más productivo… El tiempo pasa, y lo sabes, pero te acuerdas solo cuando ese agobio mental te arrincona el domingo por la tarde.

Lo que te ocurre es lo que en “The New York Times” llaman anticiparse. Consiste en lo siguiente: el viernes por la mañana, a pesar de madrugar y de tener que trabajar, estás contento, pues el fin de semana está a la vuelta de la esquina. Aún no estás disfrutando de esa libertad que el fin de semana te da, pero sabes que en breve lo harás. Lo mismo, pero al contrario, pasa con el domingo por la tarde: eres libre, aún puedes disfrutar de ese tiempo de tranquilidad y hacer lo que te apetezca, pero decides angustiarte y deprimirte, eres consciente de que el lunes está al caer.

Evidentemente, ir a trabajar no es lo que más te gusta en este mundo, pero vas a hacerlo de todas formas porque hay facturas que pagar. Por ello, te ofrezco una serie de soluciones que, según el periódico Huffington Post, evitarán esa angustia dominguera.

 

1. Relájate, te mereces disfrutar de tu tiempo libre.

“Esa sensación de ansiedad y depresión suele aparecer cuando uno no está especialmente ocupado”, apunta Steven Meyers, profesor de psicología de la Universidad Roosevelt (Chicago). Por eso debes mantenerte ocupado: queda con amigos, ve al cine, sal a dar un paseo o quédate en casa cocinando algo rico para cenar.

Pero no caigas en el error de quedarte en casa tumbado en el sofá, viendo el telefilm de Antena 3, mientras ves las horas pasar y tu angustia crecer.

 

2. ¿Qué te agobia? Coge un papel y escríbelo.

“Enumerar aquello que te preocupa te va a permitir analizar el porqué de ese sentimiento”, dice el profesor Meyer. Es tan cierto como que uno no es consciente de algo hasta que lo plasma claro y conciso en un papel (o en tu móvil).

¿Qué te amarga tanto de volver a trabajar al día siguiente? ¿Un compañero que te hace la vida imposible? ¿Tu jefe? ¿Has dejado muchas cosas pendientes? ¿No te gusta nada tu trabajo? ¿Odias madrugar?

Escribe y léelo en voz alta. Te ayudará a darte cuenta de cuál es el verdadero problema de volver a trabajar al día siguiente. Si es algo como tener que madrugar, acuéstate antes. Si por el contrario es que no te gusta nada tu trabajo, busca otro. 

"No es tan fácil cambiar de trabajo".

Sabía que dirías eso... Pero, ¿lo has intentado?

 

3. Desconecta.

El fin de semana es tuyo, desde que empieza hasta que acaba, y desconectar los findes te permite recargar las pilas que vas a necesitar a lo largo de la semana que viene, así lo afirma Joanie Ruge, vicepresidenta de la web para encontrar trabajo Monster.

Además, seamos claros: la empresa para la que trabajas compra tu tiempo, exclusivamente durante tu horario laboral. Tú, como persona libre y trabajadora, te mereces manejar tu tiempo libre a tu antojo, pensando por y para ti. No vas a heredar la empresa...

Sé el MEJOR empleado en horario laboral, y olvida hasta el nombre del sitio donde trabajas cuando salgas por la puerta.

 

 

4. Haz que toda la semana sea interesante.

No dejes todo lo divertido solo para el fin de semana. Procura disfrutar de la vida de lunes a viernes también: ve al cine un miércoles, sal a cenar un martes, o disfruta de una cerveza fresquita en una terraza el lunes al salir del trabajo.

Si planeas cosas interesantes para hacer algún día de la semana, esta no va a ser tan aburrida, además la vas a esperar con más ganas. ¿Quién tiene depresión el domingo por la noche cuando sabe que el martes va a ir a un concierto?

 

5. Organízate.

El viernes, antes de salir del trabajo, procura organizar todo lo que has dejado pendiente para el lunes que viene. 

Recuerda con un post-it sobre el escritorio de la oficina aquello que debes hacer nada más sentarte a trabajar. Así saldrás más tranquilo de allí, sabrás que a tu llegada el próximo lunes todo estará perfectamente organizado para que no tengas que romperte los sesos a primera hora de la mañana.

No eres el único que sufre esta pequeña depresión los domingos por la tarde, comparte (share), seguro que en alguno de estos consejos tus amigos también encuentran la solución.

Y a ti, ¿qué es lo que te amarga de que mañana sea lunes? Comenta abajo.

Feliz día,

Alziur.

 

#AlziurContesta | Episodio 3

¿Alguna vez has necesitado un consejo? ¿Dudabas y no sabías a quién preguntar?

A veces nos apetece hablar de nuestras problemas o nuestros miedos con alguien. Pero es cierto que el consejo de un amigo o un familiar no es del todo objetivo. Además, ellos quieren lo mejor para tí, y, a veces, lo que creen que es más beneficioso coincide con ser la solución más segura, pero eso no significa que sea la mejor.

A mí me gusta escuchar a los demás, para más tarde, y solo en caso de que me lo pidan, poder ofrecer mi opinión. Una opinión que, en ocasiones, no te va a resultar fácil de asumir porque no te va a parecer cómoda.

 

Quiero entregarte palabras que te hagan reflexionar, para crecer necesitamos que nos den un empujón, que nos digan cosas que a veces no queremos escuchar pero que a la larga nos alegramos de haber oído.

¡Es la única forma de CRECER!

Y tú qué quieres, ¿mejorar o estancarte? Si escoges esta última corres el riesgo de arrepentirte dentro de unos años.

Tú eliges, porque tú y solo tú, eres dueño de tu vida.

Mis consejos te darán ganas de pelear por aquello en lo que crees, de perseguir tus más lejanos objetivos, y de eliminar la palabra “imposible” de tu vocabulario. Después, tú decides si llevarlo a cabo, o si permanecer en el mismo sitio en el que estás.

¿Te gusta creer que se puede?

¿Quieres ir en busca de tus sueños sin que te corten las alas?

¿Puedes dar más de tí?

Entonces estás en el sitio adecuado, me encanta la gente que sueña y que le “echa un par” a la vida.

¿Te identificas con alguna de estas frases?

  • “Me he quedado en blanco por culpa de los nervios”
  • “Tengo sueños, pero parecen tan imposibles…”
  • “¿Por qué otros tienen tanta suerte y yo no?”

Si la respuesta es SÍ, no te puedes perder este vídeo donde contesto a todas esas preguntas y muchas más.

 

 

Solo los que luchan por aquello que quieren, lo consiguen. No cometas el error de dejar tu vida pasar y darte cuenta demasiado tarde. ¡Actúa ya!

¡ FelizDía !

a l z i u r

 

4 TiPS para empezar bien el día | Alziur

La mejor manera de tener un buen día es empezarlo con buen pie.

En el vídeo de hoy os doy cuatro consejos que, por sencillos que parezcan, consiguen mejorar nuestro día a día.

 

 

"Somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto; sino un hábito" (Aristóteles)

Espero que os guste, y como siempre os digo, compartid con aquellos a quien pueda interesar.

Y vosotros ¿cómo empezáis el día? Me encantaría saberlo, así que no dudéis en compartirlo en los comentarios del vídeo =)

¡ Muchas gracias !

a l z i u r