Cómo conocerse a uno mismo

“Cuando uno consigue conocerse a sí mismo, es capaz de comprender a los demás y la realidad que lo rodea”. - Alejandro Magno.

Conocerse a uno mismo es esencial para visualizar nuestras metas, para averiguar quién soy, qué quiero ser, a dónde quiero llegar… No hay formas de alcanzar objetivos que realmente nos satisfagan sin antes saber quienes somos.

Conocernos bien nos permite desenvolvernos mejor en la vida y tener más seguridad en nosotros mismos.

Para sentirnos realizados debemos aprender a conocernos y así dirigir nuestros esfuerzos hacia aquello que verdaderamente nos satisface, nos hace sentir bien, lo que normalmente suele ser: aquello que sabemos hacer mejor.

Sin embargo, es vital autoconocerse de un modo objetivo: afrontar nuestros defectos y reconocer nuestras virtudes. Al igual de importante que es saber cómo actuamos y por qué nos comportamos como lo hacemos.

En este vídeo os cuento mi experiencia con este tema, cómo he ido redescubriendo quién soy y qué me ha aportado el autoconocimiento:

Conocerse a uno mismo.

Sentimos que nos conocemos a la perfección, sin embargo no solemos parar a pensar si lo que hacemos a diario (trabajo, estudios…) nos gusta realmente o no. A veces incluso, no tenemos objetivos en la vida, más que aquellos que se nos han impuesto como metas a alcanzar por la mayoría: tener un trabajo fijo, formar una familia, firmar una hipoteca…

Por eso me gustaría que pudieras parar un momento y pensar quién eres de verdad, qué te gusta. A mí personalmente me ayudó mucho recordar qué hacía cuando era una niña, qué me gustaba hacer, cómo me comportaba… Así es como descubrí que siempre había sido una niña creativa, con mucha imaginación. ¡Me encanta crear! Ya sea escribiendo, editando mis vídeos de YouTube, fotografías… Si a eso le añades el hecho de que siempre se me ha dado bien escuchar a otros y transmitir cierta serenidad, podría decir que lo que hago hoy en día a través de mis redes sociales es ideal para mí: porque lo disfruto a la vez que se me da medianamente bien.

 

Se objetivo.

Conocerse a uno mismo no es solo descubrir qué se te da bien hacer, para qué vales o qué quieres en la vida. También incluye el hecho de aceptar todo aquello que no se te da bien, asumir tus defectos y admitir tus errores.

¿Es eso algo malo?

No, nada más lejos, es aceptar quién eres, es conocerte sin tapujos ni miedos.

Porque aceptar que no se te da bien algo que siempre has querido que formara parte de tus virtudes sienta como un jarro de agua fría en un primer momento. Sin embargo, después se convierte en una auténtica liberación.

El día que empecé a aceptar quién era, significó para mí una inyección de seguridad en mí misma: poder asumir sin miedo mis defectos sin dejar de ser consciente de mis virtudes. Eso es un regalo chicos, es algo que todos deberíamos experimentar en esta vida.

Saber quién eres, en lo bueno y en lo malo, es una liberación.

Pero para ello hay que ser honesto y no tener miedo a afrontar todos esos complejos que hemos cargado durante años. Hay que desnudarse para con uno mismo, con total sinceridad, y aceptarse: para mejorar, para quererse y para tener confianza plena en ti.

En conclusión, cuando nos conocemos en profundidad aprendemos a identificar nuestras habilidades, a la vez que somos conscientes de nuestras limitaciones. Esto es vital para  planificar nuestras metas de un modo “realista”. Este hecho te llevará muy lejos, sobre todo en el ámbito personal, en la relación que tienes contigo, lo cual se verá reflejado también en la relación que tienes con los demás.

 

Conocer a los demás.

Conocernos bien significa entender quiénes somos, ser capaces de identificar nuestras emociones y actuar en consecuencia. Lo cual nos permite controlar nuestro comportamiento y no hacer cosas “en caliente” de modo que más tarde nos acabemos arrepintiendo. Nos ayuda también a resolver los problemas del día a día.

Personalmente he aprendido a conocer mejor cómo actúo y cómo se comportan los demás, a través de “los cuatro acuerdos” de Don Miguel Ruiz, un libro que no me canso de recomendaros y que una vez más viene como anillo al dedo.

En él, el autor nos explica cuatro conceptos (entre otras cosas) a tener SIEMPRE en cuenta para ahorrarnos dramas, malentendidos y, en conclusión,  para llevar una vida tranquila y feliz.

Esos cuatro acuerdos son los siguientes:

  1. Sé impecable con tus palabras: di solamente lo que quieras decir para no tener que arrepentirte más tarde.

  2. No te tomes nada personalmente: cuando seas inmune a las opiniones de los demás, dejarás de ser una víctima de un sufrimiento innecesario.

  3. No hagas suposiciones: comunícate con los demás de una forma clara, con el fin de evitar posibles malentendidos y dramas.

  4. Haz siempre lo máximo que puedas: para así evitar juzgarte, maltratarte y lamentarte.

“Los cuatro acuerdos” es un libro que recomiendo leer una y otra vez, porque con cada lectura asimilamos algún nuevo concepto. Así hasta conseguir que estos “acuerdos” formen parte de quienes somos y nos ayuden no solo a conocernos mejor, sino a comprender a otros también, para así mejorar la relación con uno mismo y, en consecuencia, con los demás. Lo cual nos ayudará enormemente a tener relaciones sanas y a vivir una vida tranquila y en paz.

Chicos, espero que este pequeño blog os ayude a conoceros mejor, porque el autoconocimiento nos dirige a una vida más plena. 

¡Muchas gracias por todo!

Con cariño,

Alziur.