¿Qué hacer cuando estás triste?

Estar triste de vez en cuando es perfectamente normal, es sano darnos una tregua de vez en cuando y saber respetar que no siempre podemos estar bien.

Sin embargo, a (casi) nadie le gusta estar triste porque se pasa mal, y ¿a quién le gusta pasarlo mal? Supongo que a la mayoría no.

Por eso me gustaría contaros algunas cosas que podemos hacer cuando estamos tristes, o, mejor dicho, algunas cosas que NO debemos hacer cuando estamos tristes. Pues cuando hacemos esa serie de cosas lo único que conseguimos es empeorar la situación, verlo todo aún más negro de lo que realmente es y alargar este “estado” de tristeza.

Como decía antes, hay que aprender a aceptar que a veces estamos mal, pero eso no quiere decir que haya que regodearse en nuestro malestar y agravar la situación.

Sí, aceptamos estar tristes, nos respetamos, pero queremos volver a estar bien lo antes posible, eso sí, de un modo natural, que fluyan las buenas sensaciones poco a poco.

4 cosas que no debemos hacer cuando estamos tristes:

1. No te compadezcas de ti mismo.

Cuando estamos mal tendemos a verlo todo aún peor de lo que realmente es. Nos hundimos en un pozo de miseria nosotros mismos y eso es lo peor que podemos hacer. Estamos mal, sí, pero eso no es excusa para dramatizar la situación.

Por eso, no te compadezcas de ti mismo:

 

2. Ocupa tu mente.

Solemos entender por estar tristes el tirarnos en la cama llorando, sin comer (o comiendo en exceso, según el caso), sin querer arreglarnos, ni salir de casa. Digamos que es la primera imagen que se nos viene a la cabeza de cómo quisiéramos pasar nuestros días tristes, porque cuando estás mal no quieres hacer nada.

Pero, evidentemente no siempre pueden ser así, pues tenemos responsabilidades que atender, y estar tristes no nos exime de ellas: ir al trabajo, ir a clase, cuidar de alguien... Yo, personalmente, doy gracias de que así sea, pues para superar esos malos días es fundamental tener nuestra mente ocupada en vez de darle vueltas a aquello que nos pone tristes una y otra vez.

3. No finjas estar bien.

No vamos a regodearnos en nuestra tristeza una y otra vez, pero lo que tampoco debemos hacer es fingir estar perfectamente y llevar la procesión por dentro. Supongo que, una vez más, se trata de aprender a equilibrar la balanza: estás mal, lo aceptas, no quieres dramatizar la situación y verlo todo peor de lo que realmente es, pero tampoco vas a fingir que estás de maravilla cuando realmente no lo estás.

Se trata de no crear más tensión: pues si intentas evitar por todos los medios esos pensamientos que te hacen estar mal, lo único que consigues es estresarte y crear una tensión que acabará estallando por un lado un otro. Procura observar tus sentimientos y dejarles el hueco que "se merecen". Acéptalos, y así se irán incluso antes de lo que imaginas.

4. No pienses que solo te pasa a ti.

Para acabar, no caigas en el error de creer que esto que te está pasando solo te pasa a ti. Ese pensamiento nos aísla y nos provoca sentirnos avergonzados de nuestra tristeza. Eso no debería ser así pues estar mal, o tristes, es perfectamente natural. 

Además, déjame decirte que eso por lo que estás triste, incluso si no sabes porqué te sientes así, ya le ha pasado a mucha gente antes y le pasará a mucha gente después.

No eres raro, y no solo te pasa a ti, créeme. 

Espero que este artículo os haya gustado chicos. Pero, como siempre os digo, espero que os haya aportado algo bueno, por poquitin que sea.

No olvides compartir con aquellos a quienes pueda interesar, porque cuanto mejor nos sintamos con nosotros mismos mejor haremos sentir al reto.

¡Muchas gracias!

Con cariño,

Alziur.