La dieta definitiva

  • La MEJOR forma de adelgazar, y, sobre todo, la más sostenible, no requiere llevar a cabo una dieta estricta o horas interminables de gimnasio. El secreto es mucho más sencillo, pero conlleva ser constante y tener paciencia.

En este vídeo explico con más detalle cómo perdí 10 kilos sin pasar hambre ni llevar una dieta restrictiva:

Porque estar en forma no es solo cuestión de querer vernos bien físicamente, es cuestión de salud. Por ejemplo, hay gente delgada que no goza de buena salud. Por eso insisto, se trata de llevar un estilo de vida saludable en vez de obsesionarse con los kilos, de evitar hoy las enfermedades del mañana. Y la mejor medicina es la comida: somos lo que comemos.

Seguro que más de una vez has visto a una persona delgada comer sin privarse de nada y has pensado:

  • “¡Qué envidia!”
  • “Yo que me privo de un montón de cosas y mira como estoy…”

La cuestión es que las personas delgadas, las cuales no suelen hacer dieta, siguen una serie de hábitos saludables, así lo explica la revista playground, asegurando que el 50% se pesa semanalmente, el 96% desayuna y el 90% practica ejercicio asiduamente (un 42% cuatro o más veces por semana). 

Estar en forma es muchísimo más sencillo de lo que parece, sin embargo nos empeñamos en hacer dietas milagrosas con las que perdemos peso rápido, y lo recuperamos más rápido aún.


El problema, una vez más, es que lo queremos todo y lo queremos ya, somos capaces de pasar unos meses privándonos de un montón de cosas para perder unos kilitos, pero todo ese deseo que hemos controlado acaba estallando cuando nos vemos bien ante el espejo, y por eso ganamos el peso perdido sin apenas percatarnos.

Antes de explicarte en qué consiste LA DIETA DEFINITIVA, déjame que te cuente mi caso, solo si te interesa, si no siéntete libre para bajar hasta donde empiezo a explicar la dieta. 

 

MI EXPERIENCIA

Soy la primera que he ido saltando de una dieta a otra, hasta que di con la dieta Dukan, con la que adelgacé mucho, y gracias a la que engordé incluso más de lo que pesaba cuando la empecé. Mi problema, y seguro que el de muchos, era que me contenía tanto con las dietas, que en cuanto acababa o me encontraba bien con mi peso, me pagaba en comida todo el hambre que a lo largo de la dieta había pasado.

Siempre he sido un yo-yo, unas veces estaba más delgada y otras menos, y siempre he creído que mi problema es que me gustaba mucho comer, pero comer no está reñido con estar sano y en forma.

Hoy en día puedo decir que jamás paso hambre porque como 5 o 6 veces al día (depende del hambre que tenga). Tampoco me paso horas en el gimnasio (no estoy apuntada a ninguno), y sin embargo estoy perdiendo peso. Aún no estoy en mi peso ideal, pero por fin sé que estoy en el camino correcto porque esta vez no he cogido el atajo, sino el camino seguro y largo que me llevará a la meta definitiva.

 

Al final del blog os cuento cómo he aplicado yo esta dieta definitiva, y los resultados obtenidos.

¿Te apetece verte mejor?

¿Te vienes conmigo hacia una vida saludable?

Déjame entonces que te cuente los pasos a seguir para mostrar tu mejor versión.

 

La dieta definitiva

 

1. Se acabaron las dietas.

Las dietas tienden a privarte de muchos alimentos, creándote con ello ansiedad.

Además son algo temporal, y ¿qué pasa cuando acabas? ¿Quién te va a decir entonces qué comer y cuándo? Si a eso le añadimos el deseo de comer todo aquello de lo que te has privado mientras hacías la dieta, el resultado suele ser catastrófico.

Por eso olvídate de dietas milagrosas, porque sus resultados tienen fecha de caducidad.

 

2. Equilibrio.

Cuando te digo que comas de todo me refiero a: pasta integral, frutas, verduras, legumbres, pescados, pan integral, carnes… De todo y de calidad.

Para tener una nevera repleta de comida de calidad no hay que dejarse un dineral comprando productos dietéticos o biológicos, nada más lejos. Hay que comprar como lo haría tu abuela la del pueblo. Nada de bollería industrial, ni de productos mega procesados, olvídate de los mebutidos y de los productos light.

Qué mal suena todo eso, ¿verdad?

No tenemos que volvernos locos, comerás croquetas, chorizo, pizza y tarta de chocolate cuando salgas por ahí de tapas, o una o dos veces por semana. No se trata de que extermines por completo las comidas menos saludables, sino de que las controles.

Lo que no se puede es cenar un día hamburguesa, otro filetes de pollo empanados fritos, otro ensaladilla rusa, otro carne con patatas fritas… Da igual si estás gordo o no, es cuestión de salud.

Isasaweis lo explica perfectamente en su libro "Cocina sana para disfrutar" cuando dice “se acabó esa horrible sensación de: me he saltado la dieta y ahora vuelta a empezar, porque de vez en cuando vamos a darnos nuestros caprichos en forma de cena especial en pareja el viernes, o de fiesta con amigos el sábado o de comida familiar el domingo.. Disfrutad de esos momentos, porque son necesarios.”<

Pero claro, si ayer te diste un homenaje, hoy contrólate, y come más verduras. Se trata de equilibrar la balanza, llegará un momento en que el cuerpo te lo pida, a mí ya me pasa.

 

3. Eejercicio,  consigue más en menos tiempo.

Hay veces que nos empeñamos en andar una hora, o correr todo lo que podamos… Parece que cuanto más sufrimos más vamos a conseguir.

Déjame decirte que no es así, y vuelvo a la ley de pareto del 80/20, es decir conseguir un 80% de los resultados con un 20% de esfuerzo, y para eso tenemos un maravilloso entrenamiento llamado HIIT (High Intensity Training Interval).

“Puedes quemar más calorías en solo cuatro minutos que en un entrenamiento convencional de una hora. Sí, aunque pueda parecer imposible”, nos cuentan desde la revista Vogue.

Un estudio de la Universidad de Laval en Quebec (Canadá) reveló que "el Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad induce a un reducción más pronunciada de la grasa adiposa comparado con un entrenamiento de intensidad moderada". ¡Atención! Hasta 9 veces más en 15 semanas de entrenamiento HIIT que en 20 de entrenamiento de resistencia.

Te aviso de que al principio sientes que se te va a salir el corazón por la boca, al menos así me pasaba a mí… Pero hoy en día lo hago, y aunque acabo roja como un tomate, no me cuesta tanto y siempre lo termino.

Te muestro algunos de los ejercicios que suelo hacer yo, está en inglés pero si no lo hablas no tienes excusa porque les ves hacerlo, y si estás aprendiendo ¡qué mejor! Te pones en forma y aprendes, si te lo propones, la vida puede ser maravillosa…

  • Ejemplo #1 - 17 minutos de vídeo, y los primeros 5 son el calentamiento:
  • Ejemplo #2 - 17 minutos de vídeo, también incluye un calentamiento previo:
  • Ejemplo #3 - 23 minutos, incluye calentamiento al principio y unos estiramientos al final

Hazlo una vez por semana o cinco veces, pero que no pase ni una semana sin que lo hagas por lo menos una vez. Evidentemente, cuantas más sesiones realizas, mejores resultados.

 

4. Cena 2 horas antes de ir a dormir.

“Lo ideal es cenar 2 o 3 horas antes de irse a la cama, y si es posible, alimentos no muy pesados o calóricos y de fácil digestión. Esto nos hará conciliar mejor el sueño y evitar que el cuerpo guarde por la noche aquello que sobra de la cena y no necesita”, así nos lo explican en Vitónica (blog sobre fitness y nutrición).

Te levantarás sintiéndote mucho más ligero y con ganas de comer un buen desayuno. Aunque nada de cenar dos trozos de lechuga o una sopa, hay que cenar en condiciones.

 

5. No abuses de la carne.

Pienso que abusamos demasiado de este alimento y sin apenas darnos cuenta, y es que te saca de un apuro porque con un par de filetes y poco más tienes un plato hecho.

A partir de ahora, pon más atención en cuántas porciones de carne consumes a la semana, seguro que te llevas una sorpresa: carne picada con pasta, filetes de pollo con ensalada, carne guisada, filete con patatas, arroz con pollo…

En mi caso consumo de 2 a 4 porciones a la semana, y he notado el cambio una barbaridad.

 

6. Más comida vegana.

El objetivo es que comas más verduras y legumbres, que aprendas a hacer deliciosas recetas sin incluir proteína animal.

Al principio puede parecer difícil pero no lo es:

  • garbanzos con tomate, cebolla y huevo cocido
  • Ensalada con aguacate
  • Pasta con verduras
  • Ensalada de patata
  • Arroz con brócoli
  • Quinoa con aguacate

Y así podría seguir un buen rato, pero te lo pongo más fácil aún: en el libro de Isasaweis “comida sana para disfrutar” encontrareis un montón de ejemplos de comidas que no incluyen proteína animal. También podéis encontrar deliciosas recetas veganas aquí.

Si no estás acostumbrado te resultará un poco costoso al principio, pero en un par de meses las verduras serán un indispensable en tu lista de la compra, y sabrás cómo cocinarlas.

 

7. Nada de productos light.

Muchas personas basan gran parte de su dieta solamente en productos light o bajos en calorías. ¡Gran error! Además de gran aburrimiento…

El término light se refiere a una reducción calórica respecto al producto original, pero eso no significa que estemos ante un producto que no engorde, eso no existe, pero mucho menos en alimentos mega procesados como suelen ser los productos light. Si en vez de comer una patatas fritas, comes una patatas fritas light, es verdad que las últimas tendrán menos calorías, pero siguen siendo igual de dañinas y de artificiales, calorías vacías. 

Evita los productos light , están cargados de azúcares y aditivos, químicos que no deberían formar parte de nuestro cuerpo. ¿A que jamás le echarías gasolina a tu coche diesel?  Sin embargo no tienes problema en endulzar tu café con sacarina, la cual se elabora a partir del alquitrán de hulla y se crea utilizando amoniaco, cloro, ácido antranílico, dióxido de azufre y ácido nitroso. ¡Qué rico todo!

 

Deja de contar calorías y empieza a preocuparte de qué estás comiendo. 

Yo personalmente, si en la etiqueta de un producto veo muchos ingredientes que no entiendo, lo deshecho de mi carrito de la compra.

 

8. Cuenta 22 días.

Acabas de recibir mucha información, no cometas el error de querer llevar a cabo todos esos cambios de golpe, porque lo único que vas a conseguir es saturarte y tirarlo todo por la borda, así que ve paso a paso.

Emplea unos 21 días en cada cambio que quieras adaptar, después dale un día más a tu  cuerpo para que asimile ese nuevo hábito y lo incluya a su día a día.

 

Ahora te cuento cómo me adapté a este nuevo plan de vida:

Comencé mentalizándome de que las dietas se tenían que acabar, porque solo obtenía resultados a corto plazo. Me conciencé de que iba a ser un proceso largo, pero eficaz.

Más tarde decidí comer menos carne: sustituirla por pescado en muchos casos (apenas comía antes), o por verduras, el libro de Isasaweis me facilitó esta tarea, pues no tenía que inventar recetas. Al tiempo elegí hacer comidas veganas, concretamente una al día, pero comprendí que a veces me resultaba difícil eliminar toda proteína animal una vez al día, así que ahora lo hago de 2 a 5 veces por semana, sin agobios.

En cuanto al ejercicio llevo un par de meses haciendo HIIT en casa, y aunque al principio no acababa los ejercicios, no me rendí, y hoy en día puedo terminarlos sin problemas.

Todavía voy camino a mi peso ideal, sin embargo me siento más enérgica y ligera que nunca. He perdido 5 kilos en 6 meses, pero sé que jamás los recuperaré, porque no estoy haciendo una dieta, simplemente he cambiado mi estilo de vida.

Nunca paso hambre, porque si tengo hambre, como. Y no me vuelvo loca pensando en chocolate, pizza, cerveza o croquetas, porque todas las semanas me doy mis caprichos, ¡y sin sentirme culpable!

Estoy llena de energía, no necesito echarme la siesta (aunque de vez en cuando lo hago, simplemente por gusto), y cada día puedo llevar a cabo todo lo que me propongo, porque tengo vitalidad. Además mi piel está mejor que nunca.


Invierte en salud, en ti mismo, lo agradecerás hoy pero, sobre todo, lo agradecerás dentro de unos años.

Si conoces a alguien a quien le pueda servir de ayuda, no dudes en compartir. 

¿Te ha servido de ayuda este blog? Comenta abajo, me encantará conocer tu opinión.

 

¡Muchas gracias!

 

Feliz día,

Alziur.