No vas a gustar a todos

En el último vídeo os contaba que “nunca llueve a gusto de todos”. Evidentemente, eso es algo que tú ya sabes perfectamente, no tengo que venir yo a explicártelo, pero parece que a veces se nos olvida… Por ejemplo: haces un comentario en el trabajo que no gusta a algún compañero, una broma que resulta pesada a un amigo, o escribes un libro que obtiene críticas negativas. Es en esos casos cuando nos olvidamos de que “para gustos colores”, y por eso viene bien que alguien te recuerde que no puedes gustar a todos.

Eso es lo que quiero conseguir hoy. Una vez más oriento este pensamiento a aquellos que hayáis publicado vuestro primer trabajo artístico, pero, por supuesto, todo el mundo puede adaptar esta realidad a su día a día. Porque a veces nos preocupamos más de agradar a otros, que a nosotros mismos, y las cosas cuando no se hacen por convencimiento propio, a la larga, “no funcionan”.

1. Los lectores

Primero de todo, déjame que te diga que tú mismo puedes ser tu mejor crítico, al igual que tu mejor lector. De ahí que siempre recomiende que escribas algo que tú como lector disfrutaras leyendo, pues encontrarás un mercado que se adapte a esos gustos. Es cierto que puede ser un mercado más amplio o uno más humilde, dependiendo si te diriges más a la novela comercial o no, pero al fin y al cabo es un mercado.

De ahí que no “te vendas” a las masas con trabajos que no te resultan gratificantes, pues acabarás cansado y decepcionado contigo mismo a la larga. En mi caso, soy consciente de que los romances venden muchísimo, sin embargo no es mi estilo… Por eso no he fomentado la historia de amor que existe en “dos días”, no es la protagonista porque no encaja con mi estilo. A la larga, sé que habrá sido para bien, pues he escrito algo que como lectora yo misma quisiera leer. Ahora solo falta buscar a lectores afines a mí, aquellos que puedan disfrutar de una historia como “dos días” tanto como lo haría yo.

Es cierto que mi novela tiene un grupo de lectores potenciales más reducido que los que puede obtener un libro como “50 sombras de Grey”, pero, definitivamente, ese no es mi estilo (ni como lectora ni como escritora), por lo tanto no tiene sentido que me dedique a narrar algo que yo misma no leería solo por agradar a los demás, solo con la intención de obtener más ventas. No sería natural y quizás tampoco gustara a las masas como tenía previsto por verse forzado.

 

2. La crítica

Por otro lado, tampoco escribiría algo con la intención de seducir a la crítica, ese grupo de intelectuales a los que “todo les parece poco”. Muchos de ellos esperan trabajos de la grandeza de Scott Fitzgerald, sin embargo, este también formó parte del grupos de "los rechazados” en su día. Como ves, la crítica literaria no es fácil de agradar, es por eso que tampoco debes enfocar tus esfuerzos en satisfacerlos con la única intención de obtener buenas críticas.

Además, una crítica sincera constructiva, aún cuando negativa, puede ser muy poderosa pues te ayudará a mejorar (si crees que lo necesitas) o a observar tu obra desde otro punto de vista. Aún así, es vital que siempre recuerdes que no vas a cautivar a todo el mundo, pues para unos tu estilo narrativo puede ser infantil y para otros rebuscado o elegante, para unos los personajes pueden estar vacíos y a otros les pueden resultar conmovedores.

 

3. Las editoriales

Por último, permíteme que te aconseje que tampoco pretendas encandilar a las editoriales escribiendo algo que supongas que les puede atraer, con la simple intención de que “compren” tu obra. Uno nunca sabe qué están buscando en cada momento, ni hacia dónde van a dirigir sus próximas contrataciones. Además, por lo general no hacen mucho caso a los escritores principiantes, a no ser que ya tengan un buen número de ventas a sus espaldas (gracias a la autopublicación). Las editoriales son empresas al fin y al cabo, tienen que subsistir, y les guste más o menos, deben asegurarse unas ventas mínimas, de ahí que prefieran contratar a una actriz que jamás a escrito o a algún influencer, que a un escritor principiante que nadie conoce. No lo juzgo, lo entiendo incluso, pero por eso te recomiendo que te guíes por lo que tu pluma te exige, y que consigas tantas ventas por tu cuenta que sean las propias editoriales las que se acerquen a ti. Ya sé que no es fácil, yo misma estoy caminando por esa travesía, pero hay que trabajar duro y creer en ello. Defender un trabajo en el que confías, es tu mejor carta de presentación, además de unas ventas mínimas.

 

Quiero terminar diciéndote que, aunque suene muy cursi, las cosas cuando se hacen de corazón salen mejor. Por eso confía en ti mismo y en tu capacidad como escritor/a, llegará tu momento. Y es que “nunca llueve a gusto de todos”, así que más vale disfrutar de la lluvia que llorar porque se fue el sol: siéntete agradecido por los lectores que has ganado en vez de centrarte en aquellos que no valoran tu novela como te gustaría.

Para terminar te sugiero que veas este vídeo en el que cuento una historia que tiene mucho que ver con este tema:

Sé fiel a tus gustos y a tu estilo a la hora de expresar el arte que llevas dentro, a unos gustará y a otros no, es tan sencillo como eso, así que no le des más importancia de la que verdaderamente tiene.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Debemos ser nosotros mismo o adaptarnos para tratar de gustar a la mayoría? Por favor, comenta abajo, me encanta conocer vuestra opinión =)

No dudes en compartir con aquellos a quienes pueda interesar.

 

Con cariño,

Alziur.