El estrés engorda

Nuestro sistema nervioso responde al estrés mental generando niveles más altos de cortisol. Y lo cierto es que elevar nuestros niveles de cortisol de forma puntual es beneficioso (cuando hacemos ejercicio de alta intensidad por ejemplo) porque promueve la liberación de grasa corporal para ser utilizada como energía, pero mantenerlo elevado de forma crónica es un problema (cuando hacemos dietas muy restrictivas o tenemos estrés mental) porque se debilita la sensibilidad a la adrenalina lo cual se traduce en menos cantidad de grasa liberada para utilizarla como energía. Además, el cortisol elevado de forma crónica aumenta la retención de agua corporal.

El estrés crónico también genera alteraciones en nuestro sistema nervioso porque aumenta nuestro deseo por comer "comida basura" y pegarnos atracones.
 

Consecuencias de estar estresados

El problema entonces es que estamos estresados, y a pesar de estar haciendo una dieta, vemos que no perdemos peso (los altos niveles de cortisol provocados por el propio estrés nos lo están impidiendo). Este hecho nos genera más estrés aún: “estoy haciendo dieta y aún así no pierdo peso, ¡¿qué me pasa?!”, entonces nos volvemos aún más estrictos con la dieta, restringimos aún más nuestra alimentación, sometemos a nuestro cuerpo a más estrés continuo aún, aumentan incluso nuestros niveles de cortisol y lo único que conseguimos es empeorar la situación.

Os cuento aquí mi experiencia con una dieta restrictiva y el estrés que me causó:

Sin embargo, en cuanto conseguimos relajamos, bajan los niveles de cortisol y, entre otros, perdemos ese exceso de agua retenida en nuestro cuerpo.

El estrés continuado es malo para todo en la vida: para nuestra piel, nuestro pelo, para nuestro organismo en general, para nuestro estado de ánimo, nuestro descanso... Y este que os acabo de contar, es un caso más de porqué el estrés es tan negativo.
 

¡Quiérete ya!

Siempre os digo que nos tenemos que querer y respetar desde ya, no vale eso de decir: “cuando pierda esos kilos me gustaré más y todo irá mejor”, ni “cuando me vuelvan a valer estos vaqueros me sentiré mucho mejor conmigo misma”. Eso no vale, te tienes que querer desde ya, por tu salud mental y por tu salud física, porque si realmente necesitas perder peso será mucho más sencillo conseguirlo desde un punto de vista más optimista y queriéndote y respetándote como eres hoy.

No podemos agobiarnos ni obsesionarnos, y menos aún con el tema del peso (siempre que no sea cuestión de salud). El estrés no trae nada bueno de la mano, vamos a tratar de relajarnos más y a aprender a disfrutar de la vida y de nosotros mismos en este mismo momento. Si bien es cierto que no por eso debemos conformarnos con todo tal cual es, es bonito querer mejorar en la vida, pero vamos a procurar alcanzar esas mejoras disfrutando del proceso, no solo porque así nuestra vida sea mucho más agradable, sino porque aprender a disfrutar del proceso significa una gran ventaja y muchas más posibilidades de no tirar la toalla.
 

Cómo combatir el estrés

Os voy a contar cómo podemos reducir el estrés, personalmente encuentro que lo siguiente nos puede ayudar a aprender a controlar las situaciones estresantes y/o evitar sentirnos estresados. Desde luego, esto no va a ocurrir de la noche a la mañana, requiere de constancia y de adquirir algunos de estos hábitos en nuestra rutina diario.

1. MEDITACIÓN: al meditar entrenamos nuestra mente a estar presentes y focalizar toda nuestra atención en el momento actual, en lo que estamos haciendo en cada momento, en el ahora. Además, la meditación ayuda a gestionar mejor nuestras emociones y no dejarse llevar en exceso por impulsos negativos que puedan acarrear un estrés crónico o trastornos como la depresión.

2. YOGA: esta práctica no solo nos ayuda a mantener nuestro cuerpo saludable, fuerte y flexible, sino que aporta grandes beneficios a nivel mental pues “los movimientos de yoga reducen el estrés y corrigen los desequilibrios del sistema nervioso”. Además, practicar yoga de manera regular nos ayuda a dormir mejor y un buen descanso es siempre positivo para cuerpo y mente. Si no sabes por dónde empezar con el yoga, haz click AQUÍ.

3. ENCUENTRA EL LADO BUENO DE LAS COSAS, casi todo lo tiene. Una mentalidad optimista te libra del estrés crónico, nos ayuda a encontrarle sentido a las cosas y solución a nuestros problemas.

4. HAZ LO MÁXIMO QUE PUEDAS, para no juzgarte y maltratarte a ti mismo con reproches. Este es el cuarto acuerdo de un libro que nunca me cansaré de recomendaros “Los cuatro acuerdos”.

5. DUERME BIEN, porque un buen descanso cura nuestro cuerpo y mente. Para obtener un buen descanso comer bien siempre que puedas, haz ejercicio y deja el móvil al menos media hora antes de irte a dormir.

6. ACEPTATE TAL CUAL ERES AHORA, aunque quieras mejorar, aprende a quererte desde ya. Es importante que este concepto quede claro porque no aceptarse puede generar estrés y ansiedad e, incluso, depresión.

 

Nada más chicxs, espero que os haya gustado este post y, sobre todo, espero que os haya aportado algo positivo.

¡Muchísimas gracias!

Con cariño,

Alziur.