Soy un fracaso

  • “¿Por qué hay gente que consigue todo aquello que se propone y yo no?”
  • “Soy un fracaso… Un vago.”
  • “Esta vez sí”, pero pasaron las semanas y te rendiste.

Te suena, ¿verdad? Como a la gran mayoría de personas, a mí también me pasaba.

Yo era una persona que siempre se proponía nuevos retos para mejorar: adelgazar, aprender alemán, leer a diario noticias sobre Economía (pues soy licenciada en Economía), salir a correr…

Y, ¿cuál era el resultado de todo aquello?

Odiosas dietas a medias con las que acababa ganando todo el peso perdido, desistir con el alemán y sentirme frustrada por ello, creer que soy una vaga por no leer ni una sola noticia económica, dejar lo de salir a correr para el lunes que viene…

Un desastre.

Esos han sido algunos de mis buenos propósitos durante años, todos frustrados… Seguro que tú tienes los tuyos también, pero ¿los has cumplido o vas camino de hacerlo?

No hace falta ni que respondas…

Pero estás harto de ser un fracaso, lo sé, porque piensas que si otra gente consigue lo que se propone, ¿por qué tú no? Y piensas "¿es que soy peor que ellos? ¿Tan vago soy?”

Déjame decirte que eres igual que ellos, que tú y yo somos iguales que ellos. El problema es que no estamos haciendo las cosas bien, pero eso va a cambiar porque he descubierto como conseguir todo lo que me propongo, y mi vida ha cambiado desde entonces. 

¿Quieres saber cómo?

Los pasos a seguir son fáciles, pero antes de nada, vamos a ser sinceros con nosotros mismos:

 

#1 | TODOS TENEMOS LAS MISMAS 24H AL DÍA, la diferencia es que la gente productiva sabe utilizarlas bien.

#2 | Conseguir lo que te propones es sencillo, pero antes necesitas un cambio de mentalidad.

 

Esas dos cosas deben de entrarte bien en la cabeza, si no ni siquiera te molestes en seguir leyendo.

 

3 sencillos pasos para ser más eficiente y dejar de sentirme como un vago.

 

UNO - ¡Cuidado con lo que dices!

Todo lo que decimos nos afecta, no tenemos ni idea de hasta qué punto.

¿Te suena haber dicho algo así?

  • “Qué vago soy…”
  • “Sé que podría, pero no me esfuerzo lo suficiente.”
  • “Es que no tengo tiempo.”

 

Repites tantas veces frases como esa, que acabas creyendo que realmente eres un vago o que no tienes tiempo.

Pero no es así, porque eres capaz de hacer otras cosas sin que te de pereza. ¿Cuál es la diferencia? Que esas cosas sí te gusta hacerlas, disfrutas el proceso. 

Es ahora cuando debes plantearte:  “eso que me propongo, ¿de verdad lo hago porque quiero o porque, supuestamente, debo?”

En el siguiente vídeo te muestro un caso real que te ayudará a reflexionar sobre si tus propósitos son adecuados o no. Haz click para verlo, luego sigue leyendo el resto del blog.

 

 

No te pongas metas que no quieres cumplir, aunque creas que debes, es un error garrafal que hace que te sientas como un vago. Ya eres mayorcito para elegir qué quieres hacer con tu vida.

Y, sobre todo, no te tortures con malas palabras hacia ti mismo.

Transforma el “qué vago soy…”  por  “si realmente quiero, lo puedo conseguir”.

También el “sé que podría, pero no me esfuerzo lo suficiente” por “sé que puedo, así que no voy a desperdiciar mi vida y voy a hacerlo”.

 

 

DOS - Deja de culpar al tiempo

Lo fácil es culpar al tiempo, utilizarlo como una excusa, pero dime:

  • ¿Cuánto tiempo pasas a la semana viendo Juego de Tronos?
  • ¿Cuánto tiempo empleas tumbado en el sofá con tu móvil?
  • ¿Cuánto rato estas en una terracita de cañas?

No quiero decir que dejes de hacer todo eso, la vida es para disfrutar. Pero si prefieres emplear tu tiempo en ver series como si no hubiera un mañana o en cotillear a tus conocidos por facebook, entonces no tengas el morro de quejarte de que no tienes tiempo.

Si a otros les da tiempo, a ti también.

TODOS TENEMOS LAS MISMAS 24H AL DÍA.

Si a mi me da tiempo a leer, escribir, hacer ejercicio, cocinar comida y cena, sacar al perro, aprender alemán, hacer la compra, grabar vídeos, trabajar en nuevos proyectos, salir de cañas, viajar, dormir 8 horas, limpiar, poner lavadoras, ver cuarto milenio y juego de tronos… A ti, amigo mío, también te da.

 

Aprende a aprovechar tu tiempo.

  • Deja de culpar al tiempo de ese algo que no quieres hacer y jamás harás, asúmelo y no te sigas auto-engañando. No te apetece esforzarte en hacer ese “algo” y no lo vas a hacer jamás. Borralo de tu lista de “cosas por hacer”, ¡para siempre!

  • Deja de esperar el momento perfecto, porque nunca jamás va a llegar. El momento perfecto es ¡YA!. Si realmente quieres conseguir algo, por ti mismo, porque sería una verdadera satisfacción y te haría sentir increíblemente bien, empieza ahora, en cuanto acabes de leer este blog. Sin pensarlo.

 

 

TRES - Paso a paso.

A veces retrasamos nuestros propósitos porque nos abruma ver todo lo que tenemos que hacer para llegar a hasta allí.

Por ejemplo: quiero aprender inglés, pero hay tantísimos verbos que estudiar, y cada uno de ellos con sus distintas conjugaciones. Además esa pronunciación tan diferente a la nuestra, todas esas reglas gramaticales, tanto vocabulario, los phrasal verbs de las narices…

Agobia con solo leerlo, ¿verdad?

Por eso debemos plantearnoslo de otra manera.

Por ejemplo: esta semana voy a aprender diez palabras nuevas, ni más ni menos. Diez palabras que me apetezca saber como se dicen en inglés, las traduzco con el traductor de google, me las apunto en un papel y a correr.

Qué vale más, ¿aprender 10 palabras nuevas a la semana o rendirte antes de tiempo por querer hacerlo todo de golpe y no aprender ninguna?

 

 

Más vale que vayas poco a poco y consigas pequeñas victorias como esa.  

El ser humano se ve motivado por pequeños logros, mientras que se desilusiona con las derrotas y acaba por abandonar. Así que no muerdas más de lo que puedes tragar, ve dando pequeños pasos hacia adelante, y cuando menos te lo esperes estarás más cerca de lo que podrías imaginar, ¿sabes por qué? Porque no te habrás rendido.

 

 

Para acabar déjame que te proponga un pequeño reto, coge papel y boli por favor.

      1. Escribe una cosa que te hubiera gustado conseguir este año pero que no has logrado hacer realidad.

Por ejemplo: dejar de fumar, aprender un idioma, adelgazar, cambiar de trabajo, ponerte en forma, leer más…

       2. Piensa un forma, solo una, de empezar a trabajar en ello. No escribas grandes hazañas que no puedas cumplir a largo plazo. No te preocupes en pensar que te estás quedando corto, como hemos dicho antes, más vale pasitos pequeños hacia adelante que ningún pasito.

Por ejemplo: fumar un cigarro menos al día, ver una película a la semana en ese idioma, comer lo mismo de siempre pero en porciones un poco más pequeñas, emplear veinte minutos a la semana en analizar ofertas de trabajo, hacer cinco sentadillas al día, leer dos páginas al día…

       3. Pon ese papel donde siempre puedas verlo, y cumple religiosamente con ello. Si así lo haces, cuando te quieras dar cuenta estarás a medio camino de conseguir tu objetivo.

 

 

Espero que de aquí a unos meses podáis decir en alto que habéis conseguido aquello que un día os propusisteis.  

¿Cuál es ese propósito que nunca has conseguido hacer realidad? Comenta abajo.

Feliz día,

Alziur.