Gente tóxica

Las personas tóxicas se hacen daño a sí mismas con una actitud extremadamente pesimista, pero, al fin y al cabo, solo cambiaran en caso de que ellos lo consideran, uno no puede hacer cambiar a nadie que no quiere hacerlo, además es respetable que cada uno sea como “quiera” ser.

El problema es que la gente tóxica contagia esa negatividad y amargura por allí por donde pasan, por eso hay que saber identificar a aquellas personas que tienen este comportamiento, ya que nos perjudica y las queremos lo más lejos posible.

Hoy os voy a contar cómo identificar a estas personas, qué tipos de personas tóxicas hay y qué hacer para que no nos afecte su actitud en caso de que tengamos que enfrentarnos a ellas a diario.
 

1. Características de la gente tóxica.

Considero que hay una serie de características generales que definen a la gente tóxica: son negativos, no paran de quejarse, viven acomplejados... Voy a recopilar las principales características que considero que estas personas tienen, aunque lo explicaré con más detalle en este vídeo.

Evidentemente, que tú y yo tengamos complejos no nos convierte automáticamente personas tóxicas, pero una cosa es tener nuestros complejos y otra es ser un “acomplejado de la vida”, es decir, esas personas que siempre se sienten pequeñas ante los logros de otros y para las que toda persona con virtudes es una amenaza.

- Son muy pesimistas, no creen que pueden, se ponen límites para absolutamente todo y ya se han rendido incluso antes de empezar. 

- Se pasan todo el día quejándose. Estamos de acuerdo en que ese es su problema, pero escuchar a alguien que se pasa la vida quejándose te chupa la energía, es totalmente contraproducente porque además acabarás cayendo en su juego y, sin darte ni cuenta, acabarás quejándote tú también, incluso cuando en un principio estabas contento y sin preocupaciones.

- Viven acomplejados y se sienten amenazados por los logros de los demás. La gente crece cuando se inspira en aquellas personas que han conseguido lo que ellos también quieren, sin embargo, los acomplejados se comparan con otros todo el tiempo y, en muchas ocasiones, sienten un gran rechazo por aquello que, en el fondo, les gustaría tener o ser.

Los logros o virtudes de otros, en vez de sevirles de motivación, lo sienten como una amenaza y no dudarán en cuestionarlo y criticarlo, todo con tal de hacerse creer que es imposible alcanzarlo de una manera honesta y digna.

- Son una víctima del mundo, todo está en su contra: su pareja, su familia, sus amigos, compañeros de trabajo/clase… Y ellos son “tan buenos” que tienen que cargar con todo ese peso y poner la otra mejilla.

Este concepto no es fácil de captar, a mí personalmente me ha costado MUCHO reconocer a este tipo de personas “victimillas” (os lo cuento con más detalle en este vídeo), pues parecen tan sumamente buenas que son son tontas, ¿verdad? Pero ¡cuidado!, cuando uno dice de sí mismo: “soy tan bueno que por eso me pasan estas cosas”, empieza a dudar y observa con atención.

- Muchas veces son soberbios, no les gusta nada que des una opinión desde un punto de vista más optimista, que veas las cosas de un modo más esperanzador. Ya sabéis que “misery loves company”, les encanta que les sigas el rollo para poder recrearse una y otra vez en ese pozo de miseria, cuando dejas de hacerlo y buscas algo diferente, empiezan a dudar de ti, no les gusta nada. Es en ese momento cuando frases del estilo de “has cambiado” saldrán a relucir.
 

 

2. Clases de gente tóxica.

EL PESIMISTA:

Te contagia esa negatividad y aunque tú seas alguien alegre y optimista, si no te das cuenta acabarás hablando igual que ellos… La teoría de que somos la media de las 5 personas con las que pasamos más tiempo es perfecta para definir este comportamiento, por eso no nos conviene relacionarnos con este tipo de personas, pues un caracter sumamente pesimista nos limita a la hora de pelear por todo aquello que queremos conseguir en la vida.

No quiere decir que sean malas personas ni mucho menos, pero la negatividad es extremadamente contagiosa y si no te das cuenta acabarás formando parte de su “grupo” y hablando y pensando igual que ellos. 

EL ENVIDIOSO:

No se alegra por tus logros, a él siempre le va mal (o eso cree) y quiere que a la gente de su círculo le vaya igual de mal, para así poder hablar de lo mal que les va, de lo injusta que es la vida... Quejarse y lamentarse es más divertido si se hace en grupo, así no parece que sean los únicos, por eso prefieren que a ti tampoco te vaya bien.

Sí, te dirán "qué bien", "me alegro por ti", pero uno sabe cuando alguien se alegra de corazón y cuando no. 

Además, como son unos acomplejados y creen que conseguir ciertas cosas no está al alcance de ellos, siempre criticarán a las personas que destacan por algo bueno o que les va bien en la vida.

EL GRACIOSO:

Se burla de tus sueños, cuando tus objetivos se salen de lo común, de lo que hace todo el mundo, él no dudará en burlarse de ti y hacer ver que "estás chalado" y tienes pájaros en la cabeza.

Ellos se hacen llamar "sensatos", "realistas", por eso no dudan en humillar a cualquiera que tenga una visión abierta y que piense out of the box.

En realidad son cobardes, gente que tiene tanto miedo a soñar o lo ve todo tan imposible que no permite que otras personas no se pongan límites al igual que hacen ellos. Reflejan sus miedos para con los demás, burlándose de sus sueños.

EL TRISTE:

Este es el más dañino de todos: es alguien con verdadera mala idea y con ganas de hacer daño. Son trepas y actúan con malas artes. Todo viene a raíz de estar amargados y completamente decepcionados con la vida, son tan sumamente tristes que no soportan ver a otras personas que traigan alegría, motivación, ganas o felicidad. 

En este vídeo os explico casos que he vivido con estas personas. Son historias reales muy lamentables pues "los tristes" hacen mucho daño a otras personas y no paran hasta verte hundido en la miseria.

 

3. Cómo hacer frente a la gente tóxica.

Esto os lo voy a contar en el vídeo que veréis aquí abajo. Dale a PLAY y descubre cómo podemos librarnos de estas personas:

¡Y esto es todo chicos! Tened en cuenta que todo lo que os he contado acerca de la gente tóxica es mi opinión, la cual he formado a través de mi experiencia y de lo que he leído. Espero que os sirva de algo bueno, porque identificar a alguien con estas características es positivo para que no nos afecten y nos "contagien".

La vida ya es difícil como para que encima nosotros mismo (u otros) nos pongamos límites y barreras, por eso, cuando más lejos estemos de este tipo de personas: MEJOR.

Por supuesto la gente tóxica puede cambiar, pero eso es algo que deben decidir ellos mismos, uno no puede hacer cambiar a otras personas si esas otras eprsonas no quieren o no son conscientes del "mal" que hacen a otros y a ellos mismos.

¡Muchas gracias por leerme monines!

Con cariño,

Alziur.

LA TÓXICA NEGATIVIDAD

A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentarnos a mucha negatividad.

Quizás más en épocas en las que no estamos pasando por un buen momento, quizás sea el entorno pesimista que nos incita a ser negativos, o quizás, simplemente, una sociedad en la que el optimismo es sinónimo de ser un crédulo, convenciéndote con la determinante frase de "hay que ser realista".

Se cuál sea el motivo, la negatividad nos consume, nos limita y es sumamente tóxica, pues son los frenos que nos impiden lanzarnos a perseguir nuestros sueños, a creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades.

Pero, créeme, ¡se puede!

Cuando somos niños consideramos que podemos dedicarnos a aquello que queramos, que podremos vivir en la casa de nuestros sueños, viajaremos por el mundo, viviremos aventuras… ¿Qué ha pasado entonces? ¿Cuándo hemos decidido dejar de creer y ser tan aburridos?

La respuesta reside en que vivimos en una sociedad en la que madurar significa dejar de soñar despiertos, significado de ser “realistas” (ya hablaremos otro día de esta dichosa palabra). Por tanto, así nos comportamos, actuando como todos hacen, tratando de no salirnos de la líneas ya dibujadas por alguien anteriormente, aunque eso nos reporte insatisfacción.

De vez en cuando, presta atención a conversaciones ajenas (no pretendo ser cotilla, simplemente analicemos nuestro entorno). Por ejemplo, cuando vas en transporte público un lunes a primera hora, ¿cuántas de esas conversaciones tienen connotaciones negativas? Quejas y más quejas: sobre el trabajo, dolores, cansancio, acerca de como nos engañan los de arriba, sueño por madrugar para ir a un trabajo en el que no me siento realizado, mal estar con algunos compañeros de trabajo o con la pareja, mal estar con uno mismo…

 

 

Sin embargo, nadie parece hacer nada por cambiar su entorno, ese por el que tanto protestan. Ni por transformar todas esas quejas en sentimientos optimistas, entusiastas. Entonces, estarás de acuerdo en que la negatividad nos rodea, cala nuestros huesos a través de una sociedad pesimista. Nos invita a aplastar nuestros sentimientos más optimistas con el mazo de la negatividad, creyendo, además, que eso es lo correcto.

A pesar de que la negatividad se respira en al aire, hay personas que, incluso, se atreven a rociarte de desesperanza en cuanto ven un atisbo de optimismo en tu ser.

¡Cuidado! jamás permitas que nadie te diga que tus sueños son imposibles.

Jamás permitas que se rían de ti, que te hundan con ese pesimismo que les envuelve y con el que pretenden atrapar a todo cuanto les rodea. La gente negativa ha tomado la decisión de serlo, ni que decir tiene que les respetamos. Sin embargo, no tenemos por qué soportar que traten de trasladar sus miedos y frustraciones contra nosotros.

Por otro lado, existe la posibilidad de que tú seas esa persona negativa. Si así fuera, regálate un momento para estudiar por qué tienes esa actitud tan pesimista ante la vida: ¿Has tenido malas experiencias? ¿Crees que no puedes conseguir aquello que te propongas porque no te consideras suficientemente capaz?... Sea cual sea el motivo, se merece que lo arrugues cual trozo de papel, y que lo tires a la basura.

Una actitud optimista ante la vida te hace creer que puedes, creer que puedes te hace luchar por ello, y luchar por ello te hace sentirte realizado, orgulloso.

Si no te gusta algo de tu vida: tu trabajo, tu casa, tus vecinos, la ciudad donde vives, tu pareja, la carrera que estás estudiando… Lo que sea. Si no te gusta, elimínalo. Y dirás, “no es tan fácil…”, pero, sinceramente, lo que a mí me resulta realmente difícil es vivir una vida que no te agrada, que te invita a quejarte constantemente.

Por otro lado me gustaría aclarar que ser optimista, bajo mi punto de vista, no consiste en “poner la otra mejilla”, es decir, que se aprovechen de ti, que no te valoren, o que no seas plenamente feliz con la vida que llevas, y que tú, a cambio, despliegues una sonrisa y lo soportes con la mayor resignación posible. Eso es vivir una vida de sacrificio en vano, no es lo que a uno le hace sentirse satisfecho, orgulloso de uno mismo.

Ser optimista es eliminar todo aquello que no te hace bien y no mirar atrás, tener valor para ir a por aquello que quieres, considerar que lo mereces y que vas a ser capaz de conseguirlo.

 

ENCIENDE LA LUZ

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