8 CONSEJOS PARA SER FELIZ

  • ¿A veces te sientes mal y no sabes cómo hacer para estar feliz?
  • ¿Crees que te mereces ser feliz pero las circunstancias no te lo permiten?
  • ¿Finges ser feliz? Cuando en el fondo sabes que no lo eres tanto como quisieras.

Entonces sigue leyendo, porque ser feliz es una actitud, depende de TÍ  encontrar ese pequeño hueco de tu ser donde se esconde la felicidad, y dejarla escapar cual pajarillo enjaulado. Sin embargo, muchas veces resulta más complicado de lo que realmente es. Por eso quiero mostrarte unos trucos que a mí SIEMPRE me ayudan.

 

1.       ELIGE SER FELIZ.

Ser feliz es una elección. Te levantas por la mañana y decides si vas a tener un buen día, o si por el contrario, te vas a levantar con el pie izquierdo y vas a centrarte en ver el vaso medio vacío.

Ten en cuenta que lo que haces cada día lo haces porque TÚ en su día así lo decidiste: firmaste el contrato para trabajar en esa oficina, decidiste ser amo de casa, elegiste ser autónomo, te matriculaste para estudiar aquella carrera… Todo ha sido tu elección. Por tanto, hazlo con una SONRISA.

Si por el contrario has descubierto que no te enriquece, o que no te hace feliz… Cámbialo. 

"Ya, pero no es tan fácil..."

¿A que has pensado eso? No es fácil, pero considero que es más difícil hacer día a día algo que no te gusta que atreverte, arriesgar y cambiar. 

¿Quieres pasarte el resto de tu vida preguntándote qué habría sucedido si lo hubieras intentado?

Supongo que NO.

 

 

2.       SÉ AGRADECIDO.

Recuerda a diario aquello que agradeces de la vida: tu familia, amigos, pareja, trabajo, tus virtudes, recuerdos agradables, la ciudad donde vives, el buen día que hace, ese viaje que vas a hacer…  También piensa en cosas positivas que puedan pasar, o que hayan pasado.

Desde los más diminutos detalles, hasta grandes hazañas, recordar lo bueno de tu vida te hace centrarte en pensamientos positivos, ser consciente de lo que has conseguido te impulsa a querer más, a perseguir aquello que aún puedes obtener.

Agradece vivir un día más y haz que cada día merezca la pena.

 

3.       RODÉATE DE POSITIVIDAD.

¿Sabíais que eres la media de las cinco personas con las que pasas más tiempo? Analiza tu entorno y saca tus propias conclusiones, pero ¡cuidado! No trates de justificar a nadie. Estás haciendo esto para tí, por tu bien, en silencio.

Ahora analiza de nuevo a esas cinco personas.

En ocasiones, y aunque sea difícil de aceptar,  es mejor estar sólo que mal acompañado.

Un entorno positivo te invita a ser optimista, pues todo aquello que te rodea te influye más de lo que tú te crees. Necesitas gente que te motive, que te hagan crecer. Que te animen a creer en tí, a creer que puedes conseguir aquello que te propongas. Que se alegren de las cosas buenas que te suceden, y te den un empujoncito (hacia arriba) cuando te sucedan cosas malas.

Yo me ofrezco desinteresadamente a ser esa persona, pues reconozco que el día que analicé a esas cinco personas no todas salieron bien parados. No tengas miedo a sentirte solo.

 

4.      QUIÉRETE MUCHO.

Fomenta aquello que te gusta de ti, que te hace sentirte orgulloso.

Quiérete por lo que eres y no caigas en el error de compararte con otras personas, es un vicio muy dañino que no te lleva a ningún lugar.

Déjate inspirar por otros sin compararte con ellos, es positivo y muy enriquecedor.

Trata de ser plenamente sincero contigo mismo. Sé que es una tarea costosa y que da miedo, a mí me ha resultado difícil reconocer ciertas cosas de mi misma, y aún hoy sigo trabajando en ello, pero cuanto más te conozcas, más posibilidades tendrás de aceptarte tal y como eres, más posibilidades tendrás de quererte.

Aunque recuerda que todo aquello que no te gusta de ti, siempre puedes mejorarlo.

 

5.       DA SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.

El mejor regalo lo obtiene el que da. La satisfacción de ver a alguien sonreír porque tú has ofrecido algo de ti de manera desinteresada, no tiene precio. 

A veces uno se niega a ser quien de el primer paso, pero te aseguro que ofrecer tu mano es algo que nutre tu alma. 

Y recuerda,  si tienes gestos desinteresados con sinceridad, la vida siempre te compensará. Uno siembra lo que recoge.

 

6.       COMPARTE TUS EMOCIONES.

No se trata de avasallar a todos tus conocidos con tus penas. Sino de confiar en alguien de tu entorno: un amigo, un familiar, tu pareja...

Expresa sin tapujos aquello que te da miedo o te angustia, expulsa tus temores. Si guardas en silencio aquello que te preocupa, cada vez se hace más y más grande. Termina por apoderarse de ti, dirigiendo tu comportamiento, y resultando cada vez más difícil eliminarlo de tu vida.

Compartir aquello que te preocupa, o que te entristece, te libera de una pesada carga. Pero,  ¡cuidado! Hay que saber en quién depositar ese saco. Y por supuesto, ser recíproco y escuchar cuando te toque. 

 

7.       NO TE AGOBIES CUANDO NO ESTÉS FELIZ.

Somos seres humanos, no máquinas. Por lo tanto, somos imperfectos.

Es normal que tengas miedos, ansiedades, angustias, preocupaciones… Una innumerable cantidad de emociones viajan por tu interior a diario, y a veces, se desbordan.

Es normal no estar bien de vez en cuando, o sentirse triste. ACEPTA eso también. Simplemente sé consciente de que es algo momentáneo, y que después de la tormenta siempre sale el sol.

Por otro lado, si ese estado fuera constante, quizás se deba a que tu cuerpo te está pidiendo un cambio: variar tu dieta alimenticia, hacer más deporte, moverte más (o moverte menos), alejarte de algo o alguien… Cualquier tipo de cambio. El cuerpo es sabio, si te pide algo es por tu bien, dáselo.

 

8.       TEN METAS.

No te estanques, progresa.

No hay nada más satisfactorio que conseguir algo por tus propios medios. Ponerte tú mismo una meta y luchar por ello hasta conseguirlo, sea de la índole que sea: desde dejar de fumar, perder un par de kilos, aprender un idioma… Hasta conseguir el trabajo de tus sueños, hacer un gran viaje, o cambiar por completo el rumbo de tu vida.

Perseguir tus sueños te hace vibrar, sentirte vivo, pleno. Además, la satisfacción no se experimenta sólo al llegar a la meta, todo el viaje es pura magia. No te pierdas esa sensación.

 

Hemos nacido para ser felices, así que déjate llevar y disfruta de la vida como si sólo la fueras a vivir una vez. Al fin y al cabo, todos vamos a dejar este mundo, ¿se te ocurre una mejor idea que abandonarlo con una sonrisa?

 

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LA TÓXICA NEGATIVIDAD

A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentarnos a mucha negatividad.

Quizás más en épocas en las que no estamos pasando por un buen momento, quizás sea el entorno pesimista que nos incita a ser negativos, o quizás, simplemente, una sociedad en la que el optimismo es sinónimo de ser un crédulo, convenciéndote con la determinante frase de "hay que ser realista".

Se cuál sea el motivo, la negatividad nos consume, nos limita y es sumamente tóxica, pues son los frenos que nos impiden lanzarnos a perseguir nuestros sueños, a creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades.

Pero, créeme, ¡se puede!

Cuando somos niños consideramos que podemos dedicarnos a aquello que queramos, que podremos vivir en la casa de nuestros sueños, viajaremos por el mundo, viviremos aventuras… ¿Qué ha pasado entonces? ¿Cuándo hemos decidido dejar de creer y ser tan aburridos?

La respuesta reside en que vivimos en una sociedad en la que madurar significa dejar de soñar despiertos, significado de ser “realistas” (ya hablaremos otro día de esta dichosa palabra). Por tanto, así nos comportamos, actuando como todos hacen, tratando de no salirnos de la líneas ya dibujadas por alguien anteriormente, aunque eso nos reporte insatisfacción.

De vez en cuando, presta atención a conversaciones ajenas (no pretendo ser cotilla, simplemente analicemos nuestro entorno). Por ejemplo, cuando vas en transporte público un lunes a primera hora, ¿cuántas de esas conversaciones tienen connotaciones negativas? Quejas y más quejas: sobre el trabajo, dolores, cansancio, acerca de como nos engañan los de arriba, sueño por madrugar para ir a un trabajo en el que no me siento realizado, mal estar con algunos compañeros de trabajo o con la pareja, mal estar con uno mismo…

 

 

Sin embargo, nadie parece hacer nada por cambiar su entorno, ese por el que tanto protestan. Ni por transformar todas esas quejas en sentimientos optimistas, entusiastas. Entonces, estarás de acuerdo en que la negatividad nos rodea, cala nuestros huesos a través de una sociedad pesimista. Nos invita a aplastar nuestros sentimientos más optimistas con el mazo de la negatividad, creyendo, además, que eso es lo correcto.

A pesar de que la negatividad se respira en al aire, hay personas que, incluso, se atreven a rociarte de desesperanza en cuanto ven un atisbo de optimismo en tu ser.

¡Cuidado! jamás permitas que nadie te diga que tus sueños son imposibles.

Jamás permitas que se rían de ti, que te hundan con ese pesimismo que les envuelve y con el que pretenden atrapar a todo cuanto les rodea. La gente negativa ha tomado la decisión de serlo, ni que decir tiene que les respetamos. Sin embargo, no tenemos por qué soportar que traten de trasladar sus miedos y frustraciones contra nosotros.

Por otro lado, existe la posibilidad de que tú seas esa persona negativa. Si así fuera, regálate un momento para estudiar por qué tienes esa actitud tan pesimista ante la vida: ¿Has tenido malas experiencias? ¿Crees que no puedes conseguir aquello que te propongas porque no te consideras suficientemente capaz?... Sea cual sea el motivo, se merece que lo arrugues cual trozo de papel, y que lo tires a la basura.

Una actitud optimista ante la vida te hace creer que puedes, creer que puedes te hace luchar por ello, y luchar por ello te hace sentirte realizado, orgulloso.

Si no te gusta algo de tu vida: tu trabajo, tu casa, tus vecinos, la ciudad donde vives, tu pareja, la carrera que estás estudiando… Lo que sea. Si no te gusta, elimínalo. Y dirás, “no es tan fácil…”, pero, sinceramente, lo que a mí me resulta realmente difícil es vivir una vida que no te agrada, que te invita a quejarte constantemente.

Por otro lado me gustaría aclarar que ser optimista, bajo mi punto de vista, no consiste en “poner la otra mejilla”, es decir, que se aprovechen de ti, que no te valoren, o que no seas plenamente feliz con la vida que llevas, y que tú, a cambio, despliegues una sonrisa y lo soportes con la mayor resignación posible. Eso es vivir una vida de sacrificio en vano, no es lo que a uno le hace sentirse satisfecho, orgulloso de uno mismo.

Ser optimista es eliminar todo aquello que no te hace bien y no mirar atrás, tener valor para ir a por aquello que quieres, considerar que lo mereces y que vas a ser capaz de conseguirlo.

 

ENCIENDE LA LUZ

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COMBATIR LA PEREZA

 

¿Cuántas veces has recurrido a esa dichosa frase de “mañana empiezo”? 

 

Si, si… Haz memoria.
Tendemos a “dejar las cosas para mañana” cuando algo nos da miedo, nos produce incertidumbre o, simplemente, nos aburre. Lo aplazamos una y otra vez, hasta nunca llegar a cumplirlo, convirtiéndolo en una pesada carga en nuestra conciencia que nos persigue día tras día, año tras año.

¡Eso se acabó! Es hora de ponerse manos a la obra


Ardua tarea, pero si no tomas tú esa decisión, nadie lo va a hacer por ti.
Debes luchar contra esa vocecilla llamada pereza, la cual te propone tantas, y tan oportunas, excusas. Debes decidir quién manda aquí, ¿Tú o esa impertinente vocecilla?

Pero, ¿cómo podemos conseguir vencer la pereza?

En mi opinión, el secreto reside en hacer lo siguiente: en vez de buscar pretextos para no hacer ese algo pendiente, vamos a buscar motivos por los que SI debemos llevar a cabo esa dichosa tarea.
Piensa qué es aquello que estás retrasando constantemente, y analiza lo que vas a ganar cuando alcances tu meta.

 

Por ejemplo: quiero perder un par de kilitos para verme mejor. 

El lunes, cuando me disponga a hacer ejercicio, la maligna vocecilla me propondrá lo siguiente: "¿por qué no empiezas el martes? La semana es muy larga, hay tiempo". Puedes acceder a su embrujo, o puedes ser más poderoso que la pereza, y responder: "si empiezo hoy, lunes, estaré un día más cerca de mi objetivo final, cuanto antes empiece, antes llegaré."

 

¿Qué pesa más, estar una hora más en el sofá viendo la televisión, o luchar por aquello que quieres?¿Qué te reporta mayor satisfacción?

 

La teoría suena muy bien, ¿verdad? Pero la práctica es otra cosa. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué soy tan perezoso? Sin embargo, a los demás no les ocurre...


1. Observo gente fabulosa en el gimnasio, que suerte tienen de tener esos cuerpos tan tonificados.

2. Veo gente que habla inglés con fluidez, que suerte tienen de haber empezado a estudiar antes que yo.

3. Ese chico acaba de montar un negocio y le va estupendamente, que suerte tiene.

¡ERROR!

Todos ellos NO tienen suerte, sino que se han esforzado, han luchado contra una pereza que trataba de embrujarlos, y han ganado. Han conseguido tomar las riendas de su propia vida.

 

1. Unos han trabajado sus cuerpos a base de duro ejercicio y una alimentación sana. 

2. Otros se han esforzado por insertar el inglés en parte de su vida cotidiana, para llegar a hablarlo con fluidez. ¿Por qué ver una serie doblada cuando puedes verla en versión original? Es más cómodo lo primero, ¿verdad?

3. Él se ha sacrificado para sacar su propio negocio adelante, se ha arriesgado incluso, al invertir una cantidad de dinero sin la certeza absoluta de qué iba a suceder después.

Por lo tanto, basta de compadecerse de uno mismo, pues todos tenemso que lidiar contra esa vocecilla del infierno, contra la resistente pereza, y esa gente que creemos que tiene tanta suerte, también. 


Créeme, cada vez que te enfrentas a la pereza, ésta se hace más débil. 
 
Sé el dueño de tu destino, cuando llegues a cumplir tus metas, o incluso antes, cuando estés camino de conseguirlo, lo agradecerás, te sentirás orgulloso de ti mismo, y te querrás un poquito más. Tú lo habrás conseguido, sin rendirte, demostrando la fortaleza que hay en ti.
 

ENCIENDE LA LUZ

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