No me gustan las verduras, ¿qué hago?

¿Las verduras te parecen sosas y aburridas? ¿Quieres empezar a comer mejor pero no te gustan las verduras y no sabes qué hacer? Entonces tienes que seguir leyendo porque te voy a explicar porqué no te gustan y cómo conseguir que un buen plato de verduras te parezca algo rico.

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1. ¿Por qué no nos gustan las verduras?

(PALADAR ATROFIADO)

Si estás acostumbrado a comer procesados o comidas fritas, cargadas de salsas y demás, es muy normal que no te gusten las verduras. Te pueden saber desagradables, la textura quizás no te guste o, incluso, simplemente no te saben a nada.

Es perfectamente normal, yo que antes era la reina de las salsas industriales y de la fanta zero, no disfrutaba ni lo más mínimo al comer verduras, y mira ahora, ¡me encantan y forman parte de mi día a día!.

Acostumbrar tu paladar a las verduras es un proceso que tiene dos prácticas a seguir: por un lado vamos a reducir poco a poco el consumo de productos ultraprocesados, y por otro vamos a ir aumentando el consumo de verduras progresivamente. Al principio el resultado no va a ser lo más alentador del mundo: "las verduras son sosas y la pizza precocinada está muy rica", pensarás, pero es un proceso en el que conviene tener paciencia. Créeme que a la larga vas a encontrar más de una verdura que sí te guste, vas a aprender a apreciar el sabor dulce del pimiento rojo, la frescura de las espinacas y los pepinos, la delicia que es una berenjena al horno… Te van a encantar y te vas a sentir muy bien al comerlas a diario.

 

2. Cómo las cocinamos es muy importante.

En mi caso, y especialmente para guisar o hacer salteados, me encanta cortar las verduras en trozos muy finitos, por eso suelo cortarlas con una mandolina.

La forma en que tratamos las verduras es muy importante, aunque parezca una tontería, no saben igual de una manera que de otra, encuentra cuál es la que más te gusta, aunque puede depender mucho de la receta.

¿Mis formas favoritas de cocinar algunas verduras?

- La coliflor y berenjenas me encantan al horno.

- El brócoli hervido.

- Las espinacas y el pepino: frescos en una ensalada.

- Los champiñones y setas salteados en la sartén con aceite de oliva virgen extra y acompañados de cebolla.

- La zanahoria rallada queda genial tanto cruda como en salteados o guisos.

 

3. Acompaña tus verduras de grasa buena.

No tengas miedo a acompañar tus verduras de grasas como el aceite de oliva virgen extra, no solo les da un sabor muy rico, sino que es la mejor opción ya que las grasas y los vegetales son la pareja perfecta: algunas vitaminas como la vitamina A, D, E y K son solubles en grasa, lo que quiere decir que nuestro cuerpo solo absorbe sus nutrientes y los utiliza si la grasa (buena) está presente.

 

4. Hábito.

Cuando probaste tu primera cerveza te supo mal, al igual que cuando bebiste café por primera vez… Pero te has acostumbrado al sabor y hoy te gustan (es un ejemplo).

Algunos alimentos que en su día no te gustaban, hoy sí (haz un repaso de cosas que no comías cuando eras pequeño y hoy sí). Pues las verduras igual, al principio no tienen un sabor tan delicioso como pueden tener unas almendras o unas uvas, pero si empiezas a consumirlas de manera regular y aprendes a cocinarlas de un modo que te resulten más agradables, notarás cómo te vas acostumbrando hasta que se conviertan en algo rico para ti.

Evidentemente, no tienen porqué gustarte todas las verduras, unas te gustarán más que otras, procura que el rango de las que te gustan sea lo más amplio y colorido posible (a más color, más vitaminas y minerales) y centrate en consumir esas de forma regular.
 

5. Premios por comer verduras.

No hay mejor premio que saber lo que realmente las verduras hacen por ti, más aún teniendo en cuenta que esa comida ultraprocesada que “tan bien te sabe”, no solo no te aporta ciertos beneficios, sin que incluso resta.

Beneficios de comer verduras a diario:

  • Aportan mucha fibra, vital para nuestro cuerpo ya que mejora la digestión.
  • Son saciantes.
  • Son ricas en vitaminas y minerales, los cuales permiten que nuestro organismo funcione correctamente.
  • Contienen grandes cantidades de agua, por lo que nos ayudan a mantenernos hidratados.
  • Contienen antioxidantes.
  • El consumo frecuente de frutas y verduras se traduce en una piel brillante y más sana, y en un pelo y uñas fuertes.
  • Son muy variadas, si unas verduras no te gustan, otras te gustarán, es cuestión de probar. Aunque cuanta más variedad consumas, mejor para ti.

 

6. Sacian mucho.

¿Nunca te has pregunta por qué puedes comer una bolsa entera de patatas fritas, pero no te acabas el plato de verduras al horno con aceite de oliva virgen? La respuesta es concisa: las verduras sacian, y mucho.

Además las verduras contienen muchos nutrientes y vitaminas en pocas calorías, y aunque no se trata de contar calorías sino de que las calorías cuenten, en el caso de las verduras cuentan.

 

7. ¿Cómo comer las verduras?

Esto es muy subjetivo de cada uno y depende mucho también de en qué estado se encuentre tu paladar. Si eres de los que come productos ultraprocesados a diario, es probable que no te guste el brócoli al vapor, pero como te dije antes, todo es cuestión de entrenar el paladar, poco a poco, no tenemos prisa, queremos adquirir hábitos saludables sostenibles.

Te dejo aquí algunas ideas de cómo comer verduras que a mí me encantan:

  • Verduritas al horno: una de mis formas favoritas de comer verduras. Desde una berenjena, hasta pimientos asados… Las verduras están deliciosas al horno.
  • Hervimos las verduras y añadimos un chorrin de salsa de soja por encima, les da un sabor muy rico.
  • Verduritas con grasa buena: porque como hablábamos antes, las verduras no solo están más ricas con un buen chorro de aceite de oliva virgen, sino que promueben las absorción de ciertas vitaminas esenciales para nosotros.
  • Verduras en tortilla. Añadimos unas láminas de champiñon y unas espinacas a nuestra tortilla. Ya verás como esta opción no se te resiste.
  • Verduras crudas, cortadas muy finas, para mojar en hummus o guacamole. Además esta idea puede ser una merienda perfecta. Y las verduras crudas son de lo más saludable pues no han perdido ninguna de sus propiedades tras el cocinado.
  • Verduras cortadas en cuadraditos con tomate casero, es decir, lo que en España llamamos pisto. Está muy rico y combina a la perfección con huevos a la plancha, arroz, quinoa, pasta integral… También puede ser el relleno de berenjenas al horno o pimientos rellenos.
  • Especias. Cuantas más especias utilices, mejor. No solo porque aportan sabores mágicos a las comidas, si no porque tienen muchas propiedades beneficiosas. Por ejemplo, la pimienta negra ayuda a la absorción de nutrientes, la canela promueve una buena circulación, el comino ayuda al sistema inmune, el orégano contiene antioxidantes… Un buen ejemplo de una receta cargada de verduritas, grasa y especias es el curry.
  • Añade verduras a tus ensaladas: espinacas, zanahoria rallada, judías verdes, cebolla, pimiento rojo… Sazonalo con una buena salsa casera y acompánala de grasa buena: aguacate, frutos secos, semillas...

Eso es todo chicxs, espero que os haya gustado este post y, sobre todo, espero que os haya servido de algo. Os dejo aquí un vídeo donde hablo sobre este tema también, por si os interesa:

¡Muchas gracias por leerlo! No olvides compartirlo con alguien si crees que le puede interesar.

Con cariño,

Alziur.